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Tormenta del noreste americano deja muertos, vuelos cancelados y miles sin luz

Una tormenta invernal azota la costa noreste de EE.UU., provocando muertos, cortes de energía y caos en vuelos internacionales.

Tormenta del noreste americano deja muertos, vuelos cancelados y miles sin luz

Una potente tormenta invernal se desplazó lentamente por la costa noreste de Estados Unidos este sábado, desatando vientos de más de 80 km/h, lluvias torrenciales y olas que superaron los seis metros. La furia del clima cobró su primera víctima en Brooklyn, donde un empleado de la Autoridad de Vivienda de la Ciudad de Nueva York perdió la vida al ser alcanzado por un árbol caído. Más de 100.000 usuarios quedaron sin energía y cientos de vuelos fueron suspendidos en aeropuertos clave como Logan de Boston.

Vientos que derriban la red eléctrica y provocan caos en la calle

Los fuertes vientos arrasaron con líneas de alta tensión y derribaron árboles sobre carreteras y hogares, obligando a los equipos de la FEMA y a los servicios municipales a trabajar en turno de noche para restablecer el suministro. En Nueva York, el apagón afectó a barrios enteros de Brooklyn y Queens, mientras que en Nueva Inglaterra los técnicos de las compañías eléctricas lucharon contra la nieve y el hielo para reconectar a los clientes. La pérdida de energía provocó el colapso de sistemas de calefacción en hogares vulnerables, generando una ola de llamadas de auxilio que saturó los centros de emergencia.

Inundaciones costeras que paralizan carreteras y atrapan a residentes

El Servicio Meteorológico Nacional advirtió que las mareas más altas se producirían al norte de Atlantic City entre la noche del sábado y el domingo, con riesgo de inundaciones generalizadas en carreteras costeras y en la bahía de Nueva York. En New Jersey, residentes improvisaron travesías en kayak y surfearon olas gigantes, mientras que en Surf City el nivel del agua alcanzó el puerto deportivo, recordando a la población los estragos del huracán Sandy de 2012. En Norfolk, Virginia, los automóviles quedaron atrapados en la carretera, obligados a subir a las aceras para evitar el agua que se acumulaba bajo los neumáticos.

Repercusiones para viajeros y negocios cordobeses

La tormenta no solo impactó a los estadounidenses; también alteró los planes de turistas y empresarios de la región del Litoral, muchos de los cuales tenían vuelos programados hacia Boston, Martha’s Vineyard y Nantucket. Las cancelaciones masivas de vuelos obligaron a agencias de viajes en Córdoba a reprogramar itinerarios, generando costos de reembolso y una sobrecarga de llamadas en los call‑centers locales. Además, la interrupción del ferry en la isla Hatteras de Carolina del Norte puso en jaque a una boda de una pareja de origen argentino‑venezolano que había llegado a la costa este para celebrar su unión, obligando a los organizadores a buscar alternativas de última hora.

Para los exportadores cordobeses de productos agroalimentarios que dependen del puerto de Nueva York como punto de salida, la tormenta implicó retrasos en la carga de contenedores y una posible pérdida de frescura en mercancías sensibles. Los productores de soja y aceite de girasol, que recientemente habían incrementado sus envíos a la costa este, temen que la demora encarezca los costos logísticos y reduzca la competitividad frente a otros mercados sudamericanos.

Eco histórico: tormentas que han marcado la costa este y sus lecciones para Córdoba

La costa del noreste de EE.UU. ha vivido episodios climáticos devastadores, desde el huracán Sandy en 2012, que dejó más de 2.000 millones de dólares en daños, hasta la tormenta de nieve de 1996 que paralizó gran parte de la región durante una semana. Cada evento ha impulsado mejoras en la infraestructura, pero también ha revelado la vulnerabilidad de comunidades costeras ante fenómenos cada vez más intensos, asociados al cambio climático.

En Córdoba, la experiencia con inundaciones del río Suquía y la reciente sequía han llevado a la municipalidad a invertir en obras de mitigación, como la ampliación de canales y la construcción de represas de retención. La lección aprendida de la tormenta norteamericana es clara: la planificación urbana debe considerar escenarios extremos y fortalecer la red de emergencia para evitar tragedias como la fatal caída del árbol en Brooklyn.

Los científicos cordobeses de la Universidad Nacional de Córdoba ya están colaborando con instituciones estadounidenses para modelar el comportamiento de tormentas invernales en latitudes templadas, con la esperanza de anticipar mejor los riesgos y diseñar políticas públicas que reduzcan el impacto económico y social de futuros eventos climáticos.

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