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Marco Rubio aclara que EE UU sólo permitió la entrada de Flávio Bolsonaro, sin organizar su fuga de Brasil

El secretario de Estado estadounidense desmiente cualquier participación directa en la salida del ex candidato brasileño.

Marco Rubio aclara que EE UU sólo permitió la entrada de Flávio Bolsonaro, sin organizar su fuga de Brasil

Atlanta, 27 de octubre de 2024 – El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, sostuvo en una rueda de prensa que el gobierno estadounidense no intervino en los preparativos de la salida del ex candidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro. Sin embargo, confirmó que Washington autorizó su ingreso al país cuando el senador llegó a un punto de control migratorio, ya que contaba con un visado vigente.

La declaración de Rubio en el marco del G20

Rubio pronunció sus palabras durante la reunión de dos días de los ministros de Relaciones Exteriores del G20, celebrada en Atlanta. El secretario de Estado explicó que la decisión de permitir la entrada de Bolsonaro correspondió al presidente estadounidense, quien “tomó la determinación de dejarle entrar en territorio americano”. Añadió que, aunque la administración aprobó el visado, “el Gobierno de EE UU no participó directamente en los preparativos que Bolsonaro llevó a cabo para abandonar su país”.

El itinerario de Flávio Bolsonaro: de Brasil a Miami vía Argentina

El ex candidato del Partido Liberal (PL) cruzó la frontera con Argentina el 27 de octubre por el Puente Internacional Tancredo Neves, en la provincia de Misiones, acompañado de su esposa, Fernanda Bolsonaro, y sus dos hijas. Desde allí tomó un vuelo privado desde Puerto Iguazú a Guayaquil, Ecuador, y prosiguió su ruta hacia Miami, donde se reencontró con su equipo de campaña.

Según la Dirección Nacional de Migraciones argentina, la familia Bolsonaro presentó documentación en regla y no existían impedimentos legales para su ingreso. La Casa Rosada, por su parte, afirmó que no había alertas internacionales ni restricciones migratorias que impidieran su llegada al país.

El conflicto judicial en Brasil y la reacción diplomática

La salida de Bolsonaro se dio en medio de una orden del ministro del Supremo Tribunal Federal (STF), Alexandre de Moraes, que había dispuesto la entrega de los pasaportes del senador y prohibió su salida del territorio brasileño por una causa de presunto lavado de dinero. La Policía Federal brasileña aseguró que no posee un registro oficial de su partida, lo que generó dudas sobre la legalidad del proceso.

El Itamaraty convocó a la encargada de negocios de la embajada argentina en Brasilia, María Emilia Cortés, para recabar información sobre una posible participación de funcionarios del gobierno de Javier Milei en el traslado. La reunión, que contó con la presencia de João Marcelo Galvão de Queiroz, jefe del Departamento de Mercosur del Itamaraty, fue descrita por fuentes diplomáticas como una “consulta de rutina”, sin carácter de reprimenda.

Las acusaciones de Bolsonaro y la respuesta de la política brasileña

Tras su llegada a Miami, Bolsonaro reapareció en una transmisión de Instagram de unos 20 minutos, donde denunció una persecución política y acusó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva de usar recursos del Estado, como el aumento del programa Bolsa Família, para favorecer su campaña. Comparó esas maniobras con “goles marcados a mano” que no fueron anulados por el VAR.

El senador también cuestionó los resultados del balotaje, alegando que perdió “contra el sistema” y planteó la posibilidad de convocar a nuevas elecciones antes de 2030. Rubio, sin entrar en el debate interno brasileño, reiteró que EE UU solo facilitó la entrada del político, pero no organizó ni coordinó la ruta que utilizó para abandonar Brasil.

Impacto en la relación bilateral y en la política regional

El episodio se produce en un contexto de relaciones diplomáticas tensas entre Buenos Aires y Brasilia. Desde agosto, ambos países mantienen sus contactos a nivel de encargados de negocios, tras la retirada de los embajadores Julio Bitelli (Brasil) y Daniel Raimondi (Argentina). La polémica podría reavivar discusiones sobre la cooperación migratoria y la coordinación judicial entre los dos vecinos del Mercosur.

Para la comunidad empresarial cordobesa, la noticia genera incertidumbre respecto a los flujos de inversión y turismo entre Brasil y la región. Los exportadores de vino y aceite de oliva, que dependen en gran medida del mercado brasileño, temen que una mayor fricción diplomática encarezca los trámites aduaneros y reduzca la confianza de los socios comerciales.

¿Qué sigue para Flávio Bolsonaro?

El senador ha anunciado que no descarta volver a postularse a la presidencia en el futuro cercano, argumentando que su salida del país no fue una señal de debilidad. Mientras tanto, las autoridades brasileñas continúan investigando los presuntos delitos de lavado de dinero que motivaron la orden de restricción migratoria.

Raíces históricas de la tensión migratoria entre Argentina y Brasil

Los vínculos migratorios entre Argentina y Brasil se remontan a la década de 1970, cuando ambas naciones firmaron acuerdos de libre tránsito dentro del Mercosur. Sin embargo, episodios como la crisis de la deuda argentina en los años 80 y los cambios de régimen en Brasil dejaron huellas de desconfianza que resurgen en momentos de alta carga política.

En los últimos veinte años, la integración ha avanzado con la creación del Sistema de Información de Pasaportes (SIP) y la simplificación de visas para turistas y empresarios. No obstante, la ausencia de un mecanismo claro para casos judiciales transfronterizos sigue siendo un punto vulnerable, como lo evidencia la reciente polémica de Bolsonaro.

El caso también revive el debate sobre la soberanía de los procesos judiciales internos frente a la presión internacional. Mientras algunos analistas sostienen que la cooperación judicial es esencial para combatir la corrupción, otros advierten que la injerencia externa puede erosionar la legitimidad de las instituciones locales.

Perspectivas para el futuro de la política sudamericana

El escenario latinoamericano está marcado por una creciente polarización entre gobiernos de izquierda y derecha. La salida de Flávio Bolsonaro, con la mirada puesta en una posible candidatura futura, se inscribe en una dinámica donde los líderes buscan reforzar su base electoral mediante narrativas de persecución y resistencia.

En Córdoba, la comunidad política y académica observa atentamente estos movimientos, pues cualquier cambio en la balanza de poder en Brasil repercute directamente en los debates sobre integración regional, políticas de seguridad y cooperación económica.

En conclusión, la aclaración de Marco Rubio sobre el papel limitado de EE UU en la fuga de Bolsonaro no solo despeja dudas diplomáticas, sino que también abre la puerta a una reflexión más profunda sobre la interdependencia de nuestras naciones y el futuro de la política en el Cono Sur.

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