EE.UU. lanza ataques limitados en la isla iraní de Qeshm y sacude el mercado petrolero
EE.UU. lanza ataques limitados en la isla iraní de Qeshm y sacude el mercado petrolero
Estados Unidos ejecutó este martes una serie de ataques puntuales contra objetivos de la Guardia Revolucionaria en la isla de Qeshm, en el estrecho de Ormuz, mientras se celebraban las elecciones de medio mandato en Washington. Los disparos, descritos por funcionarios estadounidenses como “defensivos”, provocaron cinco explosiones consecutivas en la isla y generaron una nueva oleada de tensión en una zona que ya de por sí es un punto neurálgico para el suministro mundial de crudo.
El contexto geopolítico del estrecho de Ormuz
Qeshm, con sus 1.491 km², es la mayor isla del golfo Pérsico y se ubica justo al sur de la costa iraní, custodiando el estrecho de Ormuz, por donde transita, en tiempos de paz, cerca de una quinta parte del petróleo que circula por el mundo. La zona alberga bases navales, baterías costeras de misiles y una infraestructura que permite a Irán ejercer presión sobre el tráfico marítimo.
Desde el 28 de febrero, cuando EE.UU. e Israel iniciaron una ofensiva masiva contra Teherán, el conflicto se ha mantenido en un “estancamiento” con escaramuzas esporádicas. La última oleada conocida de ataques estadounidenses data de principios de septiembre, y desde entonces la región ha sido vigilada por una flota de portaaviones y miles de efectivos que mantienen un bloqueo naval.
Detalles de los ataques y reacciones
Según fuentes anónimas citadas por The Wall Street Journal, CNN, Fox y The New York Times, un avión de la Fuerza Aérea estadounidense impactó un sistema de lanzamiento de misiles de la Guardia Revolucionaria en Qeshm después de que un misil tierra‑aire fuera disparado contra una aeronave de la coalición. La agencia estatal IRNA informó de cinco explosiones en rápida sucesión y de avistamientos de dos aviones sobrevolando la isla, aunque no confirmó víctimas.
Medios iraníes también reportaron explosiones en la isla vecina de Hengam y en la zona continental de Bandar Abbas, mientras que la agencia Fars mencionó estruendos en Bandar Lengeh. La Guardia Revolucionaria, por su parte, aseguró haber derribado dos drones de reconocimiento estadounidenses y haber destruido un MQ‑9, información que Washington no confirmó.
En el plano diplomático, el jefe de negociaciones de Irán con EE.UU., Mohammad Bagher Qalibaf, calificó la respuesta iraní como “firme y racional” y advirtió que cualquier error de cálculo estratégico de Washington podría abrir “un nuevo campo de batalla”. El canciller Abás Araqchi, sin embargo, sostuvo que las negociaciones indirectas siguen “muy intensas” pese a la “sensibilidad y gravedad” del momento.
Repercusiones en los mercados y la perspectiva argentina
Los ataques provocaron un repunte inmediato en los precios del crudo. A las 07:44 GMT, el West Texas Intermediate subió 1,60 dólares (1,66 %) hasta los 98,06 dólares por barril, y el Brent avanzó 1,84 dólares (1,76 %) hasta los 106,61 dólares. Para los argentinos, la noticia tiene un eco directo en la canasta familiar: el aumento del precio del petróleo eleva los costos del transporte, de la generación eléctrica y, en última instancia, de los alimentos.
En Buenos Aires, los analistas del mercado local ya advierten que la volatilidad del WTI podría traducirse en una mayor presión inflacionaria, complicando aún más el laburo del gobierno para contener la inflación que ronda el 150 %. Además, la posible reapertura del estrecho de Ormuz, que Teherán asegura podría lograr en dos días bajo ciertas condiciones, se vuelve una carta de negociación que afecta tanto a los exportadores de soja como a los importadores de combustibles.
El vicepresidente estadounidense JD Vance, junto al presidente Donald Trump, manifestó estar “bastante bien” respecto a un acuerdo negociado, mientras que en la sombra se escucha la presión de Israel, cuyo primer ministro Benjamin Netanyahu habría instado a Trump a intensificar la ofensiva después de las elecciones.
Raíces del conflicto y lo que significa para Córdoba
El estrecho de Ormuz ha sido durante décadas una pieza clave del juego de poder entre Oriente y Occidente. Desde la revolución iraní de 1979, la Guardia Revolucionaria ha mantenido una presencia militar robusta en Qeshm, convirtiéndola en una de las principales plataformas de lanzamiento de misiles anti‑navales. La estrategia de EE.UU. de mantener un bloqueo naval busca ejercer presión para que Irán ceda en sus demandas nucleares, pero también genera un riesgo constante de escalada.
Para la provincia de Córdoba, la dependencia de los precios internacionales del crudo se manifiesta en la industria agroalimentaria y en la producción de energía. Los costos de fertilizantes, que gran parte provienen de países productores de petróleo, pueden subir rápidamente, encareciendo la producción de soja y maíz, principales cultivos de la región. Además, el aumento del precio del diesel afecta a los camiones que transportan la cosecha desde el interior hasta los puertos de Buenos Aires.
En el plano social, la incertidumbre global se traduce en una mayor presión sobre el bolsillo de los cordobeses. Cada dólar que sube el petróleo repercute en la tarifa de los servicios públicos y en el costo del transporte urbano, lo que hace más difícil para las familias compaginar el pago de la luz, el gas y el alquiler. La movida internacional, aunque parezca lejana, llega a la mesa del comedor de los barrios de Nueva Córdoba, Alta Córdoba y Villa Carlos Paz.
En definitiva, los ataques de este martes no son un hecho aislado, sino una pieza más de una partida de ajedrez que tiene a la Argentina como espectador y, a la vez, como partícipe indirecto por sus lazos con los mercados energéticos. La expectativa ahora es que los mediadores logren un marco que reduzca la tensión y evite una escalada que pueda volver a golpear los precios del crudo, y con ello, el bolsillo de los cordobeses.
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