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Irán condiciona el avance del diálogo con EE.UU. al fin de las sanciones: la jugada que vigila Argentina

El presidente iraní advierte que sin respeto mutuo y sin sanciones el proceso de paz seguirá estancado, mientras Córdoba observa las repercusiones en el bolsillo de los argentinos.

En una cumbre de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) celebrada este viernes en Turkmenistán, el presidente iraní Masoud Pezeshkian dejó claro que el diálogo con Washington sólo podrá prosperar si se elimina toda presión y amenaza, y sobre todo si se levantan las sanciones que, según él, asfixian al comercio y a la energía de Irán. La declaración se produce siete meses después de que los ataques estadounidenses e israelíes reavivaran el conflicto, y a escasos días de la campaña electoral de mitad de mandato en EE.UU., que también influye en la agenda diplomática.

Presión y amenazas: la postura de Teherán

Pezeshkian subrayó que “una negociación bajo amenaza de la fuerza no es una negociación” y advirtió que las sanciones estadounidenses perjudican no solo a Irán, sino al orden regional. El mandatario iraní recordó que, aunque en abril se firmó un alto al fuego y en junio un protocolo de acuerdo que debía abrir la puerta a conversaciones de paz, el control del estratégico estrecho de Ormuz sigue generando fricciones. Irán propone reabrir el paso marítimo en siete días a cambio del levantamiento de las sanciones, una oferta que el presidente Donald Trump rechazó, aunque mantuvo abierta la puerta a negociaciones indirectas.

El estrecho de Ormuz, eje estratégico y su repercusión en el comercio argentino

El estrecho de Ormuz es la arteria que canaliza cerca del 30% del petróleo mundial. Cada día que se mantiene cerrado o bajo amenaza, los precios del crudo suben y los costos de importación se disparan. Para Argentina, que depende de la importación de derivados energéticos y de materias primas para su industria agroalimentaria, cualquier alza en los precios internacionales repercute directamente en la inflación y en el bolsillo de los consumidores cordobeses. Además, la incertidumbre en la zona afecta a la flota de buques que transportan granos y soja hacia los mercados asiáticos, un sector clave para la provincia.

El juego de sanciones y la política interna de EE.UU.

Trump, quien se prepara para las elecciones legislativas del 3 de noviembre, utilizó su red social Truth Social para señalar que los ataques contra Irán no se producirán antes de la votación, insinuando que la presión militar es una herramienta de negociación. Sin embargo, la administración ha intensificado la guerra económica imponiendo nuevas sanciones al sector aéreo iraní y a empresas vinculadas al programa nuclear. Estas medidas buscan presionar a Teherán, pero también generan tensiones con aliados europeos y con países latinoamericanos que temen una escalada que afecte la estabilidad del comercio global.

¿Qué significa para Argentina? La mirada cordobesa

Desde la Universidad Nacional de Córdoba, expertos en relaciones internacionales advierten que la falta de avances en el diálogo podría traducirse en mayores costos de importación de energía y en una mayor volatilidad del tipo de cambio. “Si el estrecho de Ormuz sigue bajo amenaza, los precios del petróleo se disparan y el dólar se fortalece, lo que encarece todo, desde la boleta del subte hasta la compra de fertilizantes”, explica la economista cordobesa Lucía Martínez. Además, la comunidad iraní residente en la provincia, aunque pequeña, observa con preocupación cómo la presión estadounidense afecta a sus familiares y a los negocios locales vinculados al comercio de productos textiles y gastronómicos.

Entre el petróleo y la diplomacia: una mirada histórica

Las tensiones entre Irán y Estados Unidos no son un fenómeno nuevo. Desde la Revolución Islámica de 1979, Washington ha mantenido una política de sanciones económicas que ha moldeado la geopolítica del Golfo. En los años 90, la firma del Acuerdo de Oslo y la posterior invasión de Irak en 2003 alteraron el equilibrio de poder, dejando al estrecho de Ormuz como punto neurálgico de confrontaciones.

En la década de 2010, el acuerdo nuclear (JCPOA) ofreció una ventana de alivio, pero la retirada unilateral de EE.UU. en 2018 reactivó las sanciones y reavivó la carrera armamentista en la región. Hoy, la propuesta iraní de reabrir Ormuz a cambio del fin de las sanciones recuerda los intentos de 2006, cuando se buscó una solución mediante la ONU, sin éxito duradero.

Para Argentina, la historia enseña que los choques geopolíticos en el Golfo siempre terminan repercutiendo en los mercados locales. La experiencia de la crisis del 2001 mostró cómo la dependencia de materias primas y la exposición a fluctuaciones externas pueden desestabilizar la economía nacional. Por eso, los analistas cordobeses siguen de cerca cada movimiento diplomático, conscientes de que la estabilidad del estrecho de Ormuz es, en última instancia, una cuestión de seguridad económica para el país.

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