Vivian Kubrick desmonta la teoría de los 20 minutos perdidos de “Ojos bien cerrados”
La hija de Kubrick niega la existencia de una versión extendida y desmonta la conspiración que rodea a "Ojos bien cerrado"

Vivian Kubrick desmonta la teoría de los 20 minutos perdidos de “Ojos bien cerrado”
Lead: La hija del mítico director Stanley Kubrick, Vivian Kubrick, se pronunció este 31 de agosto en X y negó rotundamente la existencia de una versión extendida de Eyes Wide Shut con veinte minutos de material supuestamente censurado tras la muerte del autor.
El mito que recorre los pasillos de Hollywood
Desde que la película se estrenó en 1999, la comunidad de cinéfilos ha alimentado una teoría conspirativa que asegura que Kubrick habría entregado a Warner Bros. un montaje final de 179 minutos, diez minutos más que la versión oficial de 159. Según los defensores de la hipótesis, esas escenas extra incluirían un desenlace mucho más perturbador, con referencias a una supuesta red de explotación sexual infantil vinculada a la élite financiera, una trama que, en su versión más extrema, se habría inspirado en el caso de Jeffrey Epstein.
El rumor ganó tracción en 2024 cuando el guionista Roger Avary, invitado al podcast de Joe Rogan, comentó haber escuchado “de manera indirecta” que existían minutos perdidos. A su vez, el editor Nigel Galt siempre sostuvo que el corte final correspondía al montaje que Kubrick había aprobado antes de su fallecimiento.
La respuesta de Vivian Kubrick: hechos contra ficción
Vivian, quien colaboró en la postproducción de varias obras de su padre, abordó la polémica en una publicación extensa en la red social X. En sus propias palabras: “Hay mucha especulación de que unos 20 minutos fueron eliminados de Eyes Wide Shut después de su muerte. Eso sería muy decepcionante para muchas personas, pero sinceramente nunca escuché nada sobre 20 minutos desaparecidos en ese momento, ni he escuchado desde entonces nada que confirme que tal sección haya existido”.
La directora explicó que la única modificación que le llegó a conocer fue la sustitución de parte de la escena de la orgía por figuras generadas por computadora, una medida solicitada por Warner Bros. para lograr una clasificación R en EE. UU. “No escuché que se eliminara ninguna toma o escena”, reiteró.
Según Vivian, cuando Kubrick falleció el 9 de marzo de 1999, la película ya había alcanzado el llamado “picture lock”, es decir, el montaje de imagen estaba cerrado y la producción se dirigía a los últimos ajustes de sonido y color. Además, recordó que el director solía destruir físicamente los cortes descartados una vez finalizada la obra, y que en esa época la edición se hacía en Avid, sin copias digitales que pudieran resurgir años después.
¿Por qué persiste la leyenda?
El atractivo de la teoría no radica solo en la posible existencia de material oculto, sino en la fascinación que genera el mito de un genio que habría dejado una obra incompleta, como un tesoro que los estudios guardan bajo llave. En el caso de Eyes Wide Shut, la propia trama de la película –un médico que se adentra en una sociedad secreta y enmascarada– alimenta la imaginación de los seguidores, que proyectan sobre la pantalla real las sombras de conspiraciones reales.
Para los cordobeses, la noticia resuena como otro ejemplo de cómo el cine internacional se vuelve materia de conversación en los cafés de Güemes y en los foros de la Universidad Nacional de Córdoba: la curiosidad por los “secretos” del séptimo arte se mezcla con la crítica al sensacionalismo que a veces empaña la verdadera labor de los creadores.
Un poco de historia sobre la película y su legado en Argentina
Desde su estreno, Eyes Wide Shut ha mantenido una audiencia culta en la Argentina, especialmente en los circuitos de cine independiente de la capital cordobesa. La película se proyectó por primera vez en el Teatro del Libertador en 2000, y desde entonces ha sido objeto de análisis en cursos de teoría del cine de la UNC y en ciclos de retrospectiva de Kubrick organizados por el Centro Cultural San Martín.
El hecho de que la hija de Kubrick haya desmentido la versión extendida también tiene repercusión en la forma en que los distribuidores locales manejan los derechos de exhibición. Si alguna copia “alternativa” apareciera, los cines de la provincia tendrían que negociar nuevos contratos, lo que impactaría directamente en la programación de salas que dependen de estrenos de culto para mantener sus boletos llenos.
En conclusión, la postura de Vivian Kubrick refuerza la idea de que, si bien la película sigue siendo un enigma temático, la supuesta versión de 20 minutos extra pertenece al terreno de la conspiración, no al de la archivística cinematográfica.
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