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EE.UU. hunde otra nave de Los Choneros en el Pacífico: la ofensiva que busca cortar la ruta del narco a la región

Una nueva interdicción naval estadounidense apunta a desmantelar la logística del narcotráfico ecuatoriano.

EE.UU. hunde otra nave de Los Choneros en el Pacífico: la ofensiva que busca cortar la ruta del narco a la región

El Comando Sur de los Estados Unidos volvió a lanzar un golpe contundente contra el crimen organizado al interceptar y hundir una embarcación utilizada por la banda ecuatoriana Los Choneros como estación flotante de reabastecimiento para el tráfico de drogas en el Pacífico Oriental. La operación, llevada a cabo por la Fuerza de Tarea Conjunta Hemisferio Occidental (JTF‑WHEM) bajo órdenes del general Francis L. Donovan, culminó con la captura de la tripulación y su entrega a las autoridades ecuatorianas.

Cómo se ejecutó la interdicción

El operativo, que tuvo lugar el 3 de septiembre, se desarrolló desde el buque de asalto anfibio USS San Antonio (LPD‑17), que desplegó la Fuerza de Combate Litoral 24 para abordar, registrar y despejar la nave sin incidentes. Tras retirar a los ocupantes, los marinos estadounidenses procedieron a hundir la embarcación principal y los buques de apoyo que la acompañaban. Un video difundido por el propio comando mostró el momento exacto en que la nave fue impactada y se hunde bajo el oleaje del Pacífico, dejando claro el nivel de precisión y profesionalismo que la JTF‑WHEM pretende proyectar.

Repercusiones para la cadena logística de Los Choneros

Según el propio Comando Sur, la estructura abatida era un punto clave dentro de la red de suministro que alimenta el narcotráfico en el hemisferio occidental. La eliminación de esta “estación flotante” debilita la capacidad de Los Choneros para reabastecer sus lanchas rápidas en alta mar, obligándolos a buscar rutas más largas y costosas. El Departamento de Guerra de EE.UU. destacó que la campaña “Lanza del Sur”, que celebra su primer aniversario, ha reducido la actividad marítima ilícita en un 65 % en el Caribe occidental, un 60 % en el Caribe oriental y cerca de un 50 % en el Pacífico Oriental.

Este descenso no solo representa una victoria táctica para Washington, sino que también impacta directamente en los flujos de cocaína que, una vez fuera del Pacífico, suelen transitar por rutas terrestres que atraviesan Sudamérica y, en última instancia, llegan a la Argentina. Menos suministro en alta mar significa menos presión sobre los corredores internos que cruzan la Cordoba profunda, donde el narcotráfico ha encontrado en el cruce de rutas provinciales una vía de distribución a los mercados del interior.

Qué significa para la seguridad en Córdoba y la región

Para los cordobeses, la noticia tiene un matiz que va más allá de la geopolítica norteamericana. La presencia de Los Choneros en la cadena de suministro del narcotráfico ha repercutido en el aumento de la violencia vinculada al lavado de dinero y al contrabando de drogas en la provincia. Según datos de la Policía de la Provincia, los últimos dos años se registró un 18 % de incremento en incautaciones de cocaína procedente de rutas que, según inteligencia, parten de la costa ecuatoriana.

La reducción de la capacidad logística de la banda podría traducirse en una menor disponibilidad de cargamentos en el interior, lo que a su vez aliviaría la presión sobre los laboratorios clandestinos de Córdoba y disminuiría la carga sobre los tribunales y el sistema penitenciario. Sin embargo, los analistas advierten que los carteles son ágiles y podrían reconfigurar sus rutas, por lo que la lucha debe mantenerse constante y coordinada entre autoridades locales, nacionales y socios internacionales.

Los Choneros: de las costas ecuatorianas a las rutas del interior argentino

Los Choneros surgieron a principios de los años 2000 en la zona portuaria de Guayaquil, Ecuador, como una escisión de la organización narcotraficante conocida como “Los Rastrojos”. Con el tiempo, la banda se consolidó como una de las más violentas del país, involucrándose en actividades que van desde el tráfico de cocaína hasta el contrabando de armas y el secuestro. Su expansión territorial la llevó a establecer bases logísticas en alta mar, donde utilizaba embarcaciones camufladas como pesquerías para reabastecer a sus lanchas de alta velocidad.

En la última década, la organización ha buscado diversificar sus rutas, aprovechando puertos de la costa pacífica para enviar cargamentos que, tras cruzar Colombia y Perú, llegan a la región del Cono Sur. En la provincia de Córdoba, la presencia de “celdas de distribución” vinculadas a Los Choneros se ha documentado en operativos de la Gendarmería Nacional, que han desarticulado varios laboratorios de procesamiento de cocaína en la zona de San Justo y Villa Córdoba.

La reciente interdicción estadounidense, al eliminar una pieza fundamental de la infraestructura marítima del grupo, representa un intento de cortar el suministro antes de que llegue a los puertos sudamericanos. Para Córdoba, esto se traduce en una oportunidad de reforzar la seguridad pública, siempre y cuando se mantenga la cooperación con agencias internacionales y se continúe invirtiendo en inteligencia y prevención.

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