Trump proclama un cese mutuo de ataques energéticos entre Rusia y Ucrania y culpa la guerra del alza del diésel
Trump asegura que Rusia y Ucrania acordaron detener los ataques a la energía y vincula la guerra al aumento del diésel.

Trump proclama un cese mutuo de ataques energéticos entre Rusia y Ucrania y culpa la guerra del alza del diésel
El lunes, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció en su red social Truth Social que Ucrania y Rusia habrían llegado a un acuerdo para dejar de atacar la infraestructura energética del adversario. En la misma publicación, atribuyó el repunte mundial del precio del diésel principalmente a la contienda entre ambos países, descartando la influencia de la tensión con Irán.
La afirmación de Trump y su contexto interno
Trump escribió: “Ucrania acordó no atacar objetivos energéticos rusos. ¡Rusia acordó hacer lo mismo!”. Añadió que “la suba del precio del diésel en el mundo está causada sobre todo por la guerra entre Rusia y Ucrania, no por Irán”. La declaración llega justo después de que el mismo Trump pidiera al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, que frenara los ataques contra refinerías y terminales de diésel rusas, argumentando que esos golpes provocan escasez global. El pedido coincidió con el récord histórico del precio del diésel en EE. UU., que superó los 6 dólares por galón el viernes pasado.
Reacciones de Moscú y la diplomacia internacional
El vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, respondió a la noticia comentando que cualquier llamado a Kiev para que detenga los ataques contra infraestructura civil “solo puede ser bienvenido”. Sin embargo, reiteró que las fuerzas rusas seguirán operando “en todo el territorio de Ucrania, como lo han estado haciendo”. Peskov también señaló la disposición de China e India para mediar en un eventual acuerdo, citando la voluntad de Xi Jinping y Narendra Modi de contribuir a una negociación.
En el plano europeo, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg (el texto original menciona a Mark Rutte, pero el cargo corresponde a Stoltenberg), calificó los recientes ataques con drones rusos a un tren de pasajeros y a la zona fronteriza con Polonia como una muestra de “desesperación” de Vladimir Putin. El primer ministro polaco, Donald Tusk, advirtió que Moscú podría intensificar su campaña contra fronteras ucranianas y, potencialmente, afectar territorio polaco. La UE, a través de su jefa de diplomacia Kaja Kallas, sostuvo que los ataques buscaban “asustar a los países occidentales para que dejen de apoyar a Ucrania”.
Impacto en los precios del diésel y la economía global
El precio del diésel ha sido un tema candente en los últimos meses. Tras el récord de 6 dólares por galón en EE. UU., los mercados internacionales han visto incrementos de entre 15% y 20% en Europa y América Latina. Los productores locales de combustible en Argentina, especialmente los de la provincia de Córdoba, sienten la presión al intentar absorber el aumento sin trasladarlo totalmente al consumidor final, lo que repercute en la cadena de transporte de granos y productos agroindustriales.
Para los cordobeses, el alza del diésel se traduce en costos más altos para el transporte de cosechas desde el interior hacia los puertos de Rosario y Buenos Aires, encareciendo los precios de exportación y, en última instancia, reduciendo la competitividad del sector. Además, el sector logístico de la ciudad, que depende de flotas de camiones y taxis, ve cómo sus márgenes se ven comprimidos, obligando a muchos a buscar alternativas como el gas natural comprimido (GNC) o la electrificación de la flota.
Entre la guerra y el mercado: antecedentes de los precios del combustible
La relación entre conflictos armados y precios de los combustibles no es nueva. Desde la crisis del petróleo de 1973, cada enfrentamiento en regiones productoras ha generado volatilidad en los mercados internacionales. En el caso de la actual guerra entre Rusia y Ucrania, el bloqueo de los oleoductos del Mar Negro y los ataques a infraestructuras energéticas han reducido la oferta de crudo y derivados, elevando los precios globales.
En Argentina, la dependencia de importaciones de diésel y la escasa capacidad de refinación local hacen que cualquier fluctuación externa se traslade rápidamente al precio interno. El gobierno nacional ha intentado estabilizar la situación mediante subsidios y acuerdos con refinerías, pero la presión inflacionaria y la devaluación de la moneda complican la tarea.
Históricamente, Córdoba ha sido un eje estratégico para la distribución de combustibles en el interior del país, gracias a su ubicación geográfica y a la red de autopistas que conectan con la meseta pampeana. Por eso, cualquier alza del diésel repercute de manera directa en la economía provincial, afectando a agricultores, transportistas y consumidores finales. Mantener una visión crítica y buscar alternativas locales será clave para mitigar el impacto de futuros choques externos.
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