La carrera contrarreloj de Zapatero por validar las joyas saudíes: de la embajada a la comisión rogatoria
El expresidente intentó, sin éxito, validar un regalo real mediante cartas a la embajada saudí y la vía judicial internacional.

La carrera contrarreloj de Zapatero por validar las joyas saudíes: de la embajada a la comisión rogatoria
Lead: El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero compareció el 17 de junio ante el magistrado José Luis Calama, prometió esclarecer el origen de unas joyas valoradas en más de 1,3 millones de euros y, desde entonces, ha enviado dos misivas a la Embajada de Arabia Saudí intentando obtener una certificación oficial que respalde su versión.
El primer intento diplomático: la carta de junio
Un día antes de su declaración, Zapatero remitió, a través de la Embajada saudí en Madrid, una solicitud dirigida al jefe de Protocolo de la Corte Real de Arabia Saudí. La misiva, fechada el 16 de junio de 2026, está escrita en cuatro idiomas –español, inglés, francés y árabe– y recapitula la visita oficial del rey Abdalá Bin Abdulaziz Al‑Saud a España en junio de 2007. En ella, el exmandatario pide que se confirme que tres juegos de joyería (rubíes, esmeraldas y zafiros) fueron entregados como “regalo estrictamente personal” en La Moncloa. No se solicita valoración tributaria ni se menciona la tasación reciente; sólo se requiere la verificación de la Corte Real.
El interrogatorio y la promesa incumplida
Al día siguiente, ante el juez Calama, Zapatero solicitó una semana o diez días para presentar la documentación que acreditara el origen de las alhajas. La Audiencia Nacional había iniciado una pieza separada de investigación tras la detección de las joyas en el registro de su despacho y su tasación en 1 323 915 euros. La defensa intentó posponer la cuestión después de conocer la valoración, pero el magistrado rechazó la petición. El plazo prometido expiró sin que Zapatero entregara la certificación saudí que buscaba.
El segundo intento: la carta de agosto y la amenaza de cooperación judicial
El 12 de agosto, casi dos meses después de la primera solicitud, Zapatero volvió a escribir, esta vez a la embajadora Haifa bint Abdulaziz bin Mohammed bin Ayyaf Al Muqrin. En el texto recordó su petición de junio y anunció que, de ser necesario, recurriría a los mecanismos de cooperación judicial internacional mediante una comisión rogatoria. La carta no contenía respuesta de la Corte Real, pero dejaba constancia de que el expresidente seguía intentando obtener la confirmación oficial.
La entrega de la documentación al juzgado
El 21 de septiembre, el juez Calama volvió a requerir información sobre las alhajas, otorgándole a Zapatero tres días para aportar toda la documentación disponible. El exmandatario entregó entonces los dos escritos enviados a Arabia Saudí y una recopilación de datos sobre la visita del monarca saudí en 2007, pero sin la certificación solicitada. Además, el tribunal ordenó una nueva pericia gemológica para determinar la composición, antigüedad y posible procedencia de cada pieza.
El trasfondo de la visita saudí de 2007
El 18 y 19 de junio de 2007, el rey Abdalá realizó su primera visita de Estado a España en 26 años, siendo recibido en el Palacio de El Pardo por los reyes Juan Carlos y Sofía y por el entonces príncipe Felipe. La cena de gala en el Palacio Real subrayó la intención de estrechar lazos entre ambas casas reales. En ese contexto, la Casa Real española documenta que se entregaron “muestras de consideración” a los anfitriones españoles, aunque nunca se especificó la naturaleza exacta de dichos obsequios.
Una movida que revela la complejidad del caso Plus Ultra
La cronología muestra una brecha clara entre la promesa de Zapatero de explicar el origen de las joyas en diez días y la realidad de los tres meses que transcurrieron antes de que el juzgado volviera a solicitar información. La falta de respuesta saudí obligó al expresidente a escalar la petición a la vía judicial internacional, una estrategia que, aunque legal, evidencia la dificultad de conseguir pruebas diplomáticas en casos de alto perfil.
Tras la sombra de la diplomacia: antecedentes de los regalos reales
Los regalos entre jefes de Estado son una práctica milenaria que, en el marco de la diplomacia contemporánea, suele quedar fuera del escrutinio fiscal. En Argentina y en Córdoba, por ejemplo, los regalos oficiales se registran en los archivos de la Casa de la Nación, pero rara vez se hacen públicos los detalles de su valor. En Europa, la normativa sobre la recepción de obsequios por autoridades públicas es más estricta; en España, la Ley de Transparencia obliga a declarar cualquier bien cuyo valor supere los 300 euros, aunque existen excepciones para regalos diplomáticos.
En el caso de Zapatero, la ausencia de una certificación oficial saudí deja una laguna que la Fiscalía ha decidido colmar con pericias técnicas. La valoración de más de un millón de euros implica una posible infracción tributaria, y la sospecha de contrabando añade una capa de complejidad que podría derivar en sanciones penales si se comprueba que las joyas ingresaron al país sin la correspondiente declaración aduanera.
Para la ciudadanía cordobesa, el caso resuena como otro ejemplo de la brecha entre la élite política y la vida cotidiana. Mientras los cordobeses discuten el precio del combustible o la calidad del laburo en la industria automotriz, la disputa por unas piezas de joyería en la Moncloa parece lejana, pero pone en evidencia cómo los actos de la clase política pueden repercutir en la percepción de la justicia y la transparencia.
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