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Irán mantiene su postura: no cederá uranio enriquecido ni permitirá inspecciones extranjeras

El jefe de la OEAI iraní descarta cualquier retroceso y recalca la soberanía nuclear del país.

Irán mantiene su postura: no cederá uranio enriquecido ni permitirá inspecciones extranjeras

Teherán – El jefe de la Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI), Mohammad Eslami, confirmó este jueves que el país no renunciará al proceso de enriquecimiento de uranio ni entregará su stock de material ya enriquecido, pese a la presión renovada de Estados Unidos. La declaración se produce en medio de negociaciones que buscan reactivar el estrecho de Ormuz y aliviar la tensión en la región.

El argumento de Irán: el enriquecimiento como eje de la soberanía nuclear

Eslami describió el enriquecimiento como “una parte inseparable” del programa atómico iraní y subrayó que cualquier intento de retroceso sería “inaceptable bajo cualquier concepto”. “¿Cómo se puede hablar de una industria nuclear sin el punto de partida del proceso? La industria nuclear es el motor de la ciencia y la tecnología”, sostuvo el funcionario ante la prensa estatal IRIB.

El dirigente iraní también desmintió rotundamente la posibilidad de ceder su stock de uranio enriquecido, asegurando que “no existe tal cosa”. Según él, la legislación interna y los riesgos de seguridad hacen imposible que inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) accedan a las instalaciones dañadas por los ataques de junio de 2025 y marzo de 2026.

Repercusiones para la economía y la seguridad en la región

Para los lectores cordobeses, la postura de Irán tiene implicancias directas en los precios del petróleo y, por ende, en el bolsillo de los argentinos. Un cierre prolongado del estrecho de Ormuz, vía el que pasa cerca del 20% del crudo mundial, eleva los costos de importación de energía y repercute en la inflación de combustible que tanto afecta a los conductores de la zona.

Además, la imposibilidad de inspecciones internacionales genera incertidumbre para los mercados de energía en América del Sur. Argentina, que está avanzando en su propio programa nuclear con la planta de Atucha y la futura expansión de la generación nuclear, observa con cautela los movimientos de Teherán. La falta de acceso del OIEA podría dificultar futuros acuerdos de cooperación nuclear en la región, limitando la transferencia de tecnología que podría beneficiar a la industria local.

El juego diplomático entre Washington y Teherán

En los últimos días, Estados Unidos y Irán intercambiaron propuestas para reabrir el estrecho de Ormuz. El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, indicó que el país podría responder en pocos días a la contrapropuesta de Washington, que ofrece la reapertura del paso marítimo en siete días si se cumplen ciertas condiciones de seguridad.

Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump (en un giro inesperado de la política exterior) declaró que las conversaciones son “productivas” y que no habrá ataques antes de las elecciones legislativas de noviembre. Esta declaración busca tranquilizar a los mercados internacionales, pero la falta de garantías concretas mantiene la tensión latente.

La resistencia iraní a la presión del OIEA

El Parlamento iraní aprobó en junio de 2025 una ley que suspende la cooperación con el OIEA tras los bombardeos a Natanz, Fordow e Isfahán. La normativa condiciona cualquier inspección a garantías de seguridad y a la aprobación del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Eslami señaló que, aunque inspectores del organismo visitaron instalaciones no afectadas, el OIEA no reconoce esas visitas y actúa bajo la presión de Washington e Israel.

La resolución de la Junta de Gobernadores del OIEA, adoptada en junio, exigió a Teherán entregar información sobre sus reservas de uranio enriquecido y permitir el acceso a los inspectores. Hasta el momento, Irán sigue sin facilitar ese acceso, lo que dificulta la verificación del estado de sus materiales nucleares.

Impacto en la política energética argentina

El debate nuclear en Irán llega cuando Argentina está discutiendo la ampliación de su parque nuclear y la posible incorporación de nuevas tecnologías de generación limpia. La incertidumbre global sobre la proliferación nuclear podría influir en la postura del gobierno argentino frente a futuros convenios con la Agencia Internacional de Energía Atómica.

Los analistas cordobeses advierten que, si la tensión persiste, la volatilidad del mercado energético podría traducirse en mayores costos de producción para la industria agroalimentaria, que depende del combustible para el transporte de granos hacia los puertos de Rosario y Bahía Blanca.

Una mirada al pasado: la trayectoria del programa nuclear iraní

Desde la Revolución de 1979, Irán ha buscado desarrollar una capacidad nuclear independiente. Los años 80 y 90 estuvieron marcados por la cooperación con la OIEA y la firma del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). Sin embargo, la decisión de iniciar el enriquecimiento de uranio en la década de 2000 desencadenó sanciones internacionales y una serie de negociaciones que culminaron en el acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA).

El retiro de EE. UU. del acuerdo en 2018 y los posteriores ataques a instalaciones nucleares han llevado a Teherán a reforzar su programa, elevando el nivel de enriquecimiento al 60% y, en algunos casos, al 90%.

Hoy, la negativa de Irán a ceder su uranio enriquecido y a permitir inspecciones refleja una postura de soberanía que, aunque polémica, sigue siendo un punto de referencia para los debates sobre la seguridad nuclear en todo el mundo.

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