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El Niño 2026 bajo la lupa de la NASA: ¿Un fenómeno más fuerte que el de 1997?

La NASA compara el actual El Niño con eventos históricos y alerta sobre posibles consecuencias en la región.

El Niño 2026 bajo la lupa de la NASA: ¿Un fenómeno más fuerte que el de 1997?

La NASA ha publicado un nuevo informe que compara el actual El Niño de 2026 con los episodios de 1997‑98 y 2015‑16, señalando que podría ser aún más intenso. El análisis se basa en 35 años de datos de altimetría satelital que miden la altura de la superficie del mar, una herramienta clave para detectar la acumulación de calor en el Pacífico ecuatorial.

Cómo la altimetría revela el latido del océano

Los satélites TOPEX/Poseidón, Jason‑2 y Sentinel‑6 Michael Freilich han seguido casi la misma trayectoria sobre la Tierra, lo que permite comparar anomalías de nivel del mar de forma casi idéntica. Según el científico Josh Willis, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL), “contamos con un registro continuo de 35 años que nos permite observar cada latido del El Niño”. En octubre de 2026, la zona central‑oriental del Pacífico mostraba una elevación de 30‑40 cm, mientras que en Indonesia y el norte de Australia el nivel estaba 15‑20 cm por debajo de lo normal.

Comparaciones históricas: 1997‑98, 2015‑16 y 2026

Los mapas del informe “El Niño Then and Now” ponen frente a frente los tres eventos más potentes de las últimas décadas. En 1997‑98 la masa de agua cálida se extendió hasta la costa sudamericana, generando lluvias intensas en California y el sur de EE. UU. En 2015‑16, aunque el calentamiento fue comparable, la zona cálida no llegó con la misma fuerza a Sudamérica, concentrando las precipitaciones en Centroamérica y el sureste de EE. UU. El 2026, por su parte, combina una rápida aparición del fenómeno con una distribución del calor que recuerda al de 1997, aunque con diferencias que hacen que los impactos no se puedan trasladar directamente.

Qué implica para Argentina y Córdoba

El pronóstico de la OMM indica una anomalía de hasta 3,8 °C en la temperatura superficial del Pacífico tropical entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Para la cuenca del Río Paraná y la región pampeana, esto se traduce en riesgos de sequías prolongadas en la zona norte y lluvias intensas en el sur. En la provincia de Córdoba, los agricultores podrían enfrentar una disminución de la disponibilidad hídrica en la cuenca del Río Suquía, mientras que la zona sur de la provincia, más cercana a la cuenca del Río Tercero, podría ver un aumento de eventos de inundación que comprometen cultivos de soja y maíz.

Los expertos del CIIFEN advierten que la magnitud del evento no determina por sí sola los impactos locales; la vulnerabilidad de cada territorio es clave. En Córdoba, la combinación de suelos fértiles, infraestructura de riego y una economía muy ligada al agro hace que la planificación anticipada sea esencial. Se recomienda reforzar los sistemas de alerta temprana, revisar los planes de manejo de cuencas y asegurar el suministro eléctrico en áreas rurales que dependen de la energía hidroeléctrica.

Ondas Kelvin y su papel en la evolución del fenómeno

Una de las señales más reveladoras detectadas por los satélites fueron las ondas Kelvin cálidas que surgieron cerca de Micronesia a principios de 2026. Estos pulsos transportan calor del Pacífico occidental al este, debilitando los vientos alisios y favoreciendo la expansión de la zona cálida. “Las ondas Kelvin son como el latido del corazón de El Niño”, explicó Willis. Su llegada al Pacífico oriental intensificó la elevación del nivel del mar frente a Sudamérica, aumentando el potencial de lluvias extremas en la costa.

Impactos en la pesca y la biodiversidad marina

La misión PACE también detectó una disminución de fitoplancton en el Pacífico ecuatorial, un indicio de que los vientos alisios más débiles están limitando el ascenso de aguas frías y ricas en nutrientes. Esto podría repercutir en la cadena alimentaria marina, afectando a la pesca comercial de especies como el atún y la sardina, productos que llegan a los mercados argentinos y que forman parte de la dieta de muchas familias cordobesas.

¿Qué pueden hacer los cordobeses?

Ante la incertidumbre, la mejor herramienta es la preparación. Las autoridades provinciales deben coordinar con el Servicio Meteorológico Nacional para difundir alertas de sequía o inundación, mientras que los productores agrícolas pueden explorar cultivos de mayor resistencia al estrés hídrico y ajustar los calendarios de siembra. En el ámbito urbano, es fundamental revisar los sistemas de drenaje en ciudades como Córdoba capital y Villa Carlos Paz para evitar inundaciones repentinas.

Perspectivas a corto y medio plazo

Según la NOAA, hay un 83 % de probabilidad de que El Niño se mantenga fuerte o muy fuerte durante los primeros tres meses de 2027. No obstante, los impactos concretos del invierno 2026‑27 todavía se están modelando. La OMM insiste en que, aunque no se pueda impedir el fenómeno, sí es posible mitigar sus consecuencias mediante planes de contingencia bien diseñados.

Una mirada al futuro: lecciones de los últimos El Niños

Los eventos de 1997‑98 y 2015‑16 dejaron lecciones valiosas para la gestión del riesgo climático. En Argentina, la sequía de 1998‑99 y las inundaciones de 2015‑16 impulsaron la creación de reservas estratégicas de agua y la modernización de los sistemas de riego. La experiencia acumulada será crucial para enfrentar el posible pico de 2026, que según los modelos del CIIFEN se concentrará entre octubre y diciembre.

Conclusiones para la región pampeana

El informe de la NASA no es una sentencia definitiva, pero sí una señal de alerta clara: el El Niño de 2026 muestra patrones que pueden desencadenar fenómenos climáticos extremos en la cuenca del Plata y, por ende, en la economía cordobesa. La combinación de datos satelitales, modelos climáticos y la experiencia local será la mejor defensa para minimizar pérdidas en el agro, la energía y la salud pública.

Raíces de la vigilancia climática en Córdoba

Desde la década de 1990, la Universidad Nacional de Córdoba, a través del Instituto de Investigaciones en Cambio Climático, ha colaborado con organismos internacionales para monitorizar fenómenos como El Niño. Los investigadores cordobeses aportan datos de estaciones meteorológicas y de caudales fluviales que complementan la información satelital de la NASA. Esta red de observación ha permitido mejorar la precisión de los pronósticos locales y diseñar medidas de adaptación específicas para la provincia.

En resumen, la combinación de tecnología espacial de última generación y el conocimiento regional brinda a Córdoba una ventaja estratégica para anticipar y enfrentar los retos que el El Niño 2026 pueda presentar.

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