Gobernador Llaryora impulsa la urbanización integral del barrio El Chingolo: 70 familias recibirán agua, luz y obra pública
La nueva obra integral brinda agua, luz y mejoras de infraestructura a 70 familias del norte cordobés

Gobernador Llaryora impulsa la urbanización integral del barrio El Chingolo: 70 familias recibirán agua, luz y obra pública
El gobernador de la provincia de Córdoba, Martín Llaryora, anunció este miércoles la puesta en marcha de la urbanización integral del barrio El Chingolo, ubicado en el norte de la ciudad, con la finalidad de dotar a unas 70 familias de agua potable, luz eléctrica, alumbrado público y obras de saneamiento.
Obra y servicios que cambiarán la vida del barrio
La intervención, que forma parte del programa provincial de urbanización y regularización dominial de barrios populares, contempla la instalación de una red de agua potable de 596 metros, la construcción de cordón cuneta y badenes para el escurrimiento de aguas pluviales, y la puesta en marcha de una subestación transformadora que permitirá el suministro eléctrico a los 65 lotes del sector. Además, se colocarán 24 luminarias LED que garantizarán un alumbrado público eficiente y seguro.
Para los vecinos, la llegada de estos servicios no es solo una mejora material; es la materialización de un compromiso que el gobernador describió como “obras que les cambian la vida a los barrios”. “Ustedes se lo merecen porque son familias de trabajo que conocen el esfuerzo”, agregó Llaryora, subrayando la importancia de reconocer el laburo cotidiano de la gente del Chingolo.

Detalles técnicos de la urbanización
El proyecto incluye la colocación de 65 conexiones domiciliarias de agua potable, cada una con su medidor, y la ejecución de 410 metros de cordón cuneta con base granular para mejorar la circulación y evitar encharcamientos. En el rubro eléctrico, se instalarán 65 pilares de media y baja tensión que permitirán la conexión de cada vivienda a la red eléctrica, mientras que la subestación transformadora garantizará la estabilidad del suministro.
El alumbrado público, pensado bajo criterios de eficiencia energética, contará con luminarias LED de alta potencia que reducirán el consumo eléctrico y mejorarán la seguridad nocturna del barrio. Asimismo, se habilitará una pequeña plaza vecinal que funcionará como punto de encuentro y recreación para niños y adultos.
Reacciones de autoridades y vecinos
El ministro de Vinculación y Gestión Institucional, Miguel Siciliano, resaltó que “el Gobierno tiene que estar para todos los sectores sociales, pero especialmente para quienes menos tienen y más necesitan”. Según Siciliano, la llegada del cordón cuneta, la luz y la plaza son elementos que pueden transformar la cotidianidad de una familia.
Laura Jure, secretaria de Hábitat y Desarrollo Emprendedor, añadió que “detrás de cada obra que hacemos hay vecinos que van a vivir mejor y tendrán las mismas oportunidades que los demás”. Por su parte, Mabel Dangelo, presidenta del Centro Vecinal Los Chingolos, manifestó su alegría: “Estamos muy felices porque es un proyecto en el que se venía trabajando desde hace años. Hoy vemos que todo ese esfuerzo da sus frutos”.

Raíces y desafíos de El Chingolo
El barrio El Chingolo, que ocupa 2,57 hectáreas y cuenta con 65 lotes, está incluido en el Registro Nacional de Barrios Populares (ReNaBaP). Desde su origen, la zona ha sido habitada por familias que, pese a la falta de infraestructura, han construido su hogar con esfuerzo y solidaridad. La escasez de servicios básicos como agua corriente y alumbrado ha limitado el desarrollo económico y social del sector, generando una brecha con barrios más consolidados del norte cordobés.
Históricamente, la provincia ha implementado programas de regularización dominial que buscan formalizar la tenencia de la tierra y dotar a los barrios populares de obra pública. Sin embargo, la concreción de estos proyectos suele verse entorpecida por la burocracia y la falta de recursos. La urbanización de El Chingolo representa, por tanto, un caso emblemático de cómo la voluntad política y la presión vecinal pueden converger para superar esos obstáculos.
Mirando al futuro, la comunidad espera que la mejora de la infraestructura se traduzca en mayor inversión privada, apertura de comercios y la creación de puestos de trabajo. La presencia de servicios básicos también abre la puerta a proyectos educativos y de salud que, hasta ahora, resultaban inviables por la carencia de condiciones mínimas de habitabilidad.
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