Más de 650 futuros suboficiales de la Policía de Córdoba se forman en control ambiental
La Secretaría de Policía Ambiental impulsa una serie de talleres que combinan teoría y práctica en ocho localidades de la provincia.

Más de 650 futuros suboficiales de la Policía de Córdoba se forman en control ambiental
La Secretaría de Policía Ambiental, dependiente del Ministerio de Justicia y Trabajo de la Provincia, puso en marcha un ciclo de capacitación que reúne a más de 650 aspirantes de tercer año de la Escuela de Suboficiales. Las jornadas, que combinan teoría, práctica y simulaciones de casos reales, se están dictando en ocho anexos de la escuela, tanto en la Capital como en el interior, con el objetivo de dotar a los futuros agentes de herramientas técnicas y legales para la protección del medio ambiente y los recursos hídricos.
Un acuerdo que nace de la necesidad de proteger el territorio
El proyecto surgió de un convenio de trabajo entre la Policía Ambiental y la Escuela de Suboficiales, una alianza que busca cerrar la brecha entre la labor policial tradicional y los desafíos ambientales que enfrenta la provincia. “Estos aspirantes, que están a punto de incorporarse a las distintas fuerzas de la Policía, van a recorrer nuestro territorio. Darles una mirada ambiental es fundamental para que su labor sea más integral”, señaló el secretario de Policía Ambiental, Adrián Rinaudo.
En la práctica, la capacitación brinda conocimientos sobre normativa provincial, nacional e internacional, así como sobre los procedimientos de fiscalización y control que deben seguirse en casos de contaminación, deforestación o uso irregular del agua. La intención es que, cuando los suboficiales entren al servicio, sepan cómo articularse con los equipos especializados de la Policía Ambiental y con otras entidades gubernamentales.
Cómo se estructuran los talleres: teoría, práctica y simulaciones
Cada jornada se organiza como un taller de dos bloques. El primer bloque está dedicado a la parte teórica: introducción a la Policía Ambiental, competencias y funciones, normativa ambiental y procedimientos y herramientas. El segundo bloque transforma esa teoría en acción mediante ejercicios prácticos y simulaciones basadas en casos reales que han ocurrido en distintas regiones cordobesas.
Los módulos “Entre verdes y azules” permiten a los aspirantes reconocer las diferencias y similitudes entre la Policía Ambiental y otras áreas de la fuerza, fomentando la cooperación interinstitucional. Los instructores, provenientes de los equipos de inspectores y legales de la Policía Ambiental, acompañan a los alumnos en la resolución de situaciones hipotéticas, como la inspección de una fábrica que supuestamente vierte residuos sin autorización o la gestión de una denuncia por contaminación de ríos.
Recorrido provincial: de Río Cuarto a San Francisco
Hasta la fecha, la iniciativa ya pasó por Río Cuarto, Valle Hermoso y Jesús María. La próxima parada será Villa Dolores, seguida de Río Tercero, y se espera cerrar el circuito en noviembre con San Francisco, Bell Ville y la Capital. Cada una de estas sedes cuenta con un grupo de alumnos de tercer año que, al concluir la capacitación, estarán listos para incorporarse a los distintos comisarías y puestos de control de la provincia.
María Belén Blanda, subsecretaria de Policía Ambiental, explicó que la agenda está pensada para que los aspirantes reciban una formación homogénea sin importar la zona de origen. “Queremos que el conocimiento llegue a todos los rincones, porque la naturaleza no tiene fronteras dentro de la provincia”, agregó.

Raíces de la vigilancia ambiental en Córdoba
La Policía Ambiental de la Provincia de Córdoba nació en 2009, como respuesta a la creciente presión social por la protección de los recursos naturales. Desde entonces, ha evolucionado de una unidad de inspección puntual a un cuerpo especializado que participa en la planificación de políticas de gestión de cuencas, la fiscalización de actividades agroindustriales y la prevención de incendios forestales.
En los últimos años, la institución ha impulsado varios programas de formación continua, entre los que destacan los cursos de fiscalización de residuos peligrosos y la certificación de técnicos en monitoreo de calidad del agua. La reciente capacitación dirigida a futuros suboficiales representa la continuidad de esa estrategia: integrar la visión ambiental en la base misma de la carrera policial.
Expertos locales señalan que este tipo de iniciativas son clave para enfrentar retos como la sequía recurrente en la cuenca del Río Suquía o la contaminación de los ríos que alimentan la industria vitivinícola. Un suboficial bien preparado podrá, por ejemplo, identificar vertidos ilegales antes de que se conviertan en catástrofes, o colaborar con la comunidad en la recuperación de áreas degradadas.
En conclusión, la alianza entre la Policía Ambiental y la Escuela de Suboficiales no solo fortalece la capacidad operativa de la fuerza, sino que también sienta las bases para una gestión más sostenible del territorio cordobés, donde la seguridad y el cuidado del medio ambiente van de la mano.
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