Presión en el precio del crudo: la reparación del oleoducto Este‑Oeste saudí podría alargarse hasta cinco semanas
El daño al oleoducto saudí y su reparación prolongada disparan el precio del petróleo.

Presión en el precio del crudo: la reparación del oleoducto Este‑Oeste saudí podría alargarse hasta cinco semanas
Arabia Saudí confirmó que la puesta en marcha del oleoducto Este‑Oeste, la arteria que permite al reino sortear el bloqueo del estrecho de Ormuz, se demorará entre tres y cinco semanas. La información, dada por dos funcionarios regionales a The Associated Press, llega justo cuando los rebeldes hutíes de Yemen intensifican su control sobre rutas marítimas clave del Mar Rojo, generando una nueva oleada de incertidumbre en el mercado global del petróleo.
¿Por qué el oleoducto Este‑Oeste es la columna vertebral del exportador mundial?
Con una longitud de 1.200 kilómetros, el oleoducto recorre el corazón de Arabia Saudí, transportando crudo desde los puertos del Golfo hasta Yanbu, sobre el Mar Rojo. Desde que los ataques iraníes paralizaron el tránsito por Ormuz, el país depende de esta vía para despachar entre 2,6 y 4 millones de barriles diarios. La interrupción del jueves, atribuida a drones lanzados por milicias iraquíes respaldadas por Irán, obligó a suspender el flujo y a iniciar una compleja obra de reparación que incluye la sustitución de una importante instalación de bombeo.
El escenario geopolítico: Ormuz, el Mar Rojo y la amenaza hutí
Mientras el Reino se concentra en reparar su tubería, los hutíes, apoyados por Irán, capturaron las islas Hanish Mayor y Menor, situadas a 160 km al norte del estrecho de Bab el‑Mandeb. Ese paso conecta el Mar Rojo con el océano Índico y es la ruta preferida para los buques que llevan crudo saudí hacia Asia. La ocupación de los islotes deja a los rebeldes a escasos 32 km de la base militar estadounidense en Yibuti, incrementando la presión sobre la seguridad marítima y encendiendo la alarma en los mercados internacionales.
El avance hutí no se limita a la zona marítima; según el brigadier general Yahya Saree, el grupo disparó misiles y drones contra la base aérea Rey Khalid en Khamis Mushait, buscando dañar hangares, radares y depósitos de municiones. Aunque Arabia Saudí no confirmó el ataque, la escalada de la violencia refuerza la percepción de un entorno cada vez más hostil para la exportación de crudo.
Impacto directo en la economía cordobesa y argentina
El repunte del Brent, que superó los 109 USD por barril, repercute de forma inmediata en la balanza comercial de Argentina y, por extensión, en la provincia de Córdoba. Un crudo más caro encarece los insumos energéticos de la industria automotriz y agroindustrial cordobesa, que depende de combustibles importados para maquinarias y transporte. Además, el alza de precios presiona la inflación nacional, que ya se encuentra en niveles complicados, y reduce la capacidad de compra de los consumidores.
Para los exportadores de soja y maíz de la región, el aumento del costo del flete marítimo —derivado de rutas más largas y riesgosas— se traduce en menores márgenes de ganancia. Las empresas de logística y transporte terrestre, que manejan gran parte de la carga hacia los puertos de Rosario y Bahía Blanca, también sienten el golpe, pues los costos de combustible influyen directamente en sus tarifas.
En el plano financiero, los bonos soberanos argentinos pierden atractivo cuando el precio del crudo sube, pues los inversores asocian la mayor volatilidad del mercado energético con riesgos de deuda externa. Así, la reparación tardía del oleoducto saudí no solo es un tema de Oriente Medio; se filtra hasta la mesa de los empresarios cordobeses y los argentinos que dependen del flujo estable de energía.
Una mirada al pasado: cómo surgió la ruta Este‑Oeste
El proyecto del oleoducto Este‑Oeste se gestó a principios de la década de 2010, cuando la creciente tensión entre Irán y Arabia Saudí ya mostraba señales de que el estrecho de Ormuz podía volverse un cuello de botella. Con la intención de diversificar sus rutas de exportación, el reino invirtió más de 4 mil millones de dólares en la construcción de la tubería, que cruzó desiertos, montañas y zonas habitadas, generando empleo para miles de trabajadores locales.
Desde su puesta en marcha en 2015, la infraestructura ha sido clave para mantener la posición de Arabia Saudí como el mayor exportador mundial de crudo. Durante la crisis de 2019, cuando los ataques con drones iraníes interrumpieron el tránsito por Ormuz, el oleoducto permitió al país redirigir más del 70 % de su producción sin mayores retrasos, demostrando su valor estratégico.
Hoy, la amenaza de una reparación prolongada reabre el debate sobre la necesidad de nuevas rutas alternativas, como la construcción de un segundo oleoducto o la expansión de puertos en el sur del país. La experiencia histórica muestra que la resiliencia del sector energético saudí depende de la capacidad de adaptarse rápidamente a los vaivenes geopolíticos, una lección que también puede servir de referencia para los países exportadores de energía de América Latina.
Explora más noticias en nuestra sección: Mundo



