Trump asegura que aún no hay pruebas de arma biológica rusa tras muerte de investigadora de peste en Siberia
El presidente estadounidense niega la hipótesis de un ataque biológico y espera más datos.

Trump asegura que aún no hay pruebas de arma biológica rusa tras muerte de investigadora de peste en Siberia
Washington – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desmintió por ahora la hipótesis de que la muerte de una joven investigadora del Instituto de Investigación Antipeste de Siberia fuera producto de un arma biológica rusa. “Lo sabremos muy pronto, pero no lo creemos”, declaró el mandatario el miércoles en la Casa Blanca, mientras su gobierno sigue intentando esclarecer los hechos que se produjeron en la región de Irkutsk a inicios de octubre.
Detalles del caso en Irkutsk
El 2 de octubre una trabajadora de 28 años del Instituto de Investigación Antipeste de Siberia falleció tras desarrollar una neumonía grave. El instituto, especializado en el estudio, diagnóstico y prevención de enfermedades de alto riesgo, maneja patógenos como la Yersinia pestis, causante de la peste neumónica. Hasta el momento no se ha determinado la causa exacta de la muerte; entre las hipótesis circula la posible rotura de un tubo que contenía material infeccioso, aunque no hay confirmación oficial de tal accidente.
Rusia informó que unas 200 personas fueron puestas en cuarentena y que los análisis preliminares no detectaron microorganismos vinculados a la actividad del laboratorio. El organismo sanitario ruso, Rospotrebnadzor, insiste en que no hay riesgo epidémico y que la OMS tampoco ha confirmado la peste como causa de la enfermedad.
Reacción de Trump y la diplomacia con Moscú
Trump subrayó que EE.UU. mantiene conversaciones con Rusia y que espera obtener información clara. “Si los escuchas a ellos, lo tienen bajo control”, comentó, recordando que en crisis sanitarias anteriores, como la pandemia de COVID‑19, también se escucharon versiones contradictorias. El mandatario también señaló que una llamada con el presidente ruso, Vladimir Putin, está programada y que la situación sanitaria en Siberia será uno de los puntos a tratar.
El presidente estadounidense trazó un paralelismo con los primeros meses de la pandemia, acusando a China y a Rusia de guardar silencio. “China entonces no decía mucho, y Rusia tampoco está diciendo mucho”, afirmó, añadiendo que la falta de datos concretos es precisamente lo que Washington busca aclarar.
Posibles escenarios y la posición de la OMS
Los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) solicitaron datos adicionales sobre los análisis realizados a la fallecida y a sus contactos. El director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió un intercambio de información “oportuno, completo y transparente” para disipar versiones contradictorias y evaluar el riesgo real.
En tanto, la comunidad científica mantiene abiertas varias posibilidades: una infección adquirida fuera del laboratorio, una exposición accidental durante la manipulación de patógenos o, en el peor de los casos, una acción deliberada. Sin embargo, Trump descartó que la información disponible apunte a un arma biológica, dejando la puerta abierta a que nuevos datos puedan modificar la evaluación de Washington.
Una sombra del pasado: la peste y la biotecnología en Rusia
La peste, conocida históricamente como la “Muerte Negra”, ha sido una amenaza recurrente en la historia de Rusia. Desde los brotes del siglo XIX hasta los casos aislados del siglo XX, el país ha desarrollado una red de laboratorios especializados para estudiar la enfermedad. El Instituto de Investigación Antipeste de Siberia, fundado en los años 70, es uno de los centros más avanzados de la región, dedicado a la investigación de cepas de Yersinia pestis y a la elaboración de vacunas.
Durante la Guerra Fría, la biotecnología soviética se orientó también hacia la posible militarización de patógenos, lo que alimentó sospechas internacionales cada vez que surgían incidentes en laboratorios. Hoy en día, aunque la legislación internacional prohíbe el desarrollo de armas biológicas, la sombra de esos programas pasados sigue generando desconfianza, sobre todo en contextos donde la información oficial es escasa.
En Argentina, la comunidad científica mantiene una estrecha colaboración con instituciones rusas en temas de salud pública, lo que subraya la importancia de la transparencia y el intercambio de datos. La posible aparición de un caso de peste en Siberia recuerda la necesidad de fortalecer los sistemas de vigilancia epidemiológica a nivel global, evitando que una tragedia aislada se convierta en una amenaza para la salud mundial.
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