Operadoras del yacimiento Sea Lion minimizan el efecto de las sanciones de Milei en las Malvinas
Rockhopper y Navitas aseguran que las licencias en las Malvinas siguen vigentes pese a la amenaza de sanciones argentinas.

Rockhopper Energy y Navitas declararon este viernes que las recientes amenazas del presidente argentino Javier Milei de sancionar a las empresas que operen en el yacimiento petrolífero Sea Lion, ubicado al norte del archipiélago de las Islas Malvinas, no tendrán repercusiones materiales en el desarrollo del proyecto. Las compañías subrayaron que las licencias otorgadas por la autoridad local de Malvinas siguen vigentes y cuentan con el respaldo total del Gobierno del Reino Unido.
Respuesta de las compañías frente a la amenaza argentina
En un comunicado conjunto, la firma británica Rockhopper Energy y la israelí Navitas señalaron que sus permisos de exploración fueron “legalmente otorgados” por la administración de las Malvinas y que, por tanto, no se prevé que los discursos y posibles decretos de Javier Milei alteren el calendario previsto para la fase de exploración del yacimiento Sea Lion. Ambas compañías insistieron que la licencia de exploración cuenta con “apoyo total y continuo del Gobierno británico”, lo que refuerza la seguridad jurídica del proyecto.
El comunicado también precisó que la declaración se refería a “informes en prensa y al discurso pronunciado anoche por el presidente argentino”, dejando claro que no había ninguna acción concreta que pudiera paralizar las actividades en tierra o en alta mar. “No se espera que los recientes acontecimientos tengan efectos materiales en las actividades del proyecto, incluido el calendario para completar el desarrollo”, concluyeron los representantes.
Reacciones del gobierno británico y el mercado financiero
Las palabras de Milei desencadenaron una respuesta inmediata del Gobierno del Reino Unido. El ministro de Defensa, Wes Streeting, y el secretario de Relaciones Exteriores, Ed Miliband, reiteraron que la posición británica sobre la soberanía de las Malvinas es “inamovible” y se sustenta en el principio de autodeterminación, respaldado por el referéndum de 2013 en el que la población local votó mayoritariamente a favor de seguir bajo soberanía británica.
En la jornada financiera, la acción de Rockhopper perdió más del 5 % en la Bolsa de Londres, mientras que la cotización de Navitas retrocedió alrededor del 2 % en la bolsa de Tel Aviv. Los analistas advirtieron que la volatilidad podría ampliarse si el gobierno argentino avanza con decretos y proyectos de ley que busquen bloquear el acceso de estas compañías a cualquier actividad económica en territorio argentino.
Impacto económico y la movida para Córdoba
Para la provincia de Córdoba, la disputa tiene repercusiones indirectas pero relevantes. Empresas cordobesas que proveen servicios de ingeniería, logística y suministros a la industria petrolera internacional podrían ver oportunidades de negocio reducidas si las sanciones argentinas se extienden a proveedores y socios de las compañías sancionadas. Además, la posible restricción a la importación de equipos y la imposición de multas a accionistas y directivos argentinos podría generar un clima de incertidumbre que afecte la inversión extranjera en sectores vinculados al petróleo y la energía.
En el plano macro, la medida de Milei busca reforzar la narrativa de que los recursos bajo la plataforma continental argentina son patrimonio nacional, una postura que, aunque simbólicamente poderosa, podría complicar relaciones comerciales con socios europeos y norteamericanos que ya operan en la zona. La industria del turismo de cruceros, la pesca y la ganadería ovina en las Malvinas también podrían verse afectadas si el gobierno argentino decide aplicar sanciones a empresas que operen en esas actividades.
Una mirada al pasado petrolero de las Malvinas
El yacimiento Sea Lion, descubierto en 2015, representa la primera gran apuesta petrolera en el archipiélago desde la década de 1970, cuando se realizaron los primeros sondeos sin resultados comerciales. La zona se ha convertido en un punto focal de la disputa de soberanía, pues el potencial de reservas subacuáticas supera los 1.200 millones de barriles de petróleo y gas, según estimaciones de la propia Rockhopper.
En 2013, el gobierno argentino sancionó a Rockhopper, y en 2022 a Navitas, como respuesta a la continuidad de la actividad británica en la zona. Sin embargo, esas sanciones no lograron detener los trabajos de exploración, que siguen bajo la supervisión de la autoridad local de Malvinas y del Departamento de Energía del Reino Unido.
Hoy, la disputa se traslada al escenario internacional, donde organismos como la OPEP y la Agencia Internacional de Energía siguen de cerca la evolución de los proyectos en el Atlántico Sur. Para Córdoba, la lección es clara: la geopolítica del petróleo puede repercutir en la economía local, y los actores del sector deben estar atentos a los cambios regulatorios que podrían impactar sus cadenas de suministro y oportunidades de exportación.
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