El copiloto de Flydubai urdió un complot para estrellar el avión contra Ben Gurión y fue detenido en pleno vuelo
Una pelea a 16.000 pies evitó que el ataque suicida contra el aeropuerto de Tel Aviv se convirtiera en una tragedia mayor.

El copiloto de Flydubai urdió un complot para estrellar el avión contra Ben Gurión y fue detenido en pleno vuelo
Lead: Un copiloto omaní de 29 años, Hamam al‑Hammami, intentó tomar el control del vuelo FZ1073 de Flydubai, que cubría la ruta Dubái‑Tel Aviv el 30 de septiembre, con la intención de estrellar la aeronave contra la terminal de pasajeros del aeropuerto internacional Ben Gurión. La maniobra fue frustrada gracias a la intervención del comandante indio y varios pasajeros que, en una pelea a 4.900 metros de altura, lograron neutralizar al agresor y forzar un aterrizaje de emergencia en Arabia Saudita.
El plan y su origen: una copia del 11‑S
Según la investigación preliminar de la Fiscalía General de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), al‑Hammami había trazado un “complot premeditado” inspirado en los atentados suicidas del 11 de septiembre de 2001. El objetivo era “causar la mayor pérdida de vidas posible” al dirigir el avión contra la infraestructura de Ben Gurión, la principal puerta de entrada internacional a Israel. El copiloto utilizó dos vuelos previos a Tel Aviv para familiarizarse con la ruta y el aeropuerto, y confesó que su decisión de seguir una carrera en aviación estaba ligada a la idea de emplear una aeronave como arma.
El fiscal Hamad Saif al Shamsi explicó que al‑Hammami contaba con todos los requisitos profesionales exigidos: licencia de piloto, certificado de buena conducta y verificaciones de seguridad. Además, había trabajado para aerolíneas como Oman Air y Royal Air Maroc antes de incorporarse a Flydubai en enero de 2026, lo que le permitió acumular experiencia y credenciales que, paradójicamente, le dieron acceso a la cabina.
La pelea a 16.000 pies: héroes de la cabina y pasajeros
Durante el descenso, el copiloto atacó al comandante con un hacha de emergencia, una herramienta que normalmente se guarda bajo la cubierta de la cabina para situaciones de crisis. El comandante resultó herido, pero logró abrir la puerta de la cabina, lo que dio paso a una lucha encarnizada entre varios pasajeros, en su mayoría israelíes, y el agresor. La tripulación y los pasajeros lograron inmovilizar al copiloto y, con la ayuda del comandante, desviaron la aeronave para un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Riyadh, Arabia Saudita.
Los testimonios recogidos por Reuters describen la caída repentina del avión en apenas 30 segundos, con una pérdida de altitud de 4.900 metros que puso a todos a bordo en una situación límite. Afortunadamente, la maniobra de emergencia evitó que el avión se precipitara contra el suelo y permitió que la mayoría de los ocupantes escaparan con lesiones menores.
Repercusiones internacionales y la respuesta de los gobiernos
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, elogió públicamente al comandante y a los pasajeros por su valentía, y ordenó una revisión exhaustiva de todos los protocolos de seguridad de la aviación civil extranjera que vuelan hacia Israel. Por su parte, Arabia Saudita abrió una investigación de seguridad independiente para esclarecer los detalles del incidente y reforzar los controles en su espacio aéreo.
Flydubai, por su parte, se desvinculó de cualquier irregularidad y no emitió comentarios inmediatos, mientras que la Fiscalía de EAU abrió una investigación criminal el 1 de octubre. La agencia estatal WAM confirmó que al‑Hammami había sido reducido a tierra antes de que pudiera ejecutar su plan, lo que evitó una tragedia de dimensiones catastróficas.
Raíces y antecedentes de la seguridad aérea en la región
El aeropuerto Ben Gurión, inaugurado en 1934 y ampliado tras la Guerra de los Seis Días, es uno de los más vigilados del mundo. Su terminal de pasajeros cuenta con sistemas de detección de amenazas, control de acceso biométrico y una estrecha coordinación con las fuerzas de defensa israelíes. Sin embargo, la historia reciente muestra que los ataques aéreos pueden adoptar formas inesperadas, como lo demostró el intento de al‑Hammami.
En los últimos años, la seguridad de la aviación en Oriente Medio ha sido objeto de intensas revisiones tras incidentes como el secuestro del vuelo 926 de Turkish Airlines en 2016 y el intento de sabotaje del vuelo 752 de Ukraine International Airlines en 2020. Cada caso ha impulsado la adopción de nuevas tecnologías, como el análisis de comportamiento de la tripulación y la implementación de sistemas de detección de armas dentro de la cabina.
Para Córdoba y la Argentina, el episodio subraya la importancia de fortalecer los protocolos de entrenamiento de pilotos y la vigilancia de antecedentes laborales en aerolíneas que operan rutas internacionales. La comunidad de aviación civil argentina, representada por la Asociación Argentina de Aeronáutica (AAA), ya había pedido en 2023 una mayor cooperación con agencias de seguridad extranjeras para evitar que personal con intenciones terroristas acceda a aviones comerciales.
En definitiva, la rápida reacción de la tripulación y los pasajeros evitó una masacre que habría resonado en los titulares de todo el planeta. El caso pone en relieve la necesidad de una vigilancia constante, tanto en la selección de personal como en los protocolos de emergencia a bordo, para que tragedias como esta queden en la historia y no se repitan.
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