Mundo

Rusia cierra la puerta a un encuentro entre Putin y Zelensky en el G20 de Miami: ¿Qué implica para Argentina?

El Kremlin niega cualquier cara a cara en Miami y Argentina evalúa las consecuencias económicas y diplomáticas.

Rusia cierra la puerta a un encuentro entre Putin y Zelensky en el G20 de Miami: ¿Qué implica para Argentina?

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, descartó este sábado cualquier posibilidad de que el presidente ruso, Vladimir Putin, y el mandatario ucraniano, Volodimir Zelensky, se vean en los márgenes de la cumbre del G20 que se celebrará a mediados de diciembre en Miami. Según Peskov, la única condición para un posible cara a cara es que Zelensky acepte viajar a Moscú, tal como había señalado previamente el propio Putin. La respuesta, “Es imposible”, se dio a la agencia AFP cuando se le preguntó por la propuesta ucraniana.

El cruce de discursos: de Washington a Moscú

Horas antes, el asesor presidencial ruso Yuri Ushakov había dejado claro que ni siquiera se estaba discutiendo la asistencia de Putin al G20. “En cuanto a la posibilidad del viaje de Putin, ni siquiera lo hemos discutido aún”, declaró al diario Izvestia, añadiendo que la delegación rusa se encuentra en fase de preparación técnica. Por su parte, Zelensky, en una entrevista con la cadena alemana DW desde la base aérea canadiense North Bay, afirmó sin titubeos que acudiría al encuentro si Putin estuviera invitado, subrayando la necesidad de “reunirse, hablar y tomar decisiones”.

¿Qué gana Argentina de este tira y afloja diplomático?

Para la República Argentina, el estancamiento de una posible reunión entre los dos líderes tiene repercusiones directas en varios frentes. En primer lugar, la falta de avances en la negociación de paz mantiene la presión sobre los precios internacionales del trigo y del maíz, commodities en los que Argentina es uno de los mayores exportadores del mundo. Cada día que se prolonga el conflicto, los mercados agrícolas se vuelven más volátiles, afectando los ingresos de los productores cordobeses y la balanza comercial nacional.

En segundo lugar, la postura de Rusia de exigir una visita a Moscú complica la diplomacia multilateral que Argentina ha intentado impulsar en foros como el G20 y la UNASUR. Buenos Aires, que busca posicionarse como mediador regional en conflictos internacionales, ve limitada su capacidad de influir cuando las grandes potencias se niegan a dialogar en terreno neutral.

Finalmente, el tema de la defensa aérea que Zelensky volvió a poner sobre la mesa –la necesidad de 280 misiles al mes para contrarrestar los 140 que lanza Rusia– tiene eco en la industria argentina de defensa. Empresas como Fabricaciones Militares y la creciente comunidad de startups de tecnología aeroespacial en Córdoba podrían encontrar oportunidades de exportación si Estados Unidos y la OTAN amplían sus programas de asistencia a Ucrania, lo que a su vez generaría empleos y transferencia tecnológica en el interior del país.

El precio de la guerra y la urgencia de la ayuda occidental

Zelensky insistió en que Ucrania necesita duplicar su capacidad de intercepción de misiles para poder resistir el crudo invierno que se avecina. “Entre nosotros, es un reto tremendo conseguir 100 misiles al mes. Eso es lo que quiero. Quiero tener 100‑120 para estos meses difíciles, en especial los meses fríos”, declaró el presidente ucraniano, pidiendo a EE. UU. y a los socios europeos que intensifiquen el suministro de municiones para los sistemas Patriot.

El mandatario también recordó la visita reciente de los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner a Kiev, calificándola de “una buena señal” aunque sin resultados concretos. La ausencia de una solución diplomática mantiene a Ucrania en una posición de “mayor fortaleza” en el frente, según Zelensky, pero también deja al mundo con la incertidumbre de cuándo y cómo se podrá cerrar el conflicto.

Un vistazo al futuro: ¿Podrá el G20 ser escenario de un giro inesperado?

Con Putin todavía indeciso sobre su asistencia al G20 y la postura rusa firmemente anclada en la exigencia de una reunión en Moscú, la posibilidad de un primer cara a cara entre los dos líderes desde el inicio de la guerra parece lejana. Sin embargo, la dinámica de la cumbre –donde convergen los líderes de las mayores economías del planeta– podría abrir una ventana para que terceros, como Argentina, propongan iniciativas de mediación o de cooperación económica que reduzcan la dependencia de los países involucrados de los flujos de energía y alimentos.

Raíces del conflicto y repercusiones para la región

El conflicto entre Rusia y Ucrania tiene sus raíces en la desintegración de la URSS y en la expansión de la OTAN hacia el este. Desde 2014, la anexión de Crimea y el apoyo a los separatistas en el Donbás han sembrado una grieta profunda en la seguridad europea. La invasión a gran escala de febrero de 2022 intensificó la crisis, provocando sanciones sin precedentes contra Moscú y una reconfiguración de las alianzas internacionales.

En el contexto latinoamericano, la guerra ha reavivado los debates sobre la soberanía energética y la necesidad de diversificar las fuentes de energía. Argentina, con su potencial de gas de Vaca Muerta, ha visto en la disputa una oportunidad para posicionarse como exportador de gas natural a mercados que buscan alejarse del suministro ruso.

Además, la experiencia de la década de 1990, cuando Argentina enfrentó una fuerte devaluación y crisis de deuda, sirve de recordatorio de que los choques externos pueden desestabilizar rápidamente la economía interna. Por eso, el gobierno de Alberto Fernández ha intensificado las negociaciones con el FMI y ha buscado acuerdos bilaterales que mitiguen el impacto de la inflación importada por la guerra.

Artículos relacionados

Volver al botón superior
📻
EN VIVO