El cometa interestelar 3I/ATLAS revela cómo nacen los planetas: descubrimientos que cambian la astronomía
Un vistazo a los hallazgos que transforman la comprensión de los orígenes planetarios

El 1 de julio de 2025 los telescopios de la red mundial avistaron un nuevo viajero del espacio profundo: el cometa 3I/ATLAS. Apenas un día después, los astrónomos confirmaron que se trataba de un objeto interestelar que cruzaría nuestro vecindario solar a 1,36 UA del Sol el 29 de octubre de 2025. La noticia se convirtió en una movida de gran calado para la comunidad científica y para los observatorios de Córdoba, que se sumaron al seguimiento con sus propios instrumentos de última generación.
De Oumuamua a Borisov: la ruta que abrió la puerta a 3I/ATLAS
Hasta la aparición de 1I/’Oumuamua en 2017, los cometas del Sistema Solar eran la única fuente de información sobre los albores de nuestro propio sistema. Oumuamua, con su extraña aceleración no gravitacional, dejó más preguntas que respuestas y demostró que cuerpos de otros sistemas pueden llegar a nuestro patio trasero. Dos años después, 2I/Borisov apareció con una actividad de desgasificación clara y una composición similar a la de los cometas locales, pero con un nivel de monóxido de carbono (CO) mucho mayor, señal de un origen en regiones extremadamente frías.
Estos dos hitos sentaron las bases para la expectativa que creció en la comunidad internacional: el hallazgo de un tercer visitante interestelar que pudiera estudiarse con instrumentos más potentes. Esa expectativa se materializó con 3I/ATLAS, cuya detección coincidió con la puesta en marcha del nuevo espectrógrafo WEAVE-LIFU del Telescopio William Herschel (WHT) de 4,2 m, parte del Grupo Isaac Newton.
El laboratorio de la Vía Láctea: cómo se estudió 3I/ATLAS
El equipo británico liderado por la doctora Lea Ferellec (Universidad de Northumbria) empleó el modo de Unidad de Campo Integral Grande (LIFU) del WEAVE para capturar la luz del cometa en alta resolución. Gracias al acceso DDT (Target of Opportunity), el telescopio pudo seguir al cometa durante su paso más cercano al Sol, obteniendo un mapa espectral de su cola que reveló cinco iones diferentes, entre ellos dinitrógeno (N₂) y monóxido de carbono (CO). La proporción N₂/CO fue tan alta que sólo se explica si el cuerpo se formó en temperaturas bajo -240 °C, mucho más frías que los límites de hielo de nuestro propio sistema.
“Este objeto nos brinda una oportunidad única para estudiar material que se formó en un lugar completamente diferente a nuestro propio sistema solar”, explicó Ferellec. La medición de los gases mostró que 3I/ATLAS nació más allá de la llamada línea de hielo de su estrella natal, en los márgenes más helados del disco protoplanetario, donde los compuestos volátiles permanecen sólidos durante milenios.
El director del Grupo Isaac Newton, Rubén Sánchez‑Janssen, subrayó que los espectrógrafos IFU de gran formato, como el WEAVE‑LIFU, están “abriendo nuevas fronteras para el estudio de cometas y otros objetos del Sistema Solar”. La combinación de alta sensibilidad en el azul óptico y la capacidad de guiado no sideral permitió rastrear cómo los iones cambiaban a lo largo de la larga y luminosa cola del cometa, un logro sin precedentes para un objeto interestelar.
Implicancias para la ciencia cordobesa y argentina
En la provincia de Córdoba, los laboratorios de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y el Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE) se sumaron al análisis de los datos, aportando modelos de química de hielos que se ajustan a la composición exótica de 3I/ATLAS. Los resultados ayudarán a los investigadores locales a calibrar sus simulaciones de formación planetaria, un laburo que podría traducirse en mejores predicciones para la exploración de asteroides y cometas en futuras misiones argentinas.
Además, la visibilidad del cometa en los cielos del sur permitió que observatorios como el de San Juan y el de El Leoncito capturaran imágenes complementarias, generando una red de datos que fortalece la cooperación científica sudamericana. Este tipo de colaboraciones son clave para que la comunidad científica argentina siga participando en descubrimientos de talla mundial.
¿Qué nos dice 3I/ATLAS sobre el nacimiento de los planetas?
Los cometas actúan como cápsulas del tiempo: conservan los hielos y polvos que se formaron en los primeros millones de años de un sistema estelar. Al comparar la química de 3I/ATLAS con la de los cometas locales, los astrónomos pueden contrastar los procesos de acreción y enfriamiento bajo condiciones radicalmente distintas. La abundancia de nitrógeno y la escasez de agua en 3I/ATLAS indican que los planetas que se forman en esas regiones extremas podrían ser muy diferentes a los terrestres, quizá con atmósferas ricas en gases nobles y escasas en agua líquida.
En términos de teoría de formación planetaria, el hallazgo refuerza la idea de que los discos protoplanetarios presentan una gran diversidad de zonas de hielo, lo que a su vez genera una variedad de cuerpos primitivos. Cada nuevo visitante interestelar, como 3I/ATLAS, sirve de laboratorio natural para validar o descartar modelos que hasta ahora solo se podían probar con simulaciones.
Un vistazo a la historia de los cometas interestelares
Desde la detección de Oumuamua, pasando por Borisov, hasta la llegada de 3I/ATLAS, la astronomía ha vivido una revolución de perspectiva. Cada uno de estos objetos ha aportado una pieza al rompecabezas de la química galáctica y de los procesos que dan origen a planetas y lunas. El estudio de 3I/ATLAS, con su nivel de detalle sin precedentes, marca un hito que probablemente será referencia en los libros de texto de la próxima década.
De la Vía Láctea a la Patagonia: cómo 3I/ATLAS nos conecta con el cosmos
El descubrimiento de 3I/ATLAS no solo amplía nuestro conocimiento científico; también nos recuerda que el universo es un escenario compartido donde los cuerpos viajan millones de años antes de cruzar nuestro cielo. Cada vez que un cometa interestelar pasa cerca del Sol, la Tierra recibe una visita de una “cápsula del tiempo” que lleva la firma química de una estrella distante.
Para la gente de Córdoba y de toda Argentina, seguir de cerca estos eventos es una oportunidad de orgullo y de aprendizaje. Los laboratorios locales, los estudiantes de astronomía y los aficionados al cielo nocturno pueden observar cómo la ciencia global se vuelve más accesible y cómo el trabajo conjunto entre instituciones internacionales y argentinas abre puertas a futuros descubrimientos.
En definitiva, 3I/ATLAS nos muestra que la formación de planetas es un proceso universal, pero con matices que varían según la temperatura, la composición y la ubicación en el disco protoplanetario. Cada nuevo dato que llega a nuestras mesas de trabajo nos acerca un paso más a responder la gran pregunta: ¿cómo surgió la diversidad de mundos que hoy habitamos?
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