Trump y Putin sellan una movida de diésel: hasta 4,8 Mt para EE. UU y el mundo
El exmandatario estadounidense anuncia un acuerdo con Rusia para liberar millones de toneladas de diésel antes de las elecciones de noviembre.

Trump y Putin sellan una movida de diésel: hasta 4,8 Mt para EE. UU y el mundo
Donald Trump anunció este viernes que, tras una conversación telefónica con Vladímir Putin, Rusia entregará hasta 4,8 millones de toneladas de diésel a Estados Unidos y al mercado internacional. La medida, según el exmandatario, busca rebajar los precios del combustible para agricultores, ganaderos y camioneros antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre.
Licencia de la OFAC y el marco legal de la operación
El Departamento del Tesoro de EE. UU, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), emitió una licencia general temporal que permite la venta, entrega, descarga e importación de diésel ruso hasta el 7 de abril de 2027, pese a las sanciones que vigentes contra Moscú. La autorización excluye los pagos a través de tres entidades financieras estatales rusas, manteniendo así una barrera que impide el flujo de dólares directamente al Kremlin.
Esta licencia es la primera que autoriza, de forma parcial, el retorno de combustibles rusos al circuito comercial estadounidense desde que Washington dejó de importar diésel de Rusia en marzo de 2022. La medida se inscribe en una estrategia que, según Trump, combina presión diplomática con un alivio económico para los sectores productivos que más sienten el golpe de la inflación.
Calendario de entregas y volúmenes escalonados
El acuerdo contempla una liberación escalonada del diésel ruso: más de 300.000 toneladas se despacharán de inmediato, 500.000 toneladas en noviembre y un millón adicional en una fecha posterior. Trump aseguró que Rusia podría sumar tres millones de toneladas más en un plazo breve, siempre que sus refinerías, afectadas por restricciones de exportación y ataques ucranianos, cuenten con la capacidad necesaria.
Según la Administración de Información Energética (EIA), la primera fase del acuerdo representa alrededor del 38 % del total anunciado, lo que podría traducirse en una presión a la baja de los precios del diésel en el mercado interno de EE. UU. Tras el anuncio, los futuros del combustible cayeron a cerca de USD 1,23 por litro (USD 4,67 por galón), mientras que el promedio nacional se mantuvo en USD 1,65 por litro (USD 6,23 por galón).
Impacto político y económico en la campaña de medio término
La movida llega en un momento crítico para el Partido Republicano. Los últimos sondeos sitúan a los demócratas con una ventaja de siete puntos en las elecciones de medio mandato, y el costo de vida sigue siendo la principal queja de los votantes. Al prometer una rebaja en los precios del combustible, Trump busca reconectar con los votantes rurales y los camioneros, grupos que históricamente forman la columna vertebral del voto republicano en estados como Texas, Ohio y, por supuesto, la propia Córdoba.
En la provincia, el precio del diésel ha repercutido directamente en los costos de transporte de granos y carne, encareciendo el laburo de los productores locales. Una reducción de tan solo 10 centavos por litro podría significar ahorros de cientos de miles de pesos para los cooperativistas cordobeses, lo que, a su vez, se traduciría en precios más competitivos en los mercados internacionales.
¿Qué significa para la geopolítica energética?
El acuerdo también tiene una dimensión geopolítica. La oferta rusa llega cuando el conflicto entre EE. UU e Irán se extiende a su octavo mes, complicando los flujos de energía a través del estrecho de Ormuz. Trump argumentó que el control estadounidense sobre la zona permitirá una mayor estabilidad del suministro, aunque críticos señalan que la medida podría debilitar la presión internacional contra Moscú por la invasión a Ucrania.
Rusia, por su parte, había limitado sus exportaciones de diésel para reforzar el abastecimiento interno después de los ataques a sus refinerías. En septiembre, los envíos de productos petroleros alcanzaron su nivel más alto en tres meses, pero el diésel siguió bajo la prohibición gubernamental. La apertura parcial del mercado ruso a EE. UU podría servir como una señal de que Moscú está dispuesto a negociar en ciertos frentes, siempre que no comprometa su estrategia militar.
Un vistazo al futuro del diésel en América Latina
Para los países del Mercosur, la jugada de Trump y Putin tiene repercusiones indirectas. Argentina, que depende en gran medida de la importación de combustibles, observa con cautela la evolución de los precios internacionales. En Córdoba, los transportistas de granos y los camiones de carga que cruzan la ruta nacional 9 hacia el puerto de Rosario podrían beneficiarse de una caída del precio del diésel, reduciendo los costos logísticos y mejorando la competitividad de la producción agrícola cordobesa.
Sin embargo, los analistas advierten que la medida es una solución temporal. La capacidad de las refinerías rusas sigue limitada, y cualquier interrupción en la cadena de suministro podría volver a disparar los precios. Además, la presión de la comunidad internacional para mantener las sanciones contra Rusia sigue siendo fuerte, lo que podría llevar a una revisión de la licencia de la OFAC antes de 2027.
Raíces de la negociación: historia y precedentes
El uso del diésel como herramienta de negociación no es nuevo. Durante la Guerra Fría, los bloques occidental y soviético intercambiaban combustibles como moneda de cambio política. En la década de los 2000, EE. UU utilizó la reducción de aranceles a los productos energéticos rusos como parte de un paquete de incentivos para la firma del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (START). La actual movida recuerda esas dinámicas, aunque se desarrolla en un contexto de sanciones multilaterales y de una economía global más interdependiente.
En la historia reciente de Córdoba, los precios del combustible han marcado épocas de bonanza y crisis. Durante la década del 2000, la subida del precio del diésel provocó protestas de los camioneros que bloqueaban la ruta nacional 9, obligando al gobierno provincial a negociar acuerdos de subsidio. Hoy, la posible rebaja del diésel vuelve a ser una cuestión que afecta a la vida cotidiana de los cordobeses, desde el agricultor del Valle del Punilla hasta el taxista del centro de la ciudad.
En conclusión, el acuerdo de Trump y Putin es una jugada compleja que combina intereses económicos, políticos y estratégicos. Su éxito dependerá de la capacidad de Rusia para mantener la producción, de la voluntad de EE. UU de sostener la licencia y, sobre todo, de cómo los votantes perciban la medida en el contexto de las elecciones de medio término. Para Córdoba, la expectativa es clara: que el precio del diésel baje y que el laburo de los productores locales se haga más rentable.
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