Salida de EE.UU. e Israel del pleno de la ONU tras el discurso de Pezeshkian: una jugada diplomática cargada de tensiones
Las delegaciones de EE.UU. e Israel abandonan la ONU mientras el presidente iraní denuncia ataques y defiende su programa nuclear.

Salida de EE.UU. e Israel del pleno de la ONU tras el discurso de Pezeshkian: una jugada diplomática cargada de tensiones
Lead: En la sesión de la Asamblea General de la ONU, el presidente iraní Masoud Pezeshkian fue interrumpido por la retirada simultánea de las delegaciones de Estados Unidos e Israel, un gesto que volvió a abrir la brecha entre los asientos diplomáticos mientras el mandatario iraní denunciaba ataques contra su país, la guerra en Gaza y la defensa de su programa nuclear.
El escenario de la Asamblea y la reacción de Washington y Jerusalén
El pleno de la Asamblea General, sede de los debates más visibles del multilateralismo, volvió a ser testigo de una escena que recuerda a los momentos más tensos de la diplomacia internacional. Cuando Pezeshkian tomó la palabra para responder a las acusaciones de Donald Trump, que había amenazado con “aniquilar” a Irán si no se alcanzaba un acuerdo nuclear, los representantes estadounidenses e israelíes abandonaron la sala sin pronunciar palabra. El vacío dejado entre los bancos quedó como un recordatorio físico de la profunda división que atraviesa la comunidad internacional respecto al conflicto en Oriente Medio.
Lo que dijo el presidente iraní: acusaciones, defensa y reclamos nucleares
Pezeshkian, quien llegó a la ONU tras la polémica defensa de la ofensiva estadounidense contra Irán, lanzó un discurso cargado de denuncias. Rechazó la etiqueta de “terrorista” que le había impuesto la administración Trump y sostuvo que Irán ha sido víctima del terrorismo, citando bombardeos que, según él, han dejado muertos a científicos, mujeres, niños y civiles en escuelas, hospitales y universidades. Además, acusó a Israel de perpetrar un “genocidio” en Gaza y responsabilizó a Washington y Jerusalén del deterioro de la seguridad regional.
En materia nuclear, el mandatario iraní reiteró que su país no persigue armas, pero sí defiende el derecho a desarrollar tecnología nuclear pacífica para usos en medicina, agricultura, industria y generación de energía. “Nada de armas nucleares, pero ninguna limitación al desarrollo de nuevas tecnologías nucleares pacíficas”, afirmó, subrayando que Irán necesita ser “poderoso para evitar ser amenazado”.
El estrecho de Ormuz y la amenaza de expansión del conflicto
El discurso no se limitó a la retórica interna; Pezeshkian también abordó la cuestión del estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica que ha sido foco de tensión entre Irán y Estados Unidos. Señaló que la ampliación de la guerra no aportará seguridad y recordó que Teherán está dispuesto a reabrir el paso si Washington levanta el bloqueo sobre los puertos iraníes y reduce la presión militar.
Esta postura se inserta en un contexto donde la delegación israelí ya había abandonado la sala en otra ocasión, cuando el presidente turco Recep Tayyip Erdogan denunciaba la situación en Gaza. La repetición de estos episodios durante las primeras jornadas de la Asamblea muestra cuán frágil es el consenso en la ONU frente a los enfrentamientos del Medio Oriente.
Repercusiones para la diplomacia internacional y el rol de la ONU
La salida de las delegaciones de EE.UU. e Israel no solo es un acto simbólico; tiene implicancias reales para la dinámica de negociaciones multilaterales. Cada vez que una potencia se retira del debate, se debilita la posibilidad de encontrar puntos de encuentro y se alimenta la percepción de que la ONU es un escenario de confrontación más que de diálogo. Para los diplomáticos cordobeses y argentinos, este hecho plantea preguntas sobre cómo nuestras propias representaciones pueden influir o verse afectadas por estas tensiones, especialmente en temas como la energía nuclear y la seguridad marítima.
En la práctica, la postura iraní sobre el desarrollo nuclear pacífico puede repercutir en la industria energética de América Latina, donde varios países están evaluando proyectos de energía nuclear para diversificar su matriz. Asimismo, la disputa por el estrecho de Ormuz afecta directamente los precios del petróleo, lo que repercute en la economía de los exportadores argentinos y cordobeses que dependen de los ingresos petroleros.
Un vistazo a la historia de los boicots en la ONU
Los boicots y retiradas de delegaciones no son un fenómeno nuevo en la Asamblea General. Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética y sus aliados solían abandonar sesiones en protesta por decisiones percibidas como sesgadas. En la década de 1990, la retirada de la delegación de Bosnia y Herzegovina durante la intervención de la OTAN marcó otro hito. Cada episodio dejó una huella que, con el tiempo, ha moldeado la forma en que los estados manejan la diplomacia pública.
En el caso actual, la simultaneidad de la salida de EE.UU. e Israel refuerza la idea de que la cuestión nuclear iraní y la crisis en Gaza siguen siendo puntos de quiebre que desafían la capacidad de la ONU para mediar. La comunidad internacional observa con atención cómo estas acciones podrían influir en futuras rondas de negociaciones, tanto en el marco de la Agencia Internacional de Energía Atómica como en los intentos de mediación para el conflicto palestino‑israelí.
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