Palmar SA celebra 100 años de historia con una planta robotizada y el impulso del Estado cordobés
El centenario de la fábrica de ladrillos cerámicos se convierte en motor de empleo y tecnología para la provincia.
Palmar SA celebra 100 años de historia con una planta robotizada y el impulso del Estado cordobés
El gobernador de la provincia, Martín Llaryora, encabezó la ceremonia del centenario de Palmar SA, la empresa cordobesa que lleva casi un siglo produciendo ladrillos cerámicos. El acto, realizado en la sede de la fábrica en la zona industrial de Barrio San Jorge, sirvió para anunciar una inversión de 15 millones de dólares que incluye una línea de producción automatizada, seis brazos robóticos y un horno túnel de última generación.
Modernización que transforma el paisaje industrial
Palmar SA, fundada el 19 de octubre de 1926, ha pasado de una pequeña planta de horno de leña a una instalación de 7 000 m² cubiertos, capaz de generar entre 1 800 y 2 400 toneladas de ladrillos al día. La incorporación de tecnología europea y la robotización de procesos clave, como el moldeado y la cocción, representan una apuesta firme por la competitividad en un sector que ha sufrido fuertes ciclos de alza y baja. “Esta inversión no solo aumenta la capacidad productiva, sino que también reduce el consumo energético y las emisiones de CO₂”, explicó la directora de Palmar, María Pía Astori, mientras mostraba los nuevos equipos.
Los seis brazos robóticos, instalados en la línea de empaquetado, permiten una manipulación de los ladrillos con una precisión milimétrica, lo que se traduce en menos desperdicio y mayor velocidad de salida. Además, el horno túnel, con control digital de temperatura, garantiza una cocción uniforme, mejorando la calidad del producto final y reduciendo los tiempos de parada.
El rol del Estado: Promoción Industrial como motor de crecimiento
El gobernador Llaryora destacó la importancia del trabajo conjunto entre el sector público y privado para impulsar la industria cordobesa. “La Promoción Industrial de la Provincia nos brinda exenciones de Ingresos Brutos, del impuesto a los Sellos y del Inmobiliario urbano, lo que hace viable este tipo de inversiones de gran escala”, subrayó. El ministro de Producción, Ciencia y Tecnología, Fernando Sibilla, añadió que la medida busca no solo mantener empleos, sino crear nuevos puestos en una provincia donde la proporción de empleo público es baja.
Con la ampliación de la planta, Palmar SA incrementa su plantilla a 200 empleados directos y genera cientos de puestos indirectos en la cadena de suministro de materias primas, transporte y logística. “Cada nuevo robot implica la necesidad de técnicos, programadores y operarios especializados, lo que abre una brecha de capacitación que la universidad nacional de Córdoba está dispuesta a cubrir”, señaló el secretario de Educación Técnica.
Una visión de futuro compartida entre empresarios y autoridades
Durante la ceremonia, el intendente de la ciudad, Daniel Passerini, recordó que la fábrica ha sobrevivido a más de una docena de crisis económicas, desde la hiperinflación de los años 80 hasta la reciente recesión post‑pandemia. “La capacidad de adaptación de Palmar es un ejemplo de la resiliencia cordobesa. Hoy, con la tecnología de punta, la empresa está más fuerte que nunca”, afirmó.
Astori, por su parte, hizo un llamado a los empresarios de la región: “Necesitamos más compañías dispuestas a arriesgar, a innovar y a generar empleo genuino. Las reglas deben ser claras y estables, y las instituciones deben garantizar su cumplimiento”. Esta visión coincide con la estrategia provincial de atraer inversión mediante incentivos fiscales y la simplificación de trámites.
Entre los invitados también se encontraban el diputado nacional Juan Schiaretti, el presidente de la Agencia Córdoba Cultura, Marcelo Rodio, y el exministro de Economía Domingo Cavallo, quienes reiteraron su compromiso con la industria local y la necesidad de diversificar la matriz productiva de la provincia.
Un siglo de ladrillos que construye la identidad cordobesa
Desde sus inicios, Palmar SA ha sido un pilar de la cadena de valor de la construcción en la región. Sus ladrillos, reconocidos por su resistencia y acabado, se encuentran en viviendas, escuelas y edificios públicos de toda la provincia. La empresa ha sabido combinar tradición con innovación, incorporando en los años 90 sistemas de secado por convección y, más recientemente, la digitalización de la gestión de inventarios.
La historia de Palmar está estrechamente ligada al desarrollo urbano de Córdoba. En la década de 1950, la empresa suministró la mayor parte de los ladrillos para la expansión del barrio Alberdi, y en los años 2000 participó en la construcción de la nueva sede del Hospital Universitario. Cada generación de trabajadores ha aportado su experiencia, creando un legado de know‑how que ahora se potencia con la robótica.
Raíces y futuro: la industria cerámica como motor de la economía provincial
La industria cerámica de Córdoba, que incluye a Palmar SA, representa aproximadamente el 12 % del valor agregado de la manufactura provincial. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la producción de ladrillos y tejas ha mantenido un crecimiento sostenido del 3 % anual en la última década, pese a la volatilidad del mercado inmobiliario nacional.
El apoyo institucional, sumado a la modernización tecnológica, posiciona a la provincia como un polo de referencia para la producción sostenible de materiales de construcción. “Nuestro objetivo es que Córdoba sea sinónimo de calidad y respeto al medio ambiente en la industria cerámica”, concluyó el gobernador Llaryora, mientras los asistentes aplaudían el anuncio de los nuevos proyectos de investigación conjunta entre Palmar y el Centro de Desarrollo Tecnológico de la Universidad Nacional de Córdoba.
De la historia a la vanguardia: la herencia de Palmar SA
Fundada en 1926 por la familia Palmar, la empresa comenzó como una pequeña fábrica familiar que utilizaba hornos de arcilla a mano. Con la llegada de la segunda generación en los años 50, se introdujeron los primeros sistemas de automatización parcial, lo que permitió ampliar la producción y exportar a provincias vecinas.
En los años 80, frente a la crisis de la deuda externa, Palmar sobrevivió gracias a la diversificación de su línea de productos, incorporando tejas y bloques de hormigón. La tercera generación, liderada por María Pía Astori, impulsó la internacionalización, exportando ladrillos a Uruguay y Paraguay, y estableciendo alianzas estratégicas con proveedores europeos de maquinaria.
Hoy, al cumplir su centenario, Palmar SA no solo celebra un siglo de ladrillos, sino que abre una nueva etapa marcada por la robótica, la sostenibilidad y la colaboración público‑privada, consolidándose como un referente de la industria argentina y un motor de desarrollo para Córdoba.
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