El exilio de los dioses: la travesía escultórica de Sergio Blatto por la provincia
Una muestra itinerante que lleva el arte contemporáneo de Blatto a once espacios culturales cordobeses.

El exilio de los dioses: la travesía escultórica de Sergio Blatto por la provincia
¿Qué ocurre cuando el arte contemporáneo decide abandonar la galería y emprender un recorrido por los museos y estancias de Córdoba? La respuesta la ofrece la exposición El exilio de los dioses, obra del escultor cordobés Sergio Blatto, que arranca en la sala de exposiciones del Paseo del Buen Pastor y se desplaza, a través de una curaduría itinerante, a once instituciones culturales de la provincia. La muestra estará abierta al público hasta el 18 de octubre, de 10 a 19 hs, con entrada libre.
Del Buen Pastor al corazón de la provincia
Situada en la esquina de Independencia y Hipólito Yrigoyen, la sala del Buen Pastor se ha convertido en el punto de partida de una propuesta que trasciende las paredes de un solo recinto. Curada por Sara Picconi, la muestra invita al visitante a seguir una ruta descentralizada: en cada museo o centro cultural participante, Blatto elige una pieza del acervo patrimonial y, a partir de ella, crea una obra nueva que dialoga con el pasado. No se trata de una simple réplica, sino de una reinterpretación que vuelve a colocar la historia bajo una luz contemporánea.
Materiales del desarraigo: de lo cotidiano a lo divino
Blatto, descendiente de inmigrantes italianos, construye sus esculturas con hierros oxidado, chapas, retazos de tela, leños y otros objetos encontrados. Estos materiales, recogidos de la vida diaria, se funden con figuras modeladas en cerámica para dar forma a deidades que parecen estar en tránsito. Cada pieza lleva en su cuerpo la marca del exilio: la pérdida del territorio, la reconstrucción de la identidad y la persistencia de creencias que viajan con sus portadores. La combinación de lo rústico y lo sagrado genera una tensión visual que recuerda a los altares caseros de los inmigrantes que, al llegar a Córdoba, adaptaron sus rituales a un nuevo entorno.
Una red de once museos y una galería
La cartografía cultural que sustenta la exposición incluye instituciones emblemáticas: el Museo Histórico Provincial Marqués de Sobremonte, el Museo de la Ciudad, el Museo de Antropología y el Museo Histórico de la UNC, el Museo de Arte Religioso Juan de Tejeda, la Galería de Arte Marchiaro, el Museo Arqueológico Municipal de Alta Gracia, el Museo Regional Florentino Ameghino de Río Tercero, la Estancia Jesuítica Caroya, el Museo del Parque Arqueológico y Natural del Cerro Colorado, el Museo Nacional Estancia Jesuítica de Alta Gracia y la Casa del Virrey Liniers. Cada intervención se presenta como una cápsula autónoma, acompañada de códigos QR que permiten al público acceder a fichas informativas y al catálogo completo de la muestra.
Cartografía abierta: el visitante como cartógrafo
La propuesta no impone un itinerario rígido; al contrario, invita a cada persona a trazar su propio mapa cultural. Los museos dejan de ser simples depósitos de objetos para convertirse en escenarios activos donde el arte contemporáneo se encuentra con la memoria colectiva. La experiencia se vuelve interactiva: el público puede seguir la ruta que más le interese, combinar visitas o incluso crear un recorrido virtual mediante la app del proyecto. De este modo, la exposición se transforma en una herramienta educativa que vincula la historia provincial con la realidad migratoria actual.
Raíces de la propuesta y su vínculo con la historia migratoria cordobesa
El tema del exilio no es ajeno a la historia de Córdoba. Desde la fundación de la ciudad en el siglo XVI, la provincia ha sido punto de encuentro de pueblos: indígenas, colonizadores españoles, inmigrantes europeos y, más recientemente, migrantes internos de otras provincias argentinas. Cada ola trajo consigo tradiciones, objetos y creencias que se mezclaron y reinventaron. La obra de Blatto recoge esa mezcla, utilizando materiales que recuerdan a los talleres artesanales de los inmigrantes del siglo XIX y a los altares familiares que acompañaban a los viajeros en su travesía.
En el contexto actual, la exposición adquiere una resonancia particular. La crisis económica y la inseguridad alimentaria han impulsado nuevos flujos migratorios internos, y la cultura local se ve desafiada a integrar a quienes llegan buscando oportunidades. Al presentar dioses que se desplazan y se adaptan, la muestra sugiere una mirada esperanzadora: la identidad se renueva, pero nunca se pierde por completo.
Además, la iniciativa impulsa la economía cultural de la provincia. Cada visita a los museos participantes genera ingresos indirectos para comercios locales, y la difusión de la exposición a través de las redes sociales ha aumentado el flujo de turistas culturales a ciudades como Alta Gracia y Río Tercero. Así, el proyecto no solo es una reflexión artística, sino también un motor de desarrollo económico para la región.
La muestra se puede recorrer hasta el 18 de octubre, todos los días de 10 a 19, con entrada libre y gratuita, en la planta alta de la sala de exposiciones del Paseo del Buen Pastor.
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