Cuando la izquierda y el islamismo se encuentran en las calles de Francia: la extraña alianza que inquieta a Córdoba
La extraña alianza entre extrema izquierda y grupos islamistas que está reconfigurando la protesta social en Córdoba.

Cuando la izquierda y el islamismo se encuentran en las calles de Francia: la extraña alianza que inquieta a Córdoba
Lead: En una manifestación masiva en París, dos jóvenes vestidos de negro alzaron sus voces contra el capitalismo y la República, pero uno portaba la bandera anarquista y el otro la Shahada del Estado Islámico. El cruce de símbolos revela una tendencia que ha ido creciendo: la convergencia táctica entre la extrema izquierda y el islamismo radical, una unión que ya se percibe en los campus universitarios, en los barrios marginales y, cada vez más, en la agenda política de América Latina.
De la calle parisina al debate cordobés
Los barrios de la periferia cordobesa, como Alta Córdoba o la zona de la Universidad Nacional, no están ajenos a los ecos de esas protestas europeas. Los colectivos estudiantiles que reclaman mejores condiciones de estudio y los movimientos sociales que denuncian la represión policial encuentran en los discursos internacionales una fuente de inspiración. La imagen de activistas LGBT ondeando banderas de Hamas en una marcha de Buenos Aires, o de jóvenes de la Universidad Nacional de Córdoba que comparten videos de manifestaciones francesas, muestra cómo la narrativa de la “convergencia de luchas” ha cruzado el Atlántico.
Orígenes teóricos: de Taguieff a Harman
El concepto de “islamo‑izquierdismo” fue acuñado por el politólogo francés Pierre‑André Taguieff en 2002, aunque sus raíces se remontan a los debates del siglo XX dentro del marxismo. Chris Harman, figura del Socialist Workers Party, ya en 1994 proponía una colaboración táctica con movimientos islámicos porque consideraba que ambos compartían la condena al imperialismo. Esa idea, que en su momento se presentó como una estrategia de “pragmatismo revolucionario”, ha sido reinterpretada como una forma de interseccionalidad que legitima la alianza entre obreros, estudiantes y grupos religiosos radicales.
Ejemplos internacionales y sus repercusiones locales
Los pactos entre el chavismo y Irán, el eje Caracas‑Teherán, y la presencia de programas de la televisión estatal iraní en castellano, son ejemplos claros de cómo la política exterior de gobiernos de izquierda ha buscado financiamiento y apoyo ideológico en regímenes islámicos. En España, el caso de Pablo Iglesias y sus programas en Hispan TV mostró cómo la retórica de “aprovechar la coyuntura” se traduce en alianzas polémicas. En Córdoba, esas dinámicas se reflejan en la financiación de algunos movimientos sociales a través de ONG vinculadas a Qatar o Irán, lo que ha generado sospechas en la seguridad pública y en la opinión pública local.
La militancia juvenil y la radicalización en la era digital
Redes como Telegram, TikTok y Twitter son los nuevos megáfonos donde se difunden consignas como “desde el río hasta el mar”. Los jóvenes cordobeses, que ya viven la precariedad laboral y el aumento de la inflación, encuentran en esas consignas una forma de expresar su frustración contra el modelo liberal. La mezcla de banderas anarquistas, símbolos islámicos y lemas ecologistas crea una estética que, aunque parece caótica, tiene una lógica de choque: desestabilizar el orden establecido y abrir paso a una narrativa anti‑sistema que alimenta tanto a la izquierda radical como al islamismo político.
Financiación y redes de apoyo: el factor económico
Irán, Qatar y diversas organizaciones vinculadas al islamismo radical destinan recursos a movimientos de izquierda en América Latina, a veces bajo la fachada de proyectos de desarrollo o ayuda humanitaria. En Córdoba, se han detectado flujos de dinero que llegan a través de fundaciones culturales y ONGs que promueven la educación popular, pero que en su fondo apoyan campañas de desinformación contra la democracia liberal. Esta financiación encubierta complica la labor de los organismos de control y genera una sensación de “laburo sucio” entre los activistas que desconocen el origen de los recursos que utilizan.
Raíces de la alianza y su eco en Córdoba
La historia de la cooperación entre la izquierda y el islamismo no es nueva. Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética apoyó a movimientos islamistas como parte de su estrategia contra el imperialismo occidental. Hoy, la lógica se ha trasladado al plano ideológico: ambos buscan frenar la expansión del capitalismo y la democracia liberal, aunque sus fines últimos difieran. En Córdoba, esa herencia se manifiesta en la retórica de algunos líderes sociales que, bajo la excusa de la justicia social, adoptan símbolos que provienen de corrientes teocráticas.
El caso de Zohran Mamdani, diputado chií que juró su cargo sobre el Corán, ilustra la concreción de esa convergencia. Su discurso combina demandas de derechos laborales con la defensa de la causa palestina, creando una narrativa que atrae a sectores de la clase trabajadora y a comunidades musulmanas. En la provincia, este tipo de figuras genera debate: ¿es una estrategia de solidaridad internacional o una puerta abierta a la intromisión de poderes externos?
Para la democracia liberal cordobesa, el desafío está en reconocer que la amenaza no proviene solo de la violencia física, sino también de la erosión de valores cívicos a través de alianzas tácticas que mezclan ideologías dispares. El análisis de esta convergencia permite frenar la desinformación y diseñar políticas que fortalezcan la cohesión social sin caer en la censura de los movimientos legítimos de protesta.
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