La trampa del gimnasio: ¿por qué nos abandonamos al mes de empezar?
La mayoría de nosotros nos marcamos metas ambiciosas en el gimnasio, pero ¿qué sucede cuando no podemos cumplirlas?

La trampa del gimnasio: ¿por qué nos abandonamos al mes de empezar?
Llega el inicio de año, y con él, la resolución de volver al gimnasio. Pero, ¿qué sucede al mes de haber vuelto a empezar? ¿Por qué nos abandonamos tan fácilmente? La respuesta no es tan sencilla como pensamos.
La mayoría de nosotros nos marcamos metas ambiciosas, como ir al gimnasio 4 días a la semana durante 1 hora. Pero, ¿qué sucede cuando una semana solo podemos ir dos días durante 20 minutos? El cerebro lo procesa como un fracaso total, lo que dispara las tasas de abandono.
Un estudio publicado este año demuestra que los planes de ejercicio excesivamente rígidos fomentan una mentalidad de ‘todo o nada’. Esto se traduce en que, si no cumplimos con nuestros objetivos, nos sentimos fracasados y nos abandonamos. Pero, ¿qué pasa si nos marcamos metas más flexibles y realistas? ¿Qué sucede si nos enfocamos en el proceso, en disfrutar del ejercicio y no en alcanzar un objetivo específico?
La teoría de la autodeterminación sugiere que cuando el ejercicio se asocia al disfrute y el bienestar diario, en lugar de a conseguir un número en una báscula, se mantiene durante más tiempo. Esto se aplica especialmente a personas que tienen objetivos muy ambiciosos, como perder 10 kilos en dos meses.
Además, la psicología apunta a que las metas deben ser individuales y flexibles ante un imprevisto laboral o social. Si nos obligamos a reorganizar toda nuestra vida en torno a la rutina de entrenamiento, podemos sentir que el deporte es un inconveniente y, por lo tanto, nos abandonamos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) insiste en que la promoción de la salud no debe obsesionarse con el ‘objetivo óptimo’ y el máximo rendimiento, sino con la creación de un hábito sostenible que se centre en hacer un poco de ejercicio para no estar sedentarios.
En resumen, la trampa del gimnasio es un problema complejo que involucra factores psicológicos, sociales y físicos. Pero, ¿qué podemos hacer para evitarla? La respuesta es simple: debemos reprogramar nuestras metas y enfocarnos en disfrutar del ejercicio, en lugar de en alcanzar objetivos específicos. Debemos ser compasivos con nosotros mismos y no nos sentimos fracasados si no cumplimos con nuestros objetivos.
La clave es encontrar un equilibrio entre los objetivos ambiciosos y la flexibilidad. Debemos ser realistas y no nos obligamos a hacer algo que no podemos hacer. Debemos encontrar un ritmo que se adapte a nuestras vidas y no nos sentimos frustrados si no podemos cumplir con nuestros objetivos.
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