Diez años de Salas Cuna: la apuesta de Córdoba por la primera infancia y la salud preventiva
Diez años de Salas Cuna: la apuesta de Córdoba por la primera infancia y la salud preventiva
El gobernador Martín Llaryora, junto a la secretaria General de Salud y Desarrollo Humano, Liliana Montero, encabezó el acto de celebración de la décima edición de la red provincial de Salas Cuna, presentando la segunda edición del programa MIPI (Mi Primer Programa de Salud) y reuniendo a más de 1.200 educadoras de 150 salas cuna y Centros de Cuidado Infantil (CCI) de la capital y 60 de la Región Metropolitana.
Un encuentro que reúne a la comunidad educativa
El salón de actos del Ministerio de Salud se llenó de energía y compromiso. Las 1.200 educadoras, que día a día cuidan a niños de 45 días a tres años, fueron homenajeadas por su labor incansable. En el acto, el gobernador agradeció públicamente el esfuerzo de quienes, con paciencia y cariño, acompañan la crianza de los más pequeños, resaltando que su trabajo es la base de los buenos resultados que Córdoba muestra en los indicadores educativos nacionales, como las pruebas Aprender y PISA.
“Si educamos antes a nuestros niños, ellos ganan en socialización y en resultados escolares. Las Salas Cuna son una política de Estado que no solo cuida, sino que forma”, declaró Llaryora, subrayando la necesidad de mantener la inversión en estos espacios para que la provincia siga liderando en educación.
MIPI 2026: salud y juego al alcance de la familia
La segunda edición de MIPI, lanzada en 2026, amplía la propuesta pedagógica que nació en 2025. El programa entrega a las educadoras un kit compuesto por una guía metodológica y seis fascículos coleccionables, cada uno dedicado a un tema clave: vacunación, higiene personal, emociones, agua y alimentos saludables, sueño y descanso, y ambientes seguros. Cada fascículo incluye actividades para el aula y para el hogar, acompañadas de una sorpresa que incentiva la participación de los niños.
Una novedad importante es la sección “¿Querés que te cuente?”, que introduce cuentos cortos diseñados por el Centro de Difusión e Investigación de Literatura Infanto‑Juvenil (Cedilij). Además, se incorporaron seis audiocuentos grabados por educadoras de distintas salas, reforzando el vínculo familiar a través de la narración y la escucha.
Según Liliana Montero, la iniciativa ha sido reconocida por el Consejo de Médicos de la Provincia por su aporte a la salud comunitaria y se ha extendido a todos los jardines maternales de la ciudad capital, consolidándose como una herramienta esencial para la prevención de enfermedades y la promoción de hábitos saludables desde la primera infancia.
Impacto social y económico: más allá del cuidado infantil
Las Salas Cuna no solo garantizan un espacio seguro y pedagógico para los niños; son también una pieza clave en la inserción laboral y educativa de las madres cordobesas. “Muchas mujeres pueden volver al trabajo o a la universidad porque confían en la calidad y el cariño de las educadoras”, explicó el gobernador. En barrios vulnerables, estos centros funcionan como verdaderos núcleos de contención social y alimentaria, ofreciendo comidas balanceadas y acompañamiento psicológico.
El modelo cordobés se basa en una articulación entre el Estado provincial, los gobiernos municipales y las organizaciones no gubernamentales que gestionan las salas en la capital. “Sin el Estado no se puede, pero con el Estado solo no alcanza”, puntualizó Montero, resaltando la necesidad de alianzas público‑privadas para mantener la calidad y la cobertura del programa.
En cifras, la red cuenta hoy con 438 espacios distribuidos por toda la provincia, una expansión que ha pasado de 150 salas en 2016 a más del doble, cubriendo tanto áreas urbanas como rurales. La inversión en infraestructura ha permitido la construcción de instalaciones modernas, equipadas con áreas de juego, bibliotecas infantiles y zonas de descanso, lo que eleva el estándar de calidad respecto a los primeros años del programa.
Una década de logros y miras al futuro
Durante la ceremonia se distinguieron 50 salas cuna que cumplen 10 años en 2026, y se rindió homenaje a las pioneras del programa, ubicadas en los barrios Müller y San Ignacio, que abrieron sus puertas el 3 de marzo de 2016. Inés Zinny, directora general de Salas Cuna y CCI, destacó que la transformación ha sido profunda: “Pasamos de ser simples puntos de contención a verdaderos centros pedagógicos que cambian la trayectoria educativa de los niños”.
Los galardones fueron entregados a educadoras y directivas destacadas, como Verónica Costamagna de la Asociación Civil Recursos Humanos y Nilda Heredia de la Asociación Civil Casita de Sol, reconociendo su liderazgo y compromiso con la excelencia.
El futuro de la red se perfila con la incorporación de nuevas tecnologías educativas, la ampliación de la cobertura a municipios más pequeños y la profundización de la integración entre salud y educación, con proyectos piloto de tele‑salud y plataformas digitales de seguimiento del desarrollo infantil.
Raíces y evolución: la historia de Salas Cuna en Córdoba
La política pública de Salas Cuna nació en 2016, respaldada por la Ley Provincial 10533, con el objetivo de garantizar a todas las familias cordobesas acceso a un espacio de cuidado, educación y salud para niños de 45 días a tres años. Desde su creación, la iniciativa ha sido impulsada por figuras políticas como el diputado nacional Juan Schiaretti y la senadora Alejandra Vigo, quienes vieron en la primera infancia una prioridad para el desarrollo social y económico de la provincia.
En sus primeros años, la red se enfocó en la contención básica y la alimentación. Con el paso del tiempo, se incorporaron programas de estimulación temprana, alfabetización precoz y, recientemente, la prevención de enfermedades mediante MIPI. La colaboración con organizaciones civiles y el sector privado ha permitido la creación de espacios con infraestructura de calidad, equipados con materiales pedagógicos y personal especializado.
Hoy, Córdoba se posiciona como una referencia nacional en políticas de primera infancia, y su modelo es estudiado por otras provincias que buscan replicar el éxito de la articulación entre Estado, municipios y sociedad civil. El compromiso de seguir invirtiendo en la primera infancia se traduce en una visión de largo plazo: niños más sanos, madres más empoderadas y una sociedad más equitativa.


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