Israel destruye la red de túneles de Hezbollah en Ali al Taher: qué implica para la región y para Argentina
El ejército israelí elimina una infraestructura subterránea de más de 5 km, intensificando la disputa fronteriza

Israel destruye la red de túneles de Hezbollah en Ali al Taher: qué implica para la región y para Argentina
Lead: El Ejército israelí anunció el jueves la destrucción total de una compleja red de túneles construida por Hezbollah bajo la cresta de Ali al Taher, en la zona de Nabatieh, sur del Líbano, describiéndola como una “infraestructura terrorista estratégica” financiada y planificada por Irán durante dos décadas.
Detalles de la operación y magnitud del complejo subterráneo
Según el comunicado conjunto del primer ministro Benjamín Netanyahu y del ministro de Defensa Israel Katz, la demolición se realizó con una serie de explosiones masivas que sacudieron la zona y produjeron temblores percibidos por residentes y por periodistas de la Agencia Nacional de Noticias (NNA). La Agencia France‑Press (AFP) confirmó haber escuchado “enormes explosiones” en la tarde del jueves, mientras que testigos locales describieron un fuerte estruendo que duró varios minutos.
El ejército israelí describió la infraestructura como una red de más de dos kilómetros de túneles, equipada con decenas de cohetes, misiles y drones de fabricación iraní, además de ametralladoras, misiles antitanque y cientos de minas y artefactos explosivos. Una fuente militar citada por EFE ofreció cifras más precisas: ocho rutas subterráneas que suman una longitud combinada de 5.400 metros. Ambas cifras pueden referirse a tramos diferentes del mismo complejo, pero en cualquier caso la magnitud del proyecto subraya la capacidad logística que Hezbollah había desarrollado en la zona.
El complejo también albergaba, según las autoridades israelíes, un centro de mando de la unidad “Badr” de Hezbollah. La misma fuente militar indicó que parte de los combatientes que operaban en la zona abandonaron la posición antes de la explosión, mientras que otros fueron neutralizados por ataques aéreos y fuego de artillería. Hezbollah no emitió pronunciamiento oficial al respecto, manteniendo su habitual política de silencio sobre pérdidas tácticas.
Repercusiones en la dinámica del conflicto libanés‑israelí
Ali al Taher, una loma de unos 600 metros de altura sobre el río Líbano, había sido capturada por Israel a comienzos de septiembre del año pasado, convirtiéndose en un punto estratégico que domina el sureste del Líbano y la ciudad de Nabatieh. Desde entonces, el ejército israelí había mantenido una presencia permanente, argumentando que la zona seguiría bajo control hasta que Hezbollah sea desarmado por completo.
El origen de la escalada que llevó a esta operación se remonta a octubre de 2023, cuando Hezbollah abrió un frente contra Israel en apoyo a Hamas tras el ataque del 7 de octubre. El conflicto se reavivó en septiembre de 2024 y nuevamente en marzo de 2026, cuando Hezbollah se sumó a la guerra entre Israel y el régimen iraní, generando más de 4.300 muertos en el Líbano según cifras oficiales de Beirut.
El 26 de junio, Líbano e Israel firmaron en Washington, bajo mediación estadounidense, un acuerdo marco que preveía la retirada gradual de las tropas israelíes de zonas piloto a cambio del desarme de Hezbollah y otros grupos armados por parte del Ejército libanés. Sin embargo, la aplicación del pacto avanza con dificultades: Hezbollah lo califica de “nulo” y advierte que forzar su desarme podría desencadenar una guerra civil. El Ejército libanés denunció más de 7.700 violaciones del acuerdo desde su firma, mientras Israel mantiene una “zona de seguridad” en el sur libanés y condiciona cualquier repliegue a la verificación del desarme.
¿Qué significa para Argentina? La mirada cordobesa al conflicto
Desde la perspectiva argentina, la destrucción de los túneles tiene varias aristas. En primer lugar, la comunidad libanesa‑argentina, concentrada en barrios como Balvanera (Buenos Aires) y en la provincia de Córdoba, sigue manteniendo lazos familiares y comerciales con el Líbano. Cada escalada de violencia genera incertidumbre para familiares que viven en la zona fronteriza y afecta la dinámica de remesas que, según datos del Banco Central, superan los 30 millones de dólares al año.
En el plano económico, la inestabilidad del sur del Líbano repercute en la cadena de suministro de productos agrícolas y textiles que Argentina exporta a través de puertos libaneses. La interrupción de rutas terrestres y la amenaza a la seguridad de los puertos de Beirut pueden encarecer los costos logísticos para los exportadores cordobeses de soja y vino, que dependen de mercados del Mediterráneo para diversificar sus destinos.
Políticamente, el conflicto refuerza la necesidad de que el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino mantenga una postura equilibrada, apoyando los esfuerzos de mediación internacional sin comprometer los principios de no intervención que históricamente ha defendido. Además, la posible ampliación de la “zona de seguridad” israelí podría involucrar a observadores de la ONU, lo que abre una ventana para que diplomáticos argentinos participen en misiones de paz o en comités de seguimiento, generando oportunidades de experiencia internacional para oficiales del Ejército argentino.
Raíces históricas y proyecciones futuras para la frontera sur
La cresta de Ali al Taher no es la primera zona estratégica que ha sido objeto de disputa entre Israel y Hezbollah. Desde la ocupación israelí del sur del Líbano en 1982, la región ha sido escenario de múltiples ofensivas, negociaciones y acuerdos temporales que rara vez se consolidan en paz duradera. La construcción de túneles subterráneos es una práctica que data de la guerra civil libanesa y que ha sido adoptada por grupos armados para sortear la superioridad tecnológica del adversario.
En los últimos veinte años, la financiación iraní ha permitido a Hezbollah desarrollar una infraestructura cada vez más sofisticada, integrando tecnología de drones y sistemas de misiles de corto alcance. La demolición de la red de Ali al Taher representa, por tanto, un golpe táctico para la organización, pero también un indicio de que Israel está dispuesto a emplear fuerza decisiva para neutralizar cualquier amenaza que perciba bajo su frontera.
Para el futuro, la estabilidad de la zona dependerá de varios factores: la capacidad del Ejército libanés para asumir el control efectivo de Ali al Taher, la voluntad política de Hezbollah para aceptar un desarme parcial y la disposición de la comunidad internacional a garantizar la seguridad de la población civil. En este escenario, Argentina, como parte de la comunidad latinoamericana, puede jugar un rol de mediador a través de la Organización de Estados Americanos (OEA), impulsando iniciativas de diálogo que reduzcan la presión sobre la población civil y favorezcan la reconstrucción económica de la zona.
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