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Violencia policial en las protestas estudiantiles francesas: la reacción del Gobierno y su eco en Córdoba

El Gobierno francés suspende granadas aturdidoras mientras la indignación de los jóvenes y la polémica llegan a Córdoba.

Violencia policial en las protestas estudiantiles francesas: la reacción del Gobierno y su eco en Córdoba

París, 7 de octubre de 2026 – El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, negó que la policía tenga órdenes de “enfrentarse” a los alumnos de secundaria que llevan más de dos semanas en las calles, mientras la indignación crece tras cientos de heridos y más de 6.500 detenidos, en su mayoría menores. En un discurso televisado la noche del miércoles, Lecornu anunció la suspensión del uso de granadas aturdidoras en las protestas estudiantiles, tras el caso de un adolescente de 15 años que perdió una mano en Lens.

El contexto de la medida: ¿por qué se suspendieron las granadas?

El ministro del Interior, Laurent Nunez, confirmó a la emisora RTL que la medida es temporal y exclusiva para las manifestaciones de estudiantes de secundaria, mientras se esclarecen los hechos del incidente de Lens. La decisión llega después de otro episodio grave: un estudiante de 14 años en el noroeste de París resultó con varios dientes rotos tras ser alcanzado por una granada de gas lacrimógeno disparada a corta distancia. Desde el inicio de la movilización, se han abierto 18 investigaciones internas por denuncias de uso desproporcionado de la fuerza.

Demandas estudiantiles y el panorama educativo francés

Los jóvenes protestan contra la falta de profesores, horarios sobrecargados, aulas en ruinas y edificios que no aguantan el calor. Según el último informe PISA 2025, los adolescentes franceses de 15 años anotaron 43 puntos menos en comprensión lectora que en 2015, el mayor retroceso entre los países de la OCDE, y también registraron la peor caída en matemáticas. Frente a esa crisis, los manifestantes presentan propuestas presupuestarias y exigen una reunión con el Gobierno, que Lecornu prometió para fines de octubre, aunque sin detalles concretos.

Repercusiones en la vida cotidiana y la economía

El ministro de Educación, Edouard Geffray, informó que 24 escuelas secundarias sufrieron daños por incendios y vandalismo, dejando sin clases presenciales a unos 30.000 alumnos. La reparación costará entre 20 y 30 millones de euros, una cifra que la ultraderecha, liderada por Marine Le Pen, quiere que recaiga sobre los propios manifestantes y no sobre los contribuyentes. La encuesta Elabe para BFM TV muestra que el 72 % de los franceses considera legítimas las demandas estudiantiles, aunque el 55 % cree que las protestas deben detenerse.

Ángulo cordobés: ¿qué implica para Argentina?

Desde Córdoba, la situación francesa resuena en los debates sobre la educación pública. Los sindicatos docentes argentinos siguen reclamando mayores inversiones, salarios dignos y la reparación de infraestructura en barrios como Alta Córdoba y Villa del Rosario. La polémica francesa podría servir de espejo para los jóvenes argentinos, que también organizan asambleas contra la escasez de recursos y la sobrecarga de horarios. Además, la posible restricción del uso de granadas aturdidoras abre la puerta a discusiones sobre la legislación de armas no letales en Argentina, donde la normativa aún es difusa.

Testimonios del terreno: voces de los jóvenes y de los abogados

Marilou, estudiante de Fontainebleau, declaró: “Si dejamos de hacer oír nuestra voz, el movimiento perderá impulso”. El líder sindical Ryad Rani instó a mantener la presión, mientras que la abogada Ainoha Pascual denunció que los menores detenidos fueron “aterrorizados” y sufrieron golpes de bastón. El Colectivo para la Acción Judicial, representado por Prisca Ancion, confirmó que todos los estudiantes arrestados reportaron insultos, bofetadas y estrangulamientos.

Raíces históricas de la protesta estudiantil en Francia y su eco en la Patagonia educativa

La tradición de movilizaciones escolares en Francia se remonta a los años 60, cuando los estudiantes de París exigieron reformas universitarias que culminaron en la Revolución de Mayo de 1968. Desde entonces, los colegios y liceos han sido focos de reivindicaciones sociales, desde la defensa de la gratuidad hasta la lucha contra la discriminación. En la actualidad, la crisis se intensifica por la falta de inversión pública y la presión de reformas neoliberales que buscan recortar el gasto en educación.

En Argentina, la historia también está marcada por momentos de protesta estudiantil que cambiaron la agenda nacional: la huelga universitaria de 2001, la reivindicación del derecho a la educación gratuita en la década del 90 y, más recientemente, las marchas contra la reforma educativa de 2023. Cada una de esas luchas dejó huellas en la legislación y en la conciencia social, al igual que la actual ola francesa podría forzar una revisión del uso de la fuerza policial en protestas juveniles.

El paralelismo entre ambos países subraya la necesidad de un diálogo abierto y de políticas que prioricen la seguridad y el bienestar de los menores. Mientras los franceses buscan reparar los daños materiales, los argentinos deben aprovechar la coyuntura para reforzar la infraestructura escolar, garantizar la presencia de docentes y evitar que la violencia se convierta en la única respuesta a la protesta legítima.

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