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Rusia lanza cerca de 500 drones en un día: la oleada mortal que sacude Ucrania y repercute en la economía argentina

Cientos de drones rusos atacan múltiples ciudades ucranianas, provocando muertos, heridos y tensiones que llegan hasta la mesa de exportaciones argentinas.

Rusia lanza cerca de 500 drones en un día: la oleada mortal que sacude Ucrania y repercute en la economía argentina

Este sábado, la madrugada se convirtió en una pesadilla para varias regiones de Ucrania cuando Moscú puso en el aire alrededor de quinientos drones, provocando al menos nueve muertos y decenas de heridos en ciudades como Kramatorsk, Zvyahel, Zaporizhzhia, Kryvyi Rih y Odesa. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, confirmó en Telegram la magnitud del ataque, mientras que las autoridades locales reportaron destrucción de supermercados, estaciones de servicio, vehículos civiles y estructuras industriales.

Una madrugada de terror: la ofensiva coordinada

En Kramatorsk, una ciudad estratégica de la región de Donetsk, tres automóviles civiles fueron alcanzados en tres incidentes separados en apenas noventa minutos, dejando tres fallecidos y cuatro heridos que realizaban sus actividades cotidianas. Al sur, en Zvyahel, en la región de Zhytomyr, un dron impactó un supermercado matando a dos personas y dañó dos gasolineras y una empresa con capital extranjero, lo que subraya la intención de afectar la cadena de suministro de alimentos.

Zaporizhzhia, capital de su provincia, sufrió dos muertos y once heridos tras una serie de impactos que golpearon tanto el centro urbano como instalaciones industriales cercanas. En Kryvyi Rih, ciudad natal de Zelenski, la noche se iluminó con explosiones que dejaron dos víctimas mortales, mientras que Odesa registró 37 heridos, entre ellos un bebé, y dos desaparecidos tras la detonación de drones y misiles sobre la zona portuaria.

Impacto en la vida cotidiana y la infraestructura civil

Los ataques no se limitaron a objetivos militares; los drones alcanzaron supermercados, estaciones de servicio y fábricas que abastecen a la población civil. La destrucción de estos puntos críticos genera escasez de productos básicos y eleva el costo de la vida, una situación que, aunque lejana, resuena en la Argentina, donde muchos agricultores dependen del tránsito marítimo del Mar Negro para exportar granos. Cada interrupción en los puertos ucranianos encarece el flete y, en consecuencia, los precios del trigo y el maíz en los mercados internacionales, repercutiendo directamente en los ingresos de los productores argentinos.

El Ministerio de Defensa ruso, por su parte, justificó los ataques señalando que se dirigieron a instalaciones industriales como la siderúrgica Zaporizhstal, el complejo Interpipe Steel en Dnipro y la planta de beneficio de mineral de hierro en Kryvyi Rih. Además, afirmó haber hundido un buque de carga en Odesa que, según Moscú, transportaba material de uso militar, y dos cargueros en el puerto de Chornomorsk, intensificando la presión sobre la infraestructura marítima del país.

Repercusiones diplomáticas y económicas más allá de la frontera

La oleada de drones también cruzó la frontera de Moldavia, que cerró su espacio aéreo nacional durante casi una hora tras detectar un dron cerca de su límite con Ucrania. Siete pasos fronterizos se suspendieron temporalmente, y la presencia de aeronaves rusas complicó la salida de un avión con Zelenski rumbo a Noruega. En el plano internacional, el ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Andriy Svybiga, solicitó al Congreso de EE. UU. la aprobación de una ley de sanciones que permitiría gravámenes de hasta el 500 % a importaciones rusas y aranceles del 100 % a bienes de países que compren energía de Moscú.

El presidente Donald Trump expresó su respaldo a la medida, mientras que el Kremlin descartó cualquier reunión entre Vladimir Putin y Zelenski en la próxima cumbre del G20 en Miami, manteniendo la opción de un encuentro en Moscú. Estas tensiones aumentan la incertidumbre en los mercados globales, lo que se traduce en volatilidad cambiaria y precios de energía que afectan directamente a la economía argentina, cuyo déficit comercial se amplía cada vez que el precio del gas natural y del petróleo sube por la inestabilidad en Europa del Este.

¿Qué significa para la Argentina?

Para los argentinos, la escalada de la guerra aérea implica más que una noticia lejana. La dependencia de la Argentina de los puertos del Mar Negro para exportar granos significa que cualquier interrupción en la navegación ucraniana encarece los fletes, reduciendo la competitividad de los productos agrícolas en los mercados europeos y asiáticos. Además, el aumento de los precios internacionales del gas y del crudo, impulsado por la amenaza de sanciones a Rusia, repercute en la factura de energía de los hogares y en los costos de producción de la industria local.

Los analistas de la Universidad Nacional de Córdoba advierten que una prolongada inestabilidad en la región podría forzar a los exportadores argentinos a buscar rutas alternativas, como el puerto de Buenos Aires o la costa atlántica, lo que incrementaría los costos logísticos y, en última instancia, los precios al consumidor. Asimismo, la presión sobre los precios de los fertilizantes, muchos de los cuales provienen de Rusia, podría afectar la productividad del sector agropecuario, un motor clave del PIB nacional.

Raíces de la escalada: antecedentes del uso de drones en el conflicto

El empleo masivo de drones por parte de Rusia no es una novedad absoluta; desde 2014, cuando comenzó la anexión de Crimea, Moscú ha invertido en sistemas aéreos no tripulados para compensar la inferioridad tecnológica frente a la OTAN. En 2022, los ataques con drones sobre infraestructura eléctrica de Kiev y sobre la planta nuclear de Zaporizhzhia marcaron un cambio de táctica, pasando de operaciones de artillería a una guerra de precisión contra la vida civil.

Durante los últimos meses, el número de drones desplegados ha crecido de forma exponencial, impulsado por la producción interna de modelos como el Shahed‑136 y la adquisición de sistemas de fabricación china. Esta proliferación ha permitido a las fuerzas rusas lanzar oleadas simultáneas sobre múltiples objetivos, como la que se describió este sábado, dificultando la defensa aérea ucraniana y saturando los sistemas de alerta temprana.

Históricamente, el uso de drones en conflictos ha generado un efecto dominó: la facilidad de adquisición y el bajo costo hacen que cualquier nación con recursos limitados pueda emplear esta herramienta para ejercer presión psicológica y económica. En el caso de Ucrania, la respuesta ha sido fortalecer la cooperación con aliados occidentales, que suministran sistemas de defensa antiaérea y contramedidas electrónicas, pero la brecha tecnológica sigue siendo un desafío constante.

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