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Kim Jong‑Un reorganiza la cúpula militar: el ministro de Defensa cae y se abre un nuevo capítulo en Pyongyang

El dictador norcoreano reorganiza su ejército, destituyendo al ministro de Defensa y nombrando a un nuevo líder militar.

El golpe de estado militar

El dictador norcoreano Kim Jong‑un anunció el sábado que ha destituido a No Kwang Chol de su cargo como ministro de Defensa, según la agencia estatal KCNA. El cambio se dio durante la segunda reunión de la novena Comisión Militar Central del Partido de los Trabajadores (CMC), con el propio líder a la cabeza. No Kwang Chol, quien había vuelto al puesto en octubre de 2024 tras una destitución previa en 2019, se queda en el cargo de primer vicedirector del Departamento de Industria de Municiones, una posición que le reduce su influencia dentro del Partido.

Kim Song Gi asume la batuta

El nuevo titular del ministerio será Kim Song Gi, hasta ahora director de la Oficina Política General del Ejército Popular de Corea (EPK). Con el ascenso de Kim Song Gi, se abre una puerta a una posible reorientación de la doctrina de defensa del país, que ha permanecido rígida durante la última década. Además, el asesor de Defensa Pak Jong Chon será nombrado vicepresidente de la CMC e incorporado al Buró Político, lo que indica un esfuerzo por reforzar la cohesión entre los altos mandos militares y la estructura partidaria.

Tensiones que no dejan de crecer

La reforma llega en medio de un clima de tensión constante entre Corea del Norte y el bloque occidental. Los ejercicios conjuntos entre Corea del Sur y Estados Unidos, que concluyeron recientemente, fueron catalogados por Pyongyang como preparación de una eventual invasión. El presidente estadounidense Donald Trump, que en su segundo mandato ha mantenido una postura ambivalente, calificó los simulacros como “provocadores” y ha propuesto acortarlos, lo que ha generado un debate interno en Washington sobre la mejor manera de lidiar con el régimen de Kim.

Armas y diplomacia en juego

El contexto internacional también se ve afectado por la reciente decisión del Departamento de Estado de aprobar la posible venta de misiles AIM‑9X Sidewinder Block II a Corea del Sur, con un valor estimado en 125 millones de dólares. Pyongyang respondió con una advertencia, amenazando con “una respuesta seria, inmediata y contundente” ante la transferencia de armamento estadounidense. El gobierno norcoreano también rechazó la iniciativa de la Oficina de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo del Departamento de Estado, que buscaba documentar abusos en el país y desafiar la narrativa oficial del régimen.

Un posible diálogo en la sombra

Aunque el clima sigue hostil, el presidente Trump ha manifestado su intención de reunirse con Kim Jong‑un antes de que termine el año. La hermana del líder, Kim Yo Jong, ha declarado desconocer cualquier comunicación reciente entre ambos mandatarios, pero aseguró que su hermano conserva “buenos recuerdos y sentimientos” hacia el presidente estadounidense. Este anuncio ha generado especulaciones sobre la posibilidad de un diálogo que, aunque incierto, podría cambiar el rumbo de la política exterior de Pyongyang.

El legado militar de Pyongyang

La reorganización de la cúpula militar no es la primera vez que Kim Jong‑un realiza ajustes en su aparato de defensa. Desde la llegada al poder en 2011, el régimen ha llevado a cabo múltiples cambios de liderazgo, buscando consolidar el control sobre el ejército y asegurar la lealtad de sus altos mandos. La destitución de No Kwang Chol, quien había sido ministro en dos ocasiones, refleja la fragilidad de las posiciones dentro del gobierno y la constante búsqueda de un equilibrio entre la disciplina militar y la política partidaria.

El nuevo ministro, Kim Song Gi, cuenta con una trayectoria en la Oficina Política General del Ejército, donde ha participado en la elaboración de estrategias de propaganda y en la supervisión de la disciplina entre las tropas. Su ascenso podría indicar un mayor énfasis en la cohesión ideológica del ejército, un factor clave para mantener la estabilidad interna del régimen.

El ascenso de Pak Jong Chon a vicepresidente de la CMC también marca una tendencia de fortalecer la relación entre la política y la guerra. En un contexto donde el liderazgo militar se ve amenazado por la presión externa y la incertidumbre interna, la creación de vínculos más estrechos entre el Partido y el ejército puede ser vista como una estrategia para garantizar la continuidad del régimen.

En resumen, la reorganización de la cúpula militar de Corea del Norte se produce en un momento de gran tensión geopolítica, donde la política exterior y la estrategia militar están entrelazadas. El nuevo liderazgo del ministerio de Defensa y la incorporación de Pak Jong Chon al Buró Político podrían significar una nueva fase de consolidación del poder interno, mientras el régimen sigue observando con cautela los movimientos de Estados Unidos y Corea del Sur.

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