Córdoba

El Gobierno de Córdoba lanza el Consejo de Expertos para monitorear El Niño y proteger la región

La provincia establece un órgano interdisciplinario para anticipar y mitigar los efectos del fenómeno El Niño.

El Gobierno de Córdoba lanza el Consejo de Expertos para monitorear El Niño y proteger la región

El 8 de octubre, mediante la Resolución N.º 292 publicada en el Boletín Oficial, el Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de la provincia de Córdoba oficializó la creación del Consejo de Expertos para el Seguimiento del Fenómeno El Niño y la Evaluación de sus Impactos. Este espacio interdisciplinario reunirá a los mejores especialistas en meteorología, climatología e hidrología, con la misión de ofrecer información técnica y recomendaciones que sirvan de base para la planificación de acciones preventivas, de mitigación y de respuesta ante posibles emergencias climáticas.

¿Quiénes integran el nuevo consejo?

La designación de los miembros se realizó a través de la Resolución N.º 295, también publicada el 8 de octubre. Los profesionales seleccionados son Carlos Marcelo García Rodríguez, Edgardo Pierobón, Esteban Gabriel Jobbágy Gampel, Andrés Rodríguez Allende y Pedro Di Nezio. Todos ellos desempeñarán sus funciones ad honorem, lo que subraya el carácter de servicio público y la voluntad de aportar su conocimiento sin fines de lucro.

Los integrantes provienen de distintas instituciones académicas y de investigación de la región, entre ellas la Universidad Nacional de Córdoba, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y centros de estudios hidrológicos. Esta diversidad garantiza que el consejo cuente con una visión integral que abarque desde la predicción atmosférica hasta el comportamiento de las napas freáticas y los embalses.

Funciones y herramientas de trabajo

El organismo tiene una agenda clara: analizar tendencias climáticas, modelar escenarios de impacto y elaborar informes periódicos que incluyan recomendaciones técnicas. Para ello, se integrarán datos de precipitaciones, humedad del suelo, niveles de napas, caudales de ríos, estado de lagunas y embalses, entre otras variables críticas. La combinación de observaciones de campo con pronósticos de modelos globales permitirá identificar incertidumbres y vacíos de información que, de otro modo, pasarían desapercibidos.

Las reuniones se programarán de forma regular, con la posibilidad de convocar encuentros extraordinarios si la evolución del fenómeno lo requiere. Cada sesión generará un informe técnico que, aunque no vinculante, servirá de referencia para los organismos competentes en la emisión de alertas oficiales. Además, el consejo trabajará en la consolidación de una base de datos unificada que será compartida con municipios, comunas y las provincias vecinas de Santa Fe y Entre Ríos, en el marco de los acuerdos de cooperación de la Región Centro.

Impacto en la planificación provincial y regional

La creación del consejo representa una pieza clave para la continuidad institucional en la gestión del riesgo hídrico. Desde julio hasta septiembre del año en curso, se llevaron a cabo encuentros de especialistas que abordaron la capacidad de los suelos para absorber excedentes de agua, la disponibilidad de reservas subterráneas y la necesidad de complementar obras de infraestructura con medidas agronómicas preventivas. Ahora, con una estructura formalizada, esas discusiones pasarán a la fase de implementación.

Para los productores agrícolas de la zona, la labor del consejo se traduce en información que les permite planificar cultivos, ajustar fechas de siembra y adoptar prácticas de manejo del agua que reduzcan pérdidas. En el ámbito urbano, los municipios podrán anticipar la necesidad de reforzar sistemas de drenaje, gestionar reservas de agua potable y coordinar evacuaciones en caso de inundaciones. En el sector energético, la monitorización de los niveles de los embalses es crucial para la generación hidroeléctrica y para la seguridad de los usuarios.

En términos económicos, la prevención de desastres climáticos evita costos que, según estudios del Banco Mundial, pueden superar el 2 % del PIB de una región en años de fuerte impacto. Por eso, la inversión en conocimiento técnico y en la coordinación interjurisdiccional se vuelve una estrategia de ahorro a largo plazo para la sociedad cordobesa.

De la historia de El Niño a la resiliencia cordobesa

El fenómeno de El Niño ha dejado huellas profundas en la historia de Córdoba. Desde la sequía de 1997‑1998, que afectó la producción agrícola, hasta las intensas lluvias de 2015‑2016 que provocaron inundaciones en la cuenca del Río Suquía, la provincia ha experimentado los dos extremos del ciclo climático. Cada episodio dejó lecciones sobre la vulnerabilidad de los sistemas de riego, la importancia de la gestión de cuencas y la necesidad de una respuesta coordinada entre gobiernos y comunidad científica.

En la década de 2000, la Universidad Nacional de Córdoba impulsó el Programa de Monitoreo Hidrológico, que sentó las bases para la recolección sistemática de datos de caudales y niveles de napas. Ese proyecto, hoy ampliado y integrado al nuevo consejo, permite una visión más clara de la disponibilidad de recursos hídricos y de los riesgos asociados a eventos extremos.

La creación del Consejo de Expertos no es un acto aislado, sino la culminación de años de trabajo colaborativo entre instituciones académicas, organismos públicos y el sector privado. La experiencia acumulada y la infraestructura de datos existente posicionan a Córdoba como un referente en la gestión del riesgo climático en la Región Centro, y ofrecen un modelo replicable para otras provincias que también enfrentan la incertidumbre que trae El Niño.

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