Córdoba

Alerta roja de incendios: vientos de 70 km/h ponen en riesgo gran parte de Córdoba

El Ministerio de Seguridad advierte que los vientos del sur y el descenso térmico aumentan la probabilidad de incendios en la provincia.

Alerta roja de incendios: vientos de 70 km/h ponen en riesgo gran parte de Córdoba

El Ministerio de Seguridad, a través de la Dirección de Gestión Integral de Manejo del Fuego, emitió este jueves una alerta roja para la mayor parte del territorio cordobés. Se prevé la llegada de un frente de vientos del sector sur con ráfagas que podrían superar los 70 km/h, mientras las temperaturas descienden bruscamente, creando la combinación perfecta para la propagación de incendios forestales.

Vientos del sur y descenso térmico: la receta del peligro

Los vientos procedentes del sur, típicos de la zona de la Cuesta de San Roque y la zona de los Sierras de Córdoba, arrastran aire seco y aumentan la evaporación de la humedad del suelo y la vegetación. Cuando la temperatura baja, la humedad relativa también cae, dejando la maleza y los pastizales en estado de “carga” lista para encenderse con la mínima chispa.

Según la Dirección de Gestión Integral de Manejo del Fuego, el índice de condiciones para el desarrollo de incendios forestales se sitúa en la categoría EXTREMO para la mayor parte de la provincia, lo que obliga a activar protocolos de respuesta rápida y a reforzar la vigilancia en áreas vulnerables, como los bosques de la zona de Traslasierra y los bordes de los campos agrícolas del sur cordobés.

Alerta amarilla: cómo actúa el Sistema de Combate

Todo el sistema de combate contra incendios está operando bajo una alerta amarilla. Esto implica que los equipos de bomberos, la Policía de Seguridad Vial y los cuerpos de defensa civil mantienen sus recursos en estado de prontitud, listos para desplegarse en cuestión de minutos.

Se han reforzado los puntos de control en rutas estratégicas, como la RN 20 y la RN 20‑S, y se ha puesto a disposición de la población un número de emergencias exclusivo para incendios: 0800‑888‑38346. Además, los operativos de vigilancia aérea con helicópteros de la Policía de la Provincia están sobrevolando las áreas de mayor riesgo para detectar focos incipientes antes de que se conviertan en conflagraciones.

Qué hacer la comunidad ante un posible incendio

La autoridad hace un llamado a la ciudadanía para que actúe de forma preventiva. Ante la presencia de humo o fuego, se debe avisar de inmediato a los números 100 (Bomberos), 911 (Policía) o al 0800‑888‑38346. Asimismo, se recomienda no arrojar colillas de cigarrillos, evitar el uso de fuegos artificiales y mantener los restos de poda y basura lejos de zonas boscosas.

Los vecinos de barrios como Güemes, Alta Córdoba y el barrio de la Villa Carlos Paz deben inspeccionar sus patios, retirar ramas secas y asegurarse de que los sistemas de riego funcionen correctamente. En las áreas rurales, los productores agropecuarios están llamados a crear cortafuegos y a mantener los equipos de extinción (mangueras, bombas, extintores) en buen estado.

Impacto económico y social de los incendios en Córdoba

Un incendio de gran magnitud no solo destruye bosques y tierras agrícolas, sino que también afecta la actividad turística, una de las principales fuentes de ingresos de la provincia. Los parques naturales de la Sierra Chica y la Reserva Natural de la Quebrada del Condorito podrían ver reducida su afluencia de visitantes si se produce un brote de fuego durante la temporada alta de turismo de primavera‑verano.

Además, el sector ganadero podría sufrir pérdidas significativas por la pérdida de pasturas y la mortalidad de animales en caso de que las llamas alcancen áreas de pastoreo. La alerta roja, por tanto, tiene implicaciones directas en la economía familiar y en la generación de empleo en sectores vinculados al agro y al turismo.

Lecciones del pasado: incendios que marcaron a Córdoba

La historia reciente de la provincia está marcada por episodios de incendios devastadores. En febrero de 2019, los fuertes vientos del sur provocaron la quema de más de 15.000 hectáreas en la zona de Villa Cura Brochero, dejando a cientos de familias sin techo y obligando a la movilización de más de 200 bomberos de distintas jurisdicciones.

Ese mismo año, la sequía prolongada combinada con la falta de recursos de prevención desencadenó un incendio en el Parque Nacional Quebrada del Condorito, que consumió áreas de bosque nativo y puso en riesgo especies endémicas como el cóndor andino. La experiencia sirvió para fortalecer los protocolos de vigilancia y para crear un fondo provincial de prevención de incendios que hoy financia campañas de educación y compra de equipos de extinción.

Hoy, la lección más importante es que la prevención es una tarea compartida entre Estado y comunidad. Cada vecino que mantiene su patio limpio y cada productor que crea cortafuegos contribuye a reducir la probabilidad de que un pequeño foco se convierta en una tragedia que arrase bosques, cultivos y hogares.

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