El copiloto de Flydubai que atacó al capitán: entre mensajes misóginos y un aterrizaje de emergencia en Arabia Saudí
Un repaso al pasado polémico del piloto que desató una crisis aérea en pleno vuelo a Tel Aviv.

El copiloto de Flydubai que atacó al capitán: entre mensajes misóginos y un aterrizaje de emergencia en Arabia Saudí
El copiloto de Flydubai que atacó al piloto durante el vuelo FZ1073 con destino a Tel Aviv había dejado un rastro digital inquietante: miles de publicaciones sexistas y misóginas en Twitter, según reveló el Financial Times. La investigación del diario británico revisó más de 3.000 tuits en árabe escritos entre noviembre de 2021 y octubre de 2022 por Hamam al‑Hammami, un aviador de origen omaní‑sirio que entonces tenía 25 años.
El pasado en la red: misoginia y “manosfera”
Los mensajes, todavía accesibles en un archivo de internet, mostraban a Al‑Hammami combinando una interpretación conservadora del islam con la retórica propia de la llamada “manosfera”. En sus tuits describía la aviación como el “medio de transporte más seguro”, pero a la vez expresaba su deseo de contraer un matrimonio arreglado con una mujer joven, religiosa, saudí, que usara niqab y que no trabajara fuera del hogar. Declaraba que la mayoría de las mujeres “se preocupa principalmente por el dinero” y que son “expertas en fingir”.
En enero de 2022, escribió: “Tengo 25 años y quiero casarme hoy, ¡antes de mañana!”. Sus publicaciones incluían referencias frecuentes a la violencia contra las mujeres; en una de ellas, sostenía que una mujer que buscara divorciarse “necesita una buena paliza”. En otra, afirmaba: “Nunca he tocado a una chica en mi vida”.
El ataque en el aire: hacha, pánico y desvío a Hail
El 30 de septiembre de 2026, el vuelo FZ1073 de Flydubai despegó de Dubái con 182 personas a bordo y, tras dos horas y media de vuelo, el copiloto Hamam al‑Hammami sacó un hacha de emergencia y atacó al capitán indio Smit Machchhar. El golpe provocó una pérdida de control que hizo descender al avión cerca de 5.000 metros en apenas un minuto, generando una sensación de “picado” que describió el piloto herido.
Tripulantes y varios pasajeros lograron abrir la puerta de la cabina, inmovilizar al agresor y redirigir la aeronave hacia Hail, Arabia Saudita, donde se realizó un aterrizaje de emergencia. Las autoridades saudíes detuvieron a Al‑Hammami al tocar tierra. La Fiscalía General de Emiratos Árabes Unidos investiga si actuó solo o bajo la influencia de algún grupo extremista.
Motivaciones y teorías: ¿radicalización o simple locura?
Según la versión difundida por el propio Al‑Hammami, el ataque pretendía estrellar el avión porque creía que el capitán era “el Anticristo” y que el vuelo transportaba a “los seguidores del diablo”. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, calificó al copiloto de víctima de un proceso de “radicalización islamista”, aunque no presentó pruebas concluyentes.
En 2019, Al‑Hammami había confesado haber perdido 120.000 riales en una especulación con criptomonedas, alegando que el episodio lo había tentado “el diablo”. Si se tratara de riales omaníes, la cifra superaría los USD 300.000, lo que sugiere una presión económica que pudo alimentar su frustración.
La universidad y la formación: un detalle que no pasa desapercibido
La Buckinghamshire New University confirmó que Al‑Hammami completó a distancia un curso de gestión de la aviación, pero precisó que la institución no le impartió formación como piloto. “Nuestros pensamientos están con el piloto herido, la tripulación y los pasajeros afectados por este incidente”, expresó la universidad, que subrayó que sus programas cubren logística, seguridad y gestión de la industria aérea.
Ecos de la radicalización en la aviación internacional
Este hecho pone en relieve la vulnerabilidad de la seguridad aérea frente a la radicalización individual y a la exposición a discursos de odio en la red. En los últimos años, varios incidentes aéreos han sido vinculados a perfiles que, como el de Al‑Hammami, mostraron comportamientos extremistas en plataformas digitales antes de cometer actos violentos.
Las aerolíneas y autoridades regulatorias están reforzando los protocolos de control de antecedentes, pero la rapidez con la que se difunden mensajes de odio en internet dificulta la detección temprana. En el caso de Flydubai, la revisión de los antecedentes del copiloto no reveló estos tuits, lo que plantea preguntas sobre la efectividad de los sistemas de screening en la región.
Para Córdoba y la Argentina, el caso sirve como recordatorio de la necesidad de monitorear y combatir la misoginia y la radicalización en línea, no solo por razones de igualdad de género, sino también por la seguridad pública. Las instituciones educativas y los empleadores pueden jugar un rol clave al incluir en sus procesos de contratación evaluaciones de riesgos cibernéticos y promover una cultura de respeto y tolerancia.
Una mirada al futuro: prevención y resiliencia
El incidente ha impulsado a la industria aérea a revisar sus políticas de salud mental y de vigilancia de redes sociales, con la intención de detectar señales de alarma antes de que se traduzcan en actos violentos. Además, se están considerando programas de capacitación para la tripulación que incluyan técnicas de desescalada y manejo de crisis en cabina.
En definitiva, la historia del copiloto de Flydubai muestra cómo un pasado digital cargado de odio puede convertirse en una amenaza tangible en el cielo. La lección para la sociedad cordobesa y argentina es clara: la lucha contra la misoginia y la radicalización debe ser integral, combinando educación, regulación y una vigilancia constante en los espacios virtuales.
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