Kelly Osbourne confiesa su primera línea de cocaína en el Sunset Marquis y revive recuerdos de la era dorada del rock
Kelly Osbourne cuenta cómo una línea de cocaína en el Sunset Marquis marcó su adolescencia y reflexiona sobre el legado de su padre Ozzy.
Kelly Osbourne confiesa su primera línea de cocaína en el Sunset Marquis y revive recuerdos de la era dorada del rock
Lead: La hija del difunto líder de Black Sabbath, Kelly Osbourne, reveló en el documental If These Walls Could Rock que su primera línea de cocaína la tomó un amigo de su padre, Ozzy, mientras pasaba los veranos en el icónico Sunset Marquis de West Hollywood. La confesión, que salió a la luz a pocos meses de la muerte de Ozzy, abre una ventana a la vida de la familia Osbourne entre giras, fiestas y momentos que hoy resultan tan íntimos como polémicos.
El Sunset Marquis como refugio de la familia Osbourne
Para Kelly, el Sunset Marquis no era sólo un hotel de lujo frecuentado por estrellas de rock; era el escenario de una infancia marcada por la carretera y los conciertos. Cada verano, mientras Ozzy recorría los Estados Unidos con su banda, la familia se instalaba en ese oasis californiano, donde los pasillos y los jardines se convertían en el patio de recreo de una niña que crecía entre guitarras y amplificadores. “Era el único hotel donde mi papá podía ser él mismo”, recordó Kelly en el documental, subrayando la libertad que el lugar le otorgaba al legendario vocalista de Black Sabbath.
Los relatos de Sharon Osbourne, madre de Kelly, describen al Sunset Marquis como una especie de casa extendida: “Mi esposo podía caminar por los jardines, fumar, charlar con otros huéspedes. Era como estar en tu propia casa con muchos amigos”. Esa atmósfera de camaradería y excesos quedó grabada en la memoria de la familia, y hoy sirve de telón de fondo para entender la confesión de Kelly.
La anécdota de la primera línea: entre la curiosidad infantil y la presión del entorno
Kelly describió cómo, en medio de una de esas vacaciones, un amigo de Ozzy perteneciente a “una banda muy, muy grande” le ofreció una línea de cocaína. “Nunca podría habérselo contado a mis padres porque lo matarían”, confesó la cantante de 41 años. El músico nunca fue identificado, pero el relato resuena con la cultura del rock de los 80 y 90, cuando el consumo de drogas estaba tan entrelazado con la vida nocturna que resultaba casi imposible distinguir la fiesta del abuso.
La confesión no se limita a la cocaína; Kelly también recordó su primer beso, su primera copa de alcohol y el momento en que se sintió como “una pequeña Eloise” recorriendo los pasillos del hotel. Cada recuerdo se entrelaza con la idea de que el Sunset Marquis era un espacio donde los límites se desdibujaban y la adolescencia se vivía sin filtros.
Impacto de la muerte de Ozzy y la sombra del legado
El fallecimiento de Ozzy Osbourne en julio de 2025, a los 76 años, marcó un antes y un después para la familia. Kelly explicó que el dolor le hizo perder la percepción de sí misma, al punto de no reconocer el propio peso hasta que vio una foto tomada durante los preparativos de los Grammy 2026. “No podía ver lo que otras personas veían porque sentía mucho dolor. Solo veía a una persona rota”, confesó en una entrevista posterior.
En los Grammy, Kelly acompañó a su madre, Sharon, para rendir homenaje a su padre. La ceremonia, sin embargo, se tornó una movida complicada para la joven, que admitió no estar bien emocionalmente. La muerte del “Príncipe de las Tinieblas” no solo dejó un vacío en la escena del heavy metal, sino que también obligó a la familia a replantear su relación con el pasado, los excesos y los recuerdos que, aunque gloriosos, también fueron dolorosos.
El espejo argentino: ¿qué nos dice esta historia a los rockeros de Córdoba?
Para los amantes del rock cordobés, la confesión de Kelly resuena como una advertencia y una lección. En la provincia, lugares como el Antiguo Mercado de la Paz o el Club del Progreso han sido refugios de músicos locales, donde las fiestas también se mezclan con la experimentación. La historia del Sunset Marquis muestra que la fama no exime de los peligros del consumo de sustancias, y que los jóvenes talentos deben contar con redes de apoyo que los guíen más allá de la movida de los bares y los ensayos.
Además, la apertura de Kelly a hablar de su experiencia abre la puerta a conversaciones sobre salud mental y adicciones en la escena musical argentina, un tema que sigue siendo tabú en muchos círculos. La idea de que “no podés contarle a tus padres” sigue vigente, pero la visibilidad de estas confesiones puede ayudar a que más artistas busquen ayuda antes de que el laburo creativo se convierta en una espiral destructiva.
Raíces del Sunset Marquis y su legado en la cultura rockera
El Sunset Marquis, fundado en 1967, se ha consolidado como un santuario para músicos de todas las generaciones. Desde los Beatles hasta Beyoncé, el hotel ha albergado a estrellas que buscaban un refugio discreto entre giras. Su arquitectura de estilo mid‑century y sus jardines privados ofrecían la privacidad que pocos hoteles podían garantizar.
En la década de 1990, el lugar se convirtió en epicentro de la llamada “rock‑star lifestyle”, donde los acordes de guitarras eléctricas resonaban en los pasillos y las fiestas nocturnas se extendían hasta el amanecer. La anécdota de Billy Gibbons, guitarrista de ZZ Top, sobre la explosiva fiesta en la piscina del hotel, donde los cristales volaron en segundos, es un ejemplo de esa atmósfera caótica que definió una era.
Hoy, a más de medio siglo de su apertura, el Sunset Marquis sigue siendo un punto de referencia para la industria musical. La revelación de Kelly Osbourne añade una capa más a su historia, recordándonos que detrás de los lujos y la fama se esconden historias humanas, a veces dolorosas, que forman parte del legado del rock mundial.
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