República Dominicana ordena a 21 cubanos abandonar el país: ¿Qué hay detrás de la expulsión?
La expulsión de 21 cubanos de República Dominicana abre un nuevo capítulo en la tensa relación entre ambos países

El gobierno de Luis Abinader ordenó a 21 personas, entre ellas nueve diplomáticos de la Embajada de Cuba en Santo Domingo y sus familiares, abandonar la República Dominicana antes del domingo 16 de agosto. La Cancillería dominicana no explicó los motivos detrás de esta decisión, pero invocó el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas para respaldar la medida.
Un contexto de tensión
La expulsión se produce después de varios gestos de distancia con La Habana. En mayo, el presidente Abinader calificó a Cuba de país que “obviamente no es un Estado democrático”. Además, en julio, República Dominicana se abstuvo en la votación de la ONU sobre el embargo estadounidense a la isla, que terminó con 136 votos a favor de la resolución contra las sanciones y 30 abstenciones.
Un patrón regional
La medida dominicana llega en medio de un patrón regional. En marzo, Ecuador declaró persona non grata al embajador cubano Basilio Antonio Gutiérrez García y a toda su misión, con un plazo de 48 horas para salir del país. Cuba respondió con el cierre de su embajada en Quito. Ese mismo mes, Costa Rica cerró su representación en La Habana y pidió retirar a su personal diplomático de San José, con lo que redujo el vínculo al nivel consular.
Antecedentes históricos
Cuba y la República Dominicana rompieron vínculos el 26 de junio de 1959, en plena confrontación entre la Revolución cubana de Fidel Castro y la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Fue La Habana quien formalizó la ruptura, agravada por el ataque a la embajada cubana en Ciudad Trujillo y por las expediciones de Constanza, Maimón y Estero Hondo, organizadas desde territorio cubano para intentar derrocar al régimen dominicano.
Un futuro incierto
La normalización tardó casi 39 años. En junio de 1997, ambos países suscribieron un memorando consular y migratorio, paso previo al restablecimiento de relaciones plenas, que entró en vigor el 16 de abril de 1998. Ese mismo año, Castro visitó República Dominicana. Hasta esta semana, el propio Mirex describía los lazos bilaterales como “cimentados en profundos vínculos históricos, culturales y de solidaridad”.
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