Córdoba se prepara: la Municipalidad lanza relevamiento masivo de desagües ante la amenaza del Niño
La municipalidad inspecciona desagües y canales para prevenir anegamientos antes del Niño.

Córdoba se prepara: la Municipalidad lanza relevamiento masivo de desagües ante la amenaza del Niño
La Municipalidad de Córdoba puso en marcha este lunes una inspección exhaustiva de la infraestructura pluvial de la ciudad, con el objetivo de anticiparse a la temporada de lluvias y evitar anegamientos en barrios como Alberdi, Güemes y el Centro. El operativo, que arranca en el sector norte y se extenderá a lo largo de las próximas semanas, revisará desagües, canales, alcantarillas y bocas de tormenta para identificar obstrucciones, deterioros y acumulación de residuos que puedan entorpecer el escurrimiento del agua.
¿Por qué ahora? El factor “El Niño” y la historia reciente de inundaciones
Este año la urgencia del relevamiento cobra especial relevancia por la previsión de un fenómeno de “El Niño” que, según el Servicio Meteorológico Nacional, incrementará las precipitaciones en la región entre un 20% y un 30% respecto a la media histórica. La última vez que Córdoba sufrió una temporada de lluvias intensas, en 2018, los barrios del norte y del sur vieron sus calles transformarse en ríos improvisados, provocando evacuaciones y daños en comercios locales. La experiencia dejó en la ciudadanía una sensación de vulnerabilidad que ahora la municipalidad quiere frenar con medidas preventivas.
El operativo en marcha: cómo se lleva a cabo la inspección
Equipos de la Dirección de Obras Públicas, acompañados por técnicos de la Universidad Nacional de Córdoba y la empresa municipal de saneamiento, recorren a pie y en camión los tramos críticos. Cada punto inspeccionado se registra en una plataforma digital que permite mapear en tiempo real los focos de riesgo. Cuando se detecta una obstrucción, el personal de mantenimiento recibe la orden de intervenir de inmediato, ya sea mediante limpieza mecánica, desobstrucción con chorro de alta presión o reparación estructural.
El plan contempla también la revisión de las bocas de tormenta ubicadas en plazas y parques, que a menudo se saturan por la acumulación de hojas y basura. En barrios como Nueva Córdoba, donde la densidad poblacional y la actividad comercial son altas, la rapidez de la respuesta será clave para evitar que el agua se estanque en zonas de alto tránsito.
Impacto económico y social: evitar pérdidas y proteger el laburo de los cordobeses
Una inundación no solo genera molestias; implica pérdidas económicas significativas para comerciantes, propietarios y la propia municipalidad. Según datos de la Cámara de Comercio de Córdoba, cada día de inundación puede costar entre 200 mil y 500 mil dólares en ventas perdidas y daños a la infraestructura. Además, los barrios más vulnerables, donde la vivienda informal es frecuente, corren el riesgo de quedar aislados, complicando el acceso a servicios esenciales como la salud y la educación.
Al anticipar los problemas y actuar antes de que las lluvias intensas golpeen, la Municipalidad busca frenar ese círculo vicioso y mantener la actividad económica en marcha. La medida también tiene un componente social: al reducir los anegamientos, se protege la seguridad de los peatones, se evita la proliferación de mosquitos y se disminuye el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua estancada.
Los vecinos al tanto: participación ciudadana y canales de denuncia
La gestión municipal no se queda solo en la inspección técnica. Se ha habilitado una línea telefónica y una cuenta de redes sociales donde los ciudadanos pueden reportar problemas de drenaje en tiempo real. “Si vemos una alcantarilla tapada, lo llamamos de inmediato”, comenta María Gómez, vecina del barrio San Lorenzo. “Así la ciudad actúa rápido y evitamos que el agua se acumule en nuestras calles”.
Esta participación activa refuerza la idea de que la prevención es una tarea compartida. La municipalidad ha lanzado una campaña de concientización que incluye la distribución de folletos y charlas en colegios para enseñar a la población a no arrojar residuos en los desagües.
Los recuerdos de las inundaciones que marcaron a Córdoba
Para entender la importancia de este relevamiento, basta recordar los episodios de 1998 y 2015, cuando el río Suquía se desbordó y arrasó con puentes y avenidas clave. En aquella ocasión, la falta de mantenimiento y la ausencia de un plan de contingencia provocaron caos en la movilidad urbana y dejaron a cientos de familias sin agua potable durante varios días.
La década pasada también marcó un punto de inflexión: la creación del Programa de Mejora del Drenaje Urbano (PMDU) en 2012, que introdujo tecnologías de monitoreo remoto y la modernización de cientos de metros de tuberías. Sin embargo, la falta de recursos y la prioridad de otros proyectos dejaron varios sectores sin la atención necesaria.
Hoy, con la amenaza del Niño y la experiencia acumulada, la municipalidad busca cerrar esas brechas. El relevamiento no es solo una inspección puntual, sino parte de una estrategia a mediano plazo que incluye la ampliación de la red de canales y la instalación de sistemas de bombeo automáticos en zonas críticas.
En definitiva, la ciudad de Córdoba está apostando a la prevención como la mejor defensa contra los embates del clima. Con la colaboración de técnicos, vecinos y académicos, el objetivo es que la próxima temporada de lluvias sea una oportunidad para demostrar que la gestión urbana puede ser proactiva y eficaz.
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