Mundo

Ucrania destruye base de drones y depósitos de munición en el Dombás mientras intensifica la ayuda humanitaria en Oleshki

Operación nocturna ucraniana destruye infraestructura rusa y lleva ayuda humanitaria a la zona sitiada de Oleshki.

En la madrugada del domingo 27 de septiembre, las Fuerzas de Defensa de Ucrania llevaron a cabo una serie de ataques coordinados contra instalaciones estratégicas del ejército ruso en el Dombás, zona que Moscú ocupa desde 2022. Según el Estado Mayor ucraniano, se bombardeó un centro de almacenamiento, preparación y lanzamiento de drones de ataque en la ciudad de Donetsk y dos depósitos de municiones en la región de Lugansk, además de otros alijos logísticos en Rovenki y Novoamvrósiivske.

Objetivo: frenar la amenaza de los drones rusos

El comunicado oficial subraya que neutralizar los centros de drones es una de las prioridades de la contramedida ucraniana. Cada dron Shahed o Gerbera que los rusos lanzan desde territorio ocupado representa una amenaza directa para la población civil y la infraestructura energética de Ucrania. Al destruir el nodo de preparación en Donetsk, Kiev busca reducir la capacidad de Moscú para lanzar ataques aéreos masivos, que en la última semana superaron los 2.200 drones, 1.650 bombas y 38 misiles.

Ayuda humanitaria por vía aérea: el caso de Oleshki

Paralelamente a los golpes militares, Ucrania utilizó drones para transportar 4.000 kilos de alimentos a la localidad de Oleshki, en la región de Kherson, donde cerca de 2.000 residentes viven bajo el asedio ruso. El jefe de la administración militar de Kherson, Oleksandr Prokudin, explicó que desde marzo se realizan entregas regulares por el río Dniéper, pero la reciente operación alcanzó “cien ubicaciones concretas” en la zona, una de las mayores hasta la fecha. Prokudin denunció que las fuerzas de ocupación derriban los drones y confiscan la ayuda, privando a niños y ancianos de recursos básicos, lo que califica como crímenes de guerra.

Repercusiones internacionales y la postura de Buenos Aires

Mientras Moscú intensifica su ofensiva con drones y misiles, el canciller ucraniano Andrií Sibiga ha pedido a la comunidad internacional abrir corredores humanitarios para Oleshki y garantizar la entrega de alimentos y medicinas. En la ONU, Sibiga acusó a Rusia de “condenar deliberadamente a la población a morir de hambre”. En este contexto, Argentina observa con preocupación el escalamiento del conflicto, ya que el aumento de precios de los combustibles y los granos en los mercados internacionales afecta directamente la balanza comercial del país. La exportación de soja y maíz, que representa más del 60% de los ingresos por exportación, se ve presionada por la volatilidad generada por la guerra, mientras que la demanda de armamento y tecnología de defensa por parte de Ucrania abre una ventana de oportunidades para la industria militar argentina, que busca diversificar su producción de drones y sistemas de vigilancia.

El costo humano de la guerra aérea

Los ataques rusos del fin de semana dejaron al menos cinco muertos en territorio ucraniano: una persona en Kiev, tres en Zaporizhzhia y una en Odesa, además de heridos en varios puntos de la capital. La defensa antiaérea ucraniana logró neutralizar 147 de los 170 drones Shahed lanzados desde distintas regiones rusas y de la zona ocupada de Donetsk y Crimea. Los bombardeos también alcanzaron un centro de datos en Kiev, hiriendo a tres personas, entre ellas dos niños.

¿Qué implica para Argentina?

La escalada de la guerra aérea tiene consecuencias directas para la economía cordobesa y nacional. El alza de los precios del gas y del petróleo, impulsada por la mayor demanda de combustible para aviones y drones, encarece la producción industrial en la provincia, donde sectores como el metalúrgico y el agroindustrial dependen de energía a precios competitivos. Además, la presión sobre los mercados de granos reduce los márgenes de los productores cordobeses que exportan trigo y maíz a través del puerto de Rosario.

Por otro lado, la creciente necesidad de Ucrania de sistemas de defensa antiaérea y drones de reconocimiento abre la posibilidad de que empresas argentinas como Fabricaciones Militares y la industria tecnológica de Córdoba negocien contratos de suministro o transferencia tecnológica. El gobierno nacional ha señalado su intención de apoyar a la industria local para que participe en la cadena de valor de la defensa, lo que podría traducirse en inversión y generación de empleo en la región.

En el plano humanitario, la solidaridad de la sociedad civil argentina se ha manifestado en campañas de recaudación de fondos y envío de ayuda a Ucrania. Organizaciones no gubernamentales de Córdoba han coordinado envíos de ropa, medicinas y alimentos, replicando la estrategia de entrega aérea que utiliza Ucrania para superar los bloqueos rusos. Estas iniciativas refuerzan los lazos de amistad entre ambos pueblos y subrayan la importancia de una respuesta internacional coordinada.

Artículos relacionados

Volver al botón superior
📻
EN VIVO