El crudo vuelve a escalar: cómo el ataque hutí a Arabia Saudí dispara los precios y pone a prueba al bolsillo argentino
El Brent vuelve a los 98 dólares tras el ataque saudí, y la escalada energética amenaza el bolsillo argentino.

El crudo vuelve a escalar: cómo el ataque hutí a Arabia Saudí dispara los precios y pone a prueba al bolsillo argentino
Lead: El martes el Brent cerró en 97,92 dólares el barril, su nivel más alto en seis semanas, tras el bombardeo de drones e misiles hutíes contra instalaciones energéticas saudíes. El WTI también subió, alcanzando los 93,03 dólares. La movida encendió la alarma en los mercados globales y, de paso, avivó los temores de inflación y encarecimiento de la energía en Argentina.
Ataques hutíes y el repunte del Brent
Los rebeldes de Yemen, respaldados por Irán, lanzaron una serie de incursiones con decenas de drones y misiles contra cuatro ciudades del sur saudí: Abha, Najran, Jizan y la base aérea Rey Jalid en Jamis Mushait. Según el portavoz hutí Yahya Saree, más de 70 personas resultaron heridas y se incendiaron plantas de la estatal Aramco. Riad confirmó “incendios en numerosas instalaciones”, lo que obligó a una interrupción temporal de la producción.
El Brent, que había tocado los 99,46 dólares en la jornada, cerró con una ganancia del 0,9 % y se mantuvo en zona de sobrecompra técnica. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) subió un 1,7 %, marcando su nivel más alto desde el 4 de junio. Analistas de Global Risk Management advierten que la restricción de la navegación en el estrecho de Ormuz y el posible cierre del paso de Bab el‑Mandeb podrían reducir la capacidad exportadora del Golfo, empujando los precios aún más arriba.
Repercusiones en los mercados de gas y la inflación
El alza del crudo no quedó sola. El gas natural europeo (TTF) subió más del 4 % y superó los 76 euros/MWh, su pico desde enero de 2023. La presión sobre el gas se debe a la incertidumbre en la cadena de suministro del Oriente Medio y a la competencia con Asia por los cargamentos de GNL. En Argentina, donde la mayor parte del consumo de energía eléctrica y térmica depende del gas natural importado, el encarecimiento se traduce en una factura de luz más cara para los hogares cordobeses.
Esta escalada se produce justo cuando el Banco Central Europeo se prepara para decidir sobre una posible nueva suba de tasas, y la Reserva Federal de EE. UU. evalúa su política monetaria. En los EE. UU., el S&P 500, el Dow Jones y el Nasdaq cayeron entre 0,3 % y 1,2 % tras la noticia, mientras que los rendimientos de los bonos del Tesoro a diez años subieron a 4,79 %, añadiendo presión a los costos de financiación de las empresas.
Cómo afecta a la economía cordobesa y argentina
Para los cordobeses, el aumento del crudo repercute de inmediato en el precio de los combustibles. La ANCAP, que fija los precios internos, suele trasladar los cambios internacionales al litro de nafta y diésel con una demora de una a dos semanas. Un barril de Brent cerca de los 100 dólares implica un incremento de entre 5 y 8 % en la bomba, lo que golpea a los transportistas, a los agricultores que dependen del diesel para sus tractores y a los viajeros que utilizan el colectivo o el coche propio.
En el sector agroindustrial, el encarecimiento del gas y del petróleo eleva los costos de producción de fertilizantes y de la energía eléctrica que alimenta los molinos de trigo y los frigoríficos. Según datos del Ministerio de Agricultura, la inflación de insumos energéticos ya supera el 12 % anual, y se espera que siga subiendo si la tensión en el Golfo persiste.
Además, la incertidumbre sobre la estabilidad del suministro de crudo y gas puede afectar la inversión extranjera en la región. Empresas como YPF y Shell, con importantes operaciones en la provincia, monitorean de cerca la evolución del conflicto para ajustar sus planes de exploración y producción. Un escenario de mayor volatilidad podría retrasar proyectos de inversión que generan empleo directo e indirecto en Córdoba.
Entre el petróleo y la vida cotidiana en Córdoba
La historia del petróleo en Córdoba está ligada a la expansión de la industria automotriz y al desarrollo de la red de autopistas que conectan la ciudad con el interior del país. Desde la década de 1970, la provincia ha dependido de la importación de crudo para alimentar refinerías como la de Luján de Cuyo, que provee combustible a gran parte del centro del país. Cada fluctuación del precio internacional se traduce en ajustes en la política de precios internos, que a su vez impactan en la economía familiar.
En los barrios de la capital, el alza del combustible se siente en los recorridos diarios de los colectivos urbanos, que aumentan sus tarifas cada vez que la ANCAP revisa los precios. Los trabajadores de la zona sur, donde se concentran los puertos de la provincia, también perciben el efecto en los costos de transporte de mercancías, lo que repercute en los precios de los alimentos en los mercados locales.
El conflicto en Oriente Medio nos recuerda que la seguridad energética es una cuestión global, pero sus consecuencias se viven en la esquina de la calle San Martín, en la fábrica de harina del norte cordobés y en la bomba de gasolina de la Ruta Nacional 9. Mientras los gobiernos locales y nacionales discuten medidas de mitigación, la población cordobesa sigue buscando maneras de frenar el impacto en su bolsillo, ya sea compartiendo el auto, reduciendo el consumo de energía o apoyando iniciativas de energías renovables que prometen menos dependencia del crudo internacional.
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