Córdoba

Testearse contra la hepatitis C: la clave para una vida sana en Córdoba

La hepatitis C se puede curar; basta con hacerse la prueba al menos una vez en la vida.

La hepatitis C, provocada por el virus HVC, sigue siendo una amenaza silenciosa para la salud hepática de muchos cordobeses; la ausencia de síntomas durante años hace que la detección temprana sea esencial. El Dr. Mariano Hurtado, referente del Programa Provincial de Prevención de VIH y Hepatitis Virales, explicó a Hoy Día Córdoba que entre 100 y 150 casos se confirman al año en la provincia, con un pico de 215 diagnósticos en 2023. Ante este escenario, la recomendación más clara es: realizate el test al menos una vez en la vida, sobre todo si tenés antecedentes de exposición.

Dr. Mariano Hurtado, especialista en prevención de hepatitis C en Córdoba
Dr. Mariano Hurtado, referente del programa provincial de prevención de VIH y hepatitis virales.

¿Por qué la hepatitis C pasa desapercibida?

El virus se transmite principalmente por contacto con sangre infectada: compartir agujas, procedimientos médicos sin la debida esterilización, tatuajes o piercings realizados en condiciones no seguras, y en algunos casos, transfusiones realizadas antes de la implementación de los controles de sangre. Una de sus características más peligrosas es que puede permanecer latente durante décadas, sin provocar dolor ni molestias. Por eso, muchas personas llegan al diagnóstico solo cuando ya presentan daño hepático avanzado.

Diagnóstico y acceso gratuito en la capital cordobesa

En Córdoba, el test de hepatitis C se solicita mediante un simple análisis de sangre y es gratuito en los centros de salud públicos y municipales. El Programa Provincial de VIH y Hepatitis, con sede en el Hospital Rawson, ofrece la prueba de lunes a viernes de 8 a 14 horas, sin necesidad de ayunar. Los resultados se entregan en menos de 48 horas, lo que permite iniciar el tratamiento de forma inmediata.

La Ley Nacional 27.675, sancionada en 2022, garantiza el acceso universal y gratuito a los medicamentos antivirales. Estos fármacos, de 8 a 12 semanas de duración, curan al 95 % de los pacientes, eliminando prácticamente cualquier riesgo de complicaciones hepáticas futuras. Además, la normativa permite que la medicación sea entregada en el propio barrio, evitando desplazamientos a la capital.

Impacto económico y social de la detección precoz

Detectar la hepatitis C a tiempo no solo salva vidas, sino que también protege el bolsillo de las familias cordobesas. El costo de una terapia curativa es significativamente menor que el de tratar cirrosis o cáncer de hígado, patologías que demandan internaciones prolongadas y trasplantes costosos. En una provincia donde el ingreso promedio familiar ronda los 650.000 pesos anuales, evitar gastos médicos inesperados representa una gran diferencia.

Asimismo, la detección temprana favorece la continuidad laboral. Un trabajador que recibe tratamiento y se cura mantiene su productividad, evitando ausencias prolongadas y la pérdida de ingresos. El programa provincial, al ofrecer pruebas y medicamentos sin cargo, reduce la carga financiera del Estado y de la sociedad.

Un llamado a la comunidad: testearse es un acto de responsabilidad

El Dr. Hurtado enfatiza que el mayor obstáculo sigue siendo la falta de conciencia. “Hoy uno se puede testear de forma gratuita, voluntaria, en todos los centros de salud públicos y municipales”, subraya. Por eso, la campaña de prevención busca llegar a barrios populares, escuelas y centros de trabajo, invitando a la gente a preguntar por la prueba y a romper el estigma asociado a las enfermedades de transmisión sanguínea.

Raíces históricas de la hepatitis C en la región

La primera descripción de la hepatitis C a nivel mundial data de los años 80, cuando se identificó el virus como causante de la hepatitis post‑transfusional. En Córdoba, los primeros casos registrados surgieron a principios de la década de 1990, vinculados a transfusiones y a la falta de protocolos de esterilización en hospitales privados. Con la llegada de los antirretrovirales en los 2000, la provincia empezó a implementar campañas de detección, pero la falta de recursos limitó su alcance.

El impulso real llegó con la creación del Programa Provincial de VIH y Hepatitis en 2015, que centralizó los esfuerzos de diagnóstico y tratamiento. Desde entonces, la cifra de pruebas realizadas ha aumentado de forma constante, y la normativa nacional de 2022 consolidó la gratuidad del tratamiento, posicionando a Córdoba como una de las provincias pioneras en la lucha contra la hepatitis C.

Mirando al futuro, el desafío es consolidar la cultura del testeo periódico, no solo entre grupos de riesgo, sino en toda la población adulta. La experiencia cordobesa demuestra que, con voluntad política y participación comunitaria, es posible transformar una enfermedad silenciosa en una victoria sanitaria.

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