Cámara de Seguridad sin acuerdo EE.UU.-China: la balanza se inclina hacia el argentino Rafael Grossi
La pugna entre Washington y Pekín abre la puerta a la candidatura argentina en la ONU

Cámara de Seguridad sin acuerdo EE.UU.-China: la balanza se inclina hacia el argentino Rafael Grossi
En una jornada marcada por la tensión entre Washington y Pekín, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunió a las 10 AM (hora de Nueva York) para votar la designación del próximo secretario general. La falta de consenso entre Estados Unidos y China obligó a los cinco miembros permanentes a buscar alianzas con los diez no permanentes, mientras la candidatura del argentino Rafael Grossi, impulsada por la Casa Blanca, se convirtió en la pieza clave del tablero diplomático.
El tablero geopolítico y la pugna entre Washington y Pekín
Donald Trump y Xi Jinping continúan liderando agendas antagónicas que van desde la guerra comercial hasta la disputa en Oriente Medio y la carrera por la supremacía en inteligencia artificial. En medio de esa tormenta, la ONU se vuelve nuevamente un escenario de negociación donde cada voto cuenta. Rusia y el Reino Unido, tradicionalmente críticos de los movimientos de Washington, han mostrado una postura más flexible, mientras que Francia mantiene su apoyo a los candidatos que consideran capaces de revitalizar la organización.
La dinámica del Consejo se complicó aún más cuando, según fuentes de la Casa Blanca, la posición de Londres sobre la candidatura de Grossi se vio amenazada por la postura de EE.UU. respecto a la soberanía de las Islas Malvinas. El Reino Unido, temiendo una posible abstención que dejaría fuera al argentino, revirtió su posición para evitar que la estrategia multilateral de Argentina se fortaleciera bajo la cúpula de la ONU.
Los candidatos en la carrera y el respaldo argentino
El listado oficial incluye a cinco mujeres con una trayectoria destacada: Carolyn Rodrigues‑Birkett, Rebeca Grynspan, María Fernanda Espinosa, Ivonne A‑Baki y Michelle Bachelet. Sin embargo, la presión de los BRICS –China, Rusia, India y Sudáfrica– ha puesto el foco en la necesidad de equilibrar género y representación geográfica, como recordó la resolución firmada por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.
Rafael Grossi, director de la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA) y figura emblemática del desarme nuclear, recibió el apoyo explícito de Trump, quien lo describió como un “realista optimista” en su columna para The Economist. Grossi, a diferencia de los demás candidatos, cuenta con la ventaja de ser el único latinoamericano en la contienda, lo que le otorga un plus ante la comunidad de naciones en desarrollo.
Las dos primeras votaciones informales (straw polls) mostraron una carrera cerrada entre Rodrigues‑Birkett y Grynspan, mientras que Espinosa, A‑Baki y Bachelet quedaron rezagadas. La expectativa ahora recae en si China y Rusia, que se sienten cómodos con Grynspan por su rol en la UNCTAD, cederán su apoyo a Grossi o mantendrán la balanza en su favor.
Implicancias para Córdoba y la política exterior argentina
Para Córdoba, una posible designación de un argentino al más alto puesto administrativo de la ONU significa un impulso directo a la diplomacia provincial. La Universidad Nacional de Córdoba, con su Facultad de Relaciones Internacionales, podría ver un aumento de convenios y programas de intercambio, mientras que empresas locales del sector energético podrían beneficiarse de la visibilidad internacional que aportaría Grossi.
Además, la presencia de un argentino al frente de la ONU reforzaría la postura de Argentina en foros multilaterales, facilitando negociaciones sobre comercio, energía nuclear y políticas de cambio climático que impactan directamente en la región pampeana.
En la práctica, los laboratorios de investigación de la provincia podrían recibir mayor financiamiento para proyectos vinculados a la seguridad nuclear, una temática en la que Grossi es referente mundial.
¿Qué significa este escenario para la diplomacia cordobesa?
El posible ascenso de Rafael Grossi al secretariado general abrirá una ventana de oportunidades para que Córdoba fortalezca su red de contactos internacionales. Los funcionarios provinciales podrían participar en misiones de observación y representación en la sede de la ONU, lo que traduciría en una mayor influencia en decisiones que afectan al sector agropecuario y energético.
Asimismo, la comunidad académica cordobesa tendría la ocasión de organizar conferencias y seminarios con la participación directa del nuevo secretario general, generando un intercambio de ideas que impulse la investigación local en áreas estratégicas como la no proliferación nuclear y la energía sostenible.
En definitiva, la ausencia de acuerdo entre EE.UU. y China no solo redefine el juego diplomático global, sino que también plantea una coyuntura única para que la provincia de Córdoba se proyecte como un actor relevante dentro del escenario internacional.
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