Mundo

Trump pausa la Ley Graham contra Rusia para “analizar” su efecto en la economía global

Trump pausa la Ley Graham contra Rusia para “analizar” su efecto en la economía global

Washington, 7 de octubre de 2026 – El presidente Donald Trump firmó este sábado una orden ejecutiva que deja sin efecto la aplicación de la Ley Graham, la norma aprobada por el Congreso que permitía imponer aranceles de hasta el 100 % a compradores de petróleo y gas rusos. Según explicó el secretario de Estado Marco Rubio, la medida busca un período de 60 días para “analizar” el impacto de esas sanciones y aranceles tanto en la economía mundial como en la estadounidense, justo cuando el mandatario se prepara para viajes a Uzbekistán e India.

El contexto de la Ley Graham y su suspensión

La Ley Lindsey Graham, impulsada por el fallecido senador republicano del estado de Carolina del Sur, había sido aprobada en septiembre con el objetivo de intensificar la presión sobre Moscú por la invasión de Ucrania. La normativa autorizaba al presidente a gravar a los principales compradores de energía rusa –entre ellos India, China y varios países europeos– con aranceles que podrían haber alcanzado el 100 %. Además, la ley apuntaba a funcionarios del Kremlin, al sector de defensa ruso y a la denominada “flota fantasma” de petroleros que el gobierno de Vladimir Putin utiliza para evadir sanciones.

Al suspenderla, Trump invocó los “intereses nacionales” de EE. UU., argumentando que la medida podría dañar los precios del combustible y, por ende, el bolsillo de los consumidores. La decisión se produce en medio de una campaña electoral de medio término que se avecina en noviembre, donde el mandatario busca consolidar la mayoría republicana en el Congreso pese al descontento popular por el alza de los precios del gasoil.

Reacciones en Washington y en la esfera internacional

El anuncio provocó una avalancha de comentarios. En la Casa Blanca, el secretario de Estado Marco Rubio describió la suspensión como una “movida necesaria para frenar posibles efectos colaterales en la economía global”. En el Congreso, el senador republicano Thom Tillis tildó la decisión de “irresponsable”, mientras que el demócrata Chuck Schumer la calificó como “el mejor regalo de cumpleaños que Putin recibirá este año”. Por su parte, el senador republicano Ted Cruz, en entrevista con Fox News, la consideró “un error estratégico”.

En Moscú, el emisario de Putin Kirill Dmitriev celebró la medida como “un momento importante y realmente histórico”. Por el otro lado, el presidente ucraniano Volodímir Zelenskius, tras anunciar en Bruselas la necesidad de más de 70 mil millones de dólares para financiar la defensa en 2027, denunció que la suspensión “desestima por completo una herramienta eficaz para presionar a Rusia”. Zelenskius también criticó la restricción del uso de los servicios satelitales de SpaceX, esenciales para la defensa ucraniana.

Implicancias para la economía y la política interna de EE. UU.

Desde la perspectiva argentina, la medida tiene ramificaciones directas. Argentina depende en gran medida de la importación de diésel y otros derivados del petróleo, y cualquier fluctuación en los precios internacionales repercute de inmediato en el costo del transporte y, por ende, en la canasta familiar. Un alivio temporal de sanciones a Rusia podría traducirse en una caída de los precios del crudo, lo que aliviaría el laburo de los argentinos que luchan contra la inflación. Sin embargo, los analistas advierten que la suspensión también podría debilitar la posición de EE. UU. como líder en la agenda de sanciones, complicando futuras negociaciones con Moscú y con aliados europeos.

La jugada también se inscribe en la estrategia de Trump de apelar a los votantes de los estados productores de energía, donde la presión de los aranceles a la energía rusa se percibe como una amenaza a los empleos locales. Al “dar un respiro” a la industria petrolera, el mandatario busca frenar el descontento popular y reforzar su base republicana antes de las elecciones de noviembre.

Raíces históricas y posibles escenarios futuros

La práctica de usar sanciones como herramienta de política exterior no es nueva; desde la Guerra Fría EE. UU. ha recurrido a ellas para aislar a regímenes considerados hostiles. La Ley Graham representaba una de las iniciativas más agresivas contra Rusia desde la anexión de Crimea en 2014. Su suspensión, sin embargo, revive el debate sobre la efectividad de las sanciones frente a economías que pueden sortearlas mediante redes de comercio alternativas.

En la última década, la relación entre EE. UU. y Rusia ha oscilado entre la confrontación y la cooperación pragmática, como se vio en el acuerdo de suministro de diésel estadounidense a cambio de alivio de sanciones bajo la administración Trump anterior. La actual pausa podría abrir la puerta a una renegociación de esos acuerdos, con potenciales beneficios para países como Argentina que buscan diversificar sus fuentes de energía.

Mirando al futuro, la comunidad internacional observará si el período de 60 días será suficiente para “analizar” los efectos económicos o si, por el contrario, se convertirá en una ventana para que Moscú refuerce su posición en los mercados energéticos. Mientras tanto, los argentinos seguirán de cerca la evolución, pues cualquier movimiento en la política de sanciones estadounidense repercute directamente en el precio del combustible en las gasolineras de la ruta nacional.

Artículos relacionados

Volver al botón superior
📻
EN VIVO