Israel intensifica la ofensiva contra Hezbollah en el sur del Líbano y ordena evacuación de Arab Salim
El ejército israelí responde a drones de Hezbollah con una nueva ofensiva y pide a civiles abandonar Arab Salim

Israel intensifica la ofensiva contra Hezbollah en el sur del Líbano y ordena evacuación de Arab Salim
El Ejército de Israel comunicó este domingo que ha lanzado una nueva operación militar en el sur de Líbano, tras el ataque con drones que realizó Hezbollah contra soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en la zona de seguridad. En el mismo comunicado, las autoridades israelíes instaron a los habitantes de la localidad libanesa de Arab Salim a abandonar sus hogares ante la previsión de nuevos bombardeos.
El ataque de drones y la respuesta israelí
Según el comunicado oficial, dos drones operados por Hezbollah se dirigieron contra efectivos de la FDI que patrullaban la zona de seguridad establecida unilateralmente por Israel a lo largo de la frontera libanesa. El ejército señaló que, afortunadamente, no se registraron heridos entre sus filas, pero calificó el hecho como una “flagrante violación” de la normativa internacional por parte de la organización terrorista.
En respuesta inmediata, las FDI iniciaron una serie de ataques aéreos y de artillería contra objetivos que, según el propio ejército, están vinculados a la infraestructura militar de Hezbollah, incluidos supuestos túneles y centros de mando subterráneos en la cresta de Ali Tahar.
Orden de evacuación en Arab Salim
En un segundo mensaje difundido en árabe a través de la plataforma Telegram, el Ejército israelí advirtió a los residentes de Arab Salim que abandonaran la zona, aduciendo la proximidad de una instalación perteneciente a Hezbollah que será objeto de futuras acciones militares. La advertencia también fue replicada en la red social X, donde el mando militar reiteró que la operación continuará con “fuerza” mientras persista la amenaza contra sus tropas.
La orden de evacuación ha generado una ola de incertidumbre entre la población civil, que teme por la pérdida de sus hogares y la posible escalada del conflicto en una región ya marcada por décadas de tensiones.
El contexto estratégico de la cresta de Ali Tahar
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció la “conquista” de la cresta de Ali Tahar, una elevación que, según él, permite a Israel observar gran parte del territorio libanés y neutralizar los túneles que Hezbollah habría utilizado para lanzar ataques contra la región de Galilea, al norte de Israel, y la zona de Nabatiye, al sur del Líbano. Katz describió este logro como la “culminación de la fase de consolidación” de la presencia militar israelí en el sector.
El control de esta posición estratégica, según fuentes militares, facilitaría la vigilancia de la línea antitanque, la toma de la zona de Beaufort y el refuerzo de otras crestas clave, consolidando así una barrera defensiva que protege a los pobladores israelíes del norte.
Impacto regional y la mirada argentina
El conflicto entre Israel y Hezbollah, alimentado por el respaldo iraní a la organización libanesa, tiene repercusiones que trascienden la zona de frontera. En Argentina, la comunidad libanesa —una de las más numerosas de la diáspora árabe en el país— sigue de cerca los acontecimientos, temiendo que una mayor escalada pueda afectar a familiares y a la estabilidad económica de la región. Además, varias empresas argentinas que operan en el sector agroindustrial y de exportación a Oriente Medio monitorean la situación, ya que cualquier interrupción del tráfico terrestre y aéreo podría impactar los flujos comerciales.
El gobierno argentino, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, ha reiterado su posición de apoyo a los procesos de paz y ha llamado a todas las partes a evitar la ampliación del conflicto, subrayando la necesidad de proteger a la población civil y preservar la estabilidad regional, factores claves para la seguridad energética y comercial de Argentina.
Raíces del conflicto y repercusiones para la frontera cordobesa
El enfrentamiento entre Israel y Hezbollah se remonta a la década de 1980, cuando el grupo chiíta, respaldado por Irán, comenzó a consolidar su presencia en el sur del Líbano, zona que históricamente había sido un refugio para desplazados internos. Desde entonces, la frontera ha sido escenario de múltiples escaramuzas, incursiones y negociaciones de alto el fuego que nunca lograron una paz duradera.
En los últimos años, la creación de la “zona de seguridad” israelí —un corredor de unos 10 kilómetros dentro del territorio libanés— ha generado tensiones diplomáticas con el gobierno de Beirut, que la considera una violación de su soberanía. La reciente operación y la evacuación de Arab Salim reavivan el debate sobre la legitimidad de dicha zona y su impacto en la vida cotidiana de los civiles que habitan en la frontera.
Para la provincia de Córdoba, donde la comunidad libanesa ha aportado históricamente al tejido cultural y económico, el conflicto tiene una dimensión simbólica. Las familias cordobesas con raíces en el Líbano siguen de cerca la evolución de la situación, y organizaciones de la diáspora han convocado a campañas de solidaridad y a la presión sobre los gobiernos para que se busquen soluciones diplomáticas que eviten una mayor militarización del territorio.
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