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Djokovic al límite en el US Open 2026: vomitó en la pista y vuelve la incógnita sobre su salud

El serbio de 39 años mostró un malestar inesperado frente al argentino Navone, reavivando las dudas sobre su condición física.

En la primera ronda del US Open 2026, el serbio Novak Djokovic, preclasificado en el puesto cinco, dejó a todos boquiabiertos cuando, a los 90 minutos de juego, vomitó a un costado de la pista del Estadio Arthur Ashe. El episodio se dio mientras el serbio, de 39 años, mantenía una ventaja de 2-1 en sets contra el argentino Mariano Navone, en un duelo que se extendió más de tres horas y que ahora tiene a los analistas preguntándose si la dolencia crónica del campeón mundial será decisiva en los próximos partidos.

Un comienzo agitado bajo la humedad neoyorquina

Desde el primer saque, la atmósfera en Nueva York no ayudó a ninguno de los dos contendientes. La humedad, que superó el 80 % según los datos del National Weather Service, se coló en la pista y en los pulmones de los jugadores. Djokovic, que ya había advertido que una condición de salud que padece desde hace años se agrava con el calor y la humedad, mostró señales de incomodidad en el primer set. Su fisioterapeuta tuvo que entrar a la pista para ofrecerle una rápida hidratación y un masaje de emergencia, pero la molestia no desapareció.

El momento cumbre llegó cuando, tras una larga jugada que terminó en un saque de break, el serbio se alejó del borde de la pista, se agarró el estómago y, frente a los micrófonos de la televisión, expulsó el contenido de su boca. Las cámaras capturaron la escena en cámara lenta y el video se viralizó en segundos, encendiendo las alarmas en redes sociales y foros de tenis.

El rival argentino que puso a prueba al serbio

Mariano Navone, clasificado en el puesto 49 del ranking ATP, no se quedó de brazos cruzados. Con un juego de alto desgaste, prolongó cada punto, obligó a Djokovic a mover la pelota más de lo habitual y, de paso, intensificó la fatiga del favorito. Navone, que había subido al circuito con una serie de resultados sólidos en torneos Challenger, se mostró agresivo en la red y buscó romper el ritmo del serbio con dejadas y golpes cruzados que obligaron a Djokovic a desplazarse lateralmente.

Aunque el serbio mantuvo la ventaja en el marcador, la presión física se hizo evidente. El segundo set lo perdió 5-7, y el tercero también cayó 4-6, pero la experiencia y la calidad de sus golpes le permitieron remontar en el cuarto set con un contundente 6-2 y cerrar el partido con un 6-1 en el quinto, tras 4 horas y 35 minutos de batalla. Navone, sin embargo, dejó una huella: demostró que un argentino puede poner en jaque a un 24 veces campeón de Grand Slam y, de paso, avivó la discusión sobre la condición física del serbio.

¿Qué dice la historia reciente de Djokovic?

Este no es el primer tropiezo del serbio en los últimos meses. En el Masters 1000 de Cincinnati, apenas unas semanas antes, Djokovic cayó en la primera ronda ante el también argentino Thiago Agustín Tirante, puesto 42 del ranking. Después de ese duelo, el campeón mundial confesó que su problema de salud, que él mismo describió como “una molestia que me persigue desde hace años y que se dispara con la humedad y el calor”, le había jugado una mala pasada. La frase exacta quedó grabada: “No ha sido la primera vez y no será la última”.

La cronología de incidentes sugiere que la condición –que los médicos no han revelado públicamente, aunque se rumorea que podría tratarse de una intolerancia gastrointestinal vinculada al estrés y al clima– está empezando a impactar su rendimiento en los Grand Slam. La pregunta que ahora se hacen los fanáticos cordobeses y argentinos es si el serbio podrá superar esta barrera antes de la siguiente ronda, donde podría enfrentar a Stanislas Wawrinka o a Matteo Berrettini, dos jugadores que también son peligrosos en condiciones de alta exigencia física.

Para los aficionados locales, el tema tiene una resonancia especial: la temporada de tenis en Córdoba está en pleno apogeo, con el Torneo de la Ciudad atrayendo a jóvenes talentos que sueñan con seguir los pasos de los grandes. Ver a un ícono como Djokovic luchar contra una dolencia crónica en el escenario más grande del planeta sirve como recordatorio de que el cuerpo tiene sus límites, y que la preparación física y la prevención son tan importantes como el talento.

Entre sudor y vómito: la sombra de una dolencia crónica

El US Open siempre ha sido un escenario donde la resistencia se pone a prueba. Desde los clásicos duelos de cinco sets hasta los inesperados colapsos por lesiones, la historia del torneo está repleta de momentos que marcan la carrera de los jugadores. En el caso de Djokovic, el episodio de Nueva York se suma a una lista de contratiempos que, aunque no le han quitado la corona, sí le obligan a replantear su calendario y su entrenamiento.

En la historia del tenis argentino, Navone se une a una generación que ha demostrado que puede competir con los mejores del mundo. Su actuación contra el número uno del planeta, aunque terminó en derrota, le otorga credibilidad y abre la puerta a futuros enfrentamientos en los escenarios más grandes.

Para Córdoba, la noticia tiene un eco especial: la ciudad está a la espera de la próxima edición del ATP Challenger de Córdoba, donde se espera que jóvenes locales tengan la oportunidad de medir su juego contra figuras internacionales. La salud de los grandes del tenis es un tema que toca a todos los que vivimos del deporte, y la historia de Djokovic es una lección de que, más allá del talento, la gestión del cuerpo es clave para seguir sumando títulos.

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