Netanyahu se lanza contra la ONU y sus críticos mientras corre la campaña electoral en Israel
Netanyahu enfrenta a la ONU, la CPI y críticos internacionales mientras se prepara para la reelección en Israel.

Jerusalén/Nueva York – 24 de septiembre de 2026 – El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se prepara para subir al podio de la Asamblea General de Naciones Unidas este jueves, en medio de una campaña electoral que culminará el 27 de octubre. El discurso, que promete ser una cruzada diplomática contra Nueva York, Francia, Reino Unido, Irán y la propia ONU, llega cuando la Corte Penal Internacional (CPI) ha emitido una orden de arresto contra el dirigente israelí por presuntos crímenes de guerra en Gaza.
Una agenda cargada de reproches y reclamos estratégicos
Netanyahu no ha dejado nada en el tintero. Antes de la intervención, el mandatario publicó un video dirigido al alcalde de la Gran Manzana, Zohran Mamdani, acusándolo de “apoyar a los monstruos terroristas de Hamás” y prometiendo “decir la verdad sobre usted”. La respuesta del alcalde no se hizo esperar: “Todo lo que el primer ministro dice en ese video no es cierto”. El conflicto entre ambos refleja la tensión que se vive en la capital estadounidense, donde la orden de arresto de la CPI contra Netanyahu fue anunciada, aunque Mamdani admitió que no tenía autoridad para ejecutarla.
El peso de la CPI y la sombra de la guerra en Gaza
En 2024 la CPI, con sede en La Haya, declaró que existían motivos razonables para creer que Netanyahu era responsable de crímenes de guerra tras la ofensiva israelí en Gaza, iniciada después del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. Israel niega las acusaciones y ha calificado la orden como “absurda” y “política de persecución”. La presión internacional se suma al desafío interno: la población israelí está dividida entre quienes apoyan una postura dura contra Hamás y quienes demandan una solución negociada al conflicto.
Aliados en jaque: Francia, Reino Unido e Irán bajo la lupa
Netanyahu también tiene previsto lanzar dardos contra Francia y Reino Unido, que recientemente impusieron sanciones limitadas a exportaciones israelíes provenientes de la Cisjordania ocupada. El presidente francés, Emmanuel Macron, alimentó la polémica al afirmar que Hamás no tiene presencia en Cisjordania, lo que el gobierno israelí tachó de “absurdo” y recordó los ataques diarios contra civiles judíos en Judea y Samaria. En el frente iraní, el embajador de Israel ante la ONU, Danny Dannon, reiteró que Teherán está armando a Hezbollah, a los hutíes y a Hamás, y llamó al régimen iraní “un asesino de sus propios ciudadanos”.
Repercusiones para Argentina y la comunidad cordobesa
Para Argentina, y en especial para la provincia de Córdoba, el discurso de Netanyahu tiene implicancias concretas. Córdoba mantiene lazos comerciales con Israel en sectores de tecnología agrícola y biotecnología; cualquier escalada de sanciones o rupturas diplomáticas podría afectar proyectos de investigación conjunta entre la Universidad Nacional de Córdoba y institutos israelíes. Además, la comunidad judía cordobesa, que cuenta con alrededor de 5.000 miembros, sigue de cerca los debates en la ONU, ya que las decisiones allí pueden repercutir en la seguridad y el clima de convivencia en la ciudad de Córdoba.
Protestas y tensión en la sede de la ONU
Como es habitual, la intervención de Netanyahu será acompañada por protestas dentro y fuera del edificio de la ONU. Delegaciones de países latinoamericanos, entre ellos la de Argentina, han anunciado su intención de abandonar la sesión en señal de rechazo a la política israelí. En la calle, grupos de derechos humanos y activistas palestinos se reunirán frente a la sede para exigir el fin de la ocupación y la liberación de los prisioneros.
¿Qué espera la audiencia cordobesa?
Los analistas políticos de la Universidad Católica de Córdoba advierten que la postura firme de Netanyahu podría influir en la percepción que la sociedad argentina tiene de la política exterior israelí, especialmente en el contexto de las próximas elecciones presidenciales argentinas. “Los argentinos están atentos a cómo se maneja el conflicto, y cualquier escalada podría traducirse en presión sobre nuestro gobierno para que tome una posición más clara”, comentó el profesor de relaciones internacionales, Martín Ledesma.
El eco de la historia: raíces del conflicto y la diplomacia en la ONU
Desde la fundación del Estado de Israel en 1948, la Asamblea General de la ONU ha sido el escenario donde se han debatido los más duros enfrentamientos entre Israel y sus críticos. La Resolución 242 de 1967, que pedía la retirada de Israel de los territorios ocupados, marcó el inicio de una larga serie de negociaciones y tensiones. En los últimos años, la CPI ha añadido una capa legal al conflicto, buscando responsabilizar a los líderes por posibles crímenes de guerra.
En la década de 1990, Argentina fue una de las naciones que apoyó los procesos de paz de Oslo, enviando observadores a la zona de conflicto. Sin embargo, la política interna y los cambios de gobierno han modificado la postura argentina, que hoy busca equilibrar su relación con Israel y su compromiso con los derechos humanos.
La comunidad internacional sigue dividida: mientras algunos países respaldan las acciones de Israel como defensa propia, otros condenan la ocupación y exigen una solución de dos estados. La próxima Asamblea General será otro capítulo de este debate, y el discurso de Netanyahu, cargado de reproches, promete encender más fuego en una contienda que ya lleva décadas.
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