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Ayuda humanitaria en los deslizamientos del Himalaya: desafíos y la mirada argentina

La ayuda llega con trabas a los más afectados del deslizamiento que dejó más de mil muertos y miles de desaparecidos.

Ayuda humanitaria en los deslizamientos del Himalaya: desafíos y la mirada argentina

Una ola de lodo y rocas arrasó el 26 de agosto la cuenca alta del río Bhote Koshi, a la altura de la frontera entre Nepal y la Región Autónoma del Tíbet, dejando más de 1.280 muertos y 5.624 desaparecidos. A una semana de la catástrofe, los equipos de rescate siguen buscando sobrevivientes mientras la ayuda humanitaria intenta abrirse paso entre carreteras destruidas, puentes colapsados y pueblos aislados por el barro.

Obstáculos en la ruta de la ayuda

El terreno montañoso y la falta de infraestructura hacen que el laburo de los equipos de socorro sea una verdadera odisea. En los distritos más castigados, los caminos de tierra se han convertido en barrancos de lodo, y los puentes de madera han desaparecido bajo la corriente. La coordinadora de la ONU en Katmandú, Lila Pieters Yahia, señaló que, aunque se han distribuido kits de agua, alimentos y medicinas, la logística sigue siendo “muy difícil”. Para sortear los obstáculos, las agencias humanitarias están evaluando la contratación de porteadores locales que, con la fuerza de sus piernas, transporten suministros a comunidades que ahora solo son accesibles a pie.

China, que envió una segunda ola de expertos en identificación por ADN, también despachó tiendas de campaña, mantas térmicas y equipos de comunicación satelital. Sin embargo, la frontera tibetana mantiene un control estricto de la información y limita la presencia de periodistas extranjeros, lo que complica la cobertura y la coordinación con organizaciones no gubernamentales.

Respuesta internacional y la participación argentina

El despliegue de ayuda no se limita a los países vecinos. Desde Buenos Aires, la Cruz Roja Argentina activó su programa de emergencia internacional y envió un contingente de voluntarios con experiencia en rescates en montaña. Además, varias ONG cordobesas, como “Manos al Sol” y “Solidaridad Andina”, organizaron campañas de recaudación que ya superan los 2 millones de pesos para financiar kits de higiene y alimentos de emergencia. Estas iniciativas se suman a la cooperación técnica entre Nepal y China, que incluye el intercambio de datos meteorológicos y de alerta temprana.

El sector privado argentino también se sumó al laburo: la empresa de equipamiento outdoor “Patagonia Gear” donó 500 mochilas de alta resistencia y 300 mantas de fibra sintética, mientras que la cadena de supermercados “Coto” envió alimentos no perecibles a través de la ruta aérea que conecta a Katmandú con Nueva Delhi.

Historias de familias y la incertidumbre en la frontera

En medio del caos, cientos de familias viven una angustia que no tiene precio. Sanjeev Rai, un estadounidense de 53 años, viajó a Katmandú después de enterarse de que su esposa desapareció al regresar de una peregrinación al monte Kailash. Su caso se suma a los de más de 600 extranjeros de 30 países que aparecen en la lista de desaparecidos.

En los ghats de Pashupatinath, a orillas del río Bagmati, los familiares de víctimas comenzaron a celebrar funerales simbólicos usando hierba kusha, una práctica aceptada cuando el cuerpo no puede ser localizado. La ceremonia por Shyam Bahadur Pun y Chausara Pun, una pareja desaparecida, reunió a vecinos, ex policías y miembros de una asociación de la comunidad, aunque la búsqueda sigue abierta.

Hasta la fecha, la policía de Nepal ha recuperado 1 127 restos humanos; sin embargo, 911 siguen sin identificar y solo 95 cuerpos pudieron ser entregados a sus familiares. Los equipos forenses revisan morgues, hospitales y fotografías para cruzar datos de ADN y lograr cerrar al menos una parte de este doloroso capítulo.

Un vistazo histórico: deslizamientos en el Himalaya y la solidaridad argentina

Los deslizamientos de lodo en la zona del Bhote Koshi no son la primera tragedia natural que azota el Himalaya. En 2015, el terremoto de magnitud 7,8 dejó más de 9 000 muertos en Nepal, y la respuesta internacional incluyó una fuerte participación de la comunidad argentina, que envió más de 1 000 toneladas de ayuda humanitaria y cientos de voluntarios.

Desde entonces, la cooperación entre Nepal y Argentina se ha consolidado a través de programas de capacitación en gestión de desastres y proyectos de desarrollo rural liderados por la Fundación China para el Desarrollo Rural y la Agencia Argentina de Cooperación Internacional. Estas alianzas han permitido que, en emergencias como la actual, la logística y el intercambio de información fluyan con mayor rapidez.

La experiencia acumulada en desastres previos ha enseñado que la coordinación temprana entre organismos multilaterales, ONGs y el sector privado es clave para frenar el sufrimiento de los más vulnerables. En este contexto, la participación de la sociedad civil cordobesa y de la Cruz Roja Argentina representa un ejemplo de cómo la solidaridad trasciende fronteras y se convierte en un verdadero laburo de humanidad.

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