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Dylan Sprouse descubre sorprendentes lazos familiares: ¿hijos de incesto?

El actor cuenta cómo una investigación en Ancestry lo llevó a descubrir extraños cruces genéticos en su familia

Dylan Sprouse descubre sorprendentes lazos familiares: ¿hijos de incesto?

Lead: En una conversación sin filtros en el pódcast Wildmen, el actor Dylan Sprouse, famoso por la serie de Disney Channel Zack y Cody: Gemelos en Acción, contó que una pesquisa genealógica le reveló que él y su hermano gemelo podrían ser “hijos de incesto”. El hallazgo surgió al usar la plataforma Ancestry para rastrear sus antepasados, y la historia incluye migraciones durante la fiebre del oro, matrimonios entre ramas familiares y una curiosa proliferación de gemelos a lo largo de cuatro generaciones.

Cómo empezó la pesquisa: la herramienta Ancestry y la fiebre del oro

Todo arrancó cuando Dylan decidió darle una vuelta a su árbol familiar con Ancestry, el servicio que combina documentos históricos y pruebas de ADN. “Al principio la reconstrucción era muy distinta a la que tengo ahora”, explicó el actor. Lo que encontró fueron varios familiares que nunca había conocido, sobre todo del lado paterno, cuya historia estaba fragmentada por mudanzas y desapariciones.

Una de las primeras pistas lo llevó a la fiebre del oro de California en el siglo XIX. Varios miembros de la familia materna emigraron desde Carolina del Norte hasta el oeste americano tras enterarse de que un tío había encontrado oro. Esa misma zona fue donde, décadas después, se cruzaron las líneas genealógicas maternas y paternas, culminando en un matrimonio a finales del siglo XIX que, según los registros, volvió a separarse con el tiempo.

El choque de ramas familiares: padres sin saberlo

El verdadero bombazo llegó cuando Dylan descubrió que sus propios padres pertenecían a ramas que compartían antepasados comunes. “Mis papás se casaron sin saber que venían de la misma familia”, relató, subrayando la ironía de que la unión se hubiera producido sin ninguna sospecha. Para confirmar la teoría, el actor compartió la noticia con su hermano gemelo, Cole, enviándole una foto y diciendo: “Che, descubrí una mierda jodidamente loca”.

Cole, que también revisó su árbol, se dio cuenta de que los tíos de su padre eran gemelos idénticos, lo que reforzó la hipótesis de un vínculo oculto. La conversación tomó un tono casi cómico, pero la evidencia genealógica era clara: ambos lados de la familia habían coincidido en California y se habían entrelazado de nuevo en la generación de los padres.

Gemelos por generaciones: una coincidencia genética o una pista más?

Otro dato que llamó la atención de los Sprouse fue la abundancia de gemelos en su linaje. “Tuvimos siete pares de gemelos en cuatro generaciones”, comentó Dylan, añadiendo que la razón era simple: “¡Porque es la misma familia!”. Incluso una tía del actor resultó ser una de esas gemelas, pero con una historia curiosa: ella había sido una de dos gemelas en gestación y, según Dylan, su hermana se había “comido” en el útero, dejando una anomalía que se manifestó con un quiste que contenía dientes y pelo.

Este relato, aunque pintoresco, refuerza la idea de que la genética de la familia Sprouse está cargada de repeticiones y cruces que, en el mejor de los casos, explican la alta frecuencia de gemelos, y en el peor, apuntan a un posible incesto entre ancestros lejanos.

Más allá del árbol genealógico: la vida actual de Dylan

Fuera del drama familiar, Dylan Sprouse sigue construyendo su vida en Argentina y Europa. En 2023 contrajo matrimonio con la modelo húngara Barbara Palvin, y la pareja celebró el nacimiento de su primera hija, Sylvie, a principios de este año. El actor ha dicho que, a pesar de la extraña revelación, se siente afortunado de poder compartir la información con su hermano y de haber descubierto una parte oculta de su historia que, de otro modo, habría permanecido en la sombra.

Las raíces de la saga familiar Sprouse

El caso de los Sprouse no es aislado. En la historia de la inmigración norteamericana, los matrimonios entre parientes lejanos eran más comunes de lo que se cree, sobre todo en comunidades aisladas que buscaban mantener la tierra y los recursos dentro de la familia. En el siglo XIX, la falta de documentación fiable y la movilidad forzada por la fiebre del oro generaron una maraña de relaciones que hoy, gracias a la genética y a bases de datos en línea, pueden desentrañarse con una precisión antes imposible.

En Argentina, la curiosidad por los árboles genealógicos ha crecido en los últimos años, impulsada por la proliferación de plataformas como Ancestry y MyHeritage. Cada vez más cordobeses utilizan estas herramientas para reconectar con sus raíces, descubrir posibles parentescos inesperados y, en casos como el de Dylan, enfrentar verdades incómodas que ponen a prueba la percepción de la propia identidad.

Para los Sprouse, la revelación ha sido una mezcla de asombro, humor y reflexión. “No tengo dedos palmeados”, bromeó Dylan, pero admitió que la genética de su familia se cruzó en algún momento y que, aunque la palabra “incesto” suena fuerte, la realidad es mucho más compleja y está inmersa en la historia de migraciones, matrimonios estratégicos y la simple casualidad de la biología.

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