El Papa León XIV advierte sobre la pérdida de fe en Uruguay desde el histórico Estadio Centenario
El pontífice advierte sobre la creciente secularización uruguaya y propone una fe más activa entre los jóvenes.

El Papa León XIV advierte sobre la pérdida de fe en Uruguay desde el histórico Estadio Centenario
Montevideo, 8 de noviembre de 2026 – En una vigilia que reunió a más de 60 000 fieles en el emblemático Estadio Centenario, el pontífice León XIV denunció la creciente secularización del país más laico de América Latina y lanzó un llamado a la juventud uruguaya para que mantenga vivo el Evangelio. El evento, que también contó con la participación del cardenal Daniel Sturla y la música de Lucas Sugo, se convirtió en una plataforma para reflexionar sobre la fe, la justicia y el sentido de comunidad en tiempos de incertidumbre.
Un golazo espiritual en la casa del fútbol
Desde el papamóvil, el Papa recorrió las tribunas mientras la afición coreaba “¡Papa, León, te queremos un montón!”. El cardenal Daniel Sturla, arzobispo de Montevideo, no perdió la oportunidad de mezclar la pasión futbolera con la espiritual: “Tener al Papa entre nosotros es un golazo”, declaró, generando una ovación que reverberó en todo el estadio. La atmósfera se cargó de emoción cuando Lucas Sugo, ídolo de la música popular uruguaya, interpretó varios de sus temas, dedicándolos a la memoria de su hija fallecida recientemente.
El mensaje del pontífice: justicia, perdón y fe en riesgo
León XIV abrió su homilía con un cálido “Queridos hermanos y hermanas, querido Uruguay, buenas noches”, y pronto planteó un reto a la audiencia: “Cuando ser justo y honrado tenga un precio, páguenlo. Cuando perdonar parezca una derrota, perdonen”. En su discurso, el Papa recordó al prócer José Gervasio Artigas, utilizándolo como hilo conductor para hablar de la familia, el trabajo y el cuidado ante la enfermedad, reforzando la idea de que la fe debe ser un motor de transformación social.
El punto central de su intervención fue la constatación de que “la fe ha dejado de transmitirse con la naturalidad de generaciones anteriores”. Señaló que la indiferencia religiosa se extiende y que los creyentes uruguayos deben aprender a vivir y anunciar su fe en un escenario cada vez más secular. “Los creyentes que peregrinan en Uruguay han tenido que aprender a vivir y anunciar su fe en ese escenario”, subrayó, recordando que la separación Iglesia‑Estado data de 1919 y que la práctica religiosa hoy es una minoría.
Testimonios que marcaron la noche
Entre la multitud, varios jóvenes compartieron sus vivencias. Valentina, de 20 años, de Paysandú, relató cómo la enfermedad de su padre y un grave accidente la alejaron de Dios, pero tras 448 días de internación y una recuperación milagrosa, volvió a reconocer la presencia divina. Federica y Giovanni, ambos en la veintena, expresaron la soledad que sienten al intentar vivir su fe en una sociedad que parece no comprenderla. Finalmente, la familia Gutiérrez Hernández planteó una metáfora futbolera: “¿En el partido de la vida cómo parar la pelota, levantar la mirada y jugarnos la camiseta?”. El Papa respondió citando al pequeño pueblo de Belén, donde “cuando somos pocos, cuando disminuyen las fuerzas, el Evangelio nos invita a mirar de otro modo”.
Impacto en la región: la mirada cordobesa
Para los cordobeses y argentinos en general, la visita del Papa a Uruguay tiene resonancia directa. Muchos fieles de la provincia de Córdoba viajaron en autobús y tren para acompañar la vigilia, generando un flujo turístico que benefició a empresas de transporte, hostelería y comercios locales. Además, la advertencia sobre la secularización llega en un momento crítico para la Iglesia argentina, que enfrenta desafíos similares en barrios como Alta Córdoba y el centro de la ciudad, donde la práctica religiosa ha decaído entre los jóvenes.
Los líderes eclesiásticos de Córdoba ven en la palabra del Papa una llamada a reforzar la catequesis en escuelas y parroquias, y a crear espacios de encuentro que integren la cultura popular —como la música de cuarteto y el fútbol— con la fe. La experiencia uruguaya, con su estadio como escenario, se plantea como modelo para futuros eventos en la Argentina, donde la expectativa es que la próxima visita papal genere una efervescencia comparable a la de la última visita a la Catedral de Córdoba.
El legado de la vigilia y la ruta hacia la fe renovada
La noche en el Estadio Centenario quedó marcada por la mezcla de tradición futbolera y espiritualidad profunda. El Papa León XIV dejó claro que la Iglesia debe adaptarse a los cambios sociales sin perder su esencia, y que el compromiso de los jóvenes es clave para revertir la tendencia de la secularización. La respuesta de la comunidad uruguaya, con sus cantos, testimonios y lágrimas, muestra que, aunque la fe se perciba como un deporte de pocos, todavía hay espacio para que cada gol sea una victoria colectiva.
Raíces y desafíos: la historia de la secularización en Uruguay
Desde la promulgación de la separación Iglesia‑Estado en 1919, Uruguay ha cultivado una identidad laica que se refleja en su legislación y en la vida pública. La Constitución de 1967 reforzó este marco, garantizando la libertad religiosa pero también consolidando la neutralidad del Estado. En las décadas de los 60 y 70, el país experimentó un auge de movimientos progresistas que promovieron la educación laica y la igualdad de género, factores que contribuyeron a una disminución gradual de la práctica católica.
Sin embargo, la historia también muestra periodos de revitalización. En los años 90, la Iglesia uruguaya impulsó programas de asistencia social y de acompañamiento a comunidades vulnerables, lo que provocó un leve repunte en la afiliación religiosa. Aún así, los últimos censos indican que menos del 30 % de la población se declara católica practicante, una cifra que contrasta con la fervorosa devoción que se observa en eventos masivos como la vigilia del Estadio Centenario.
Hoy, la Iglesia enfrenta el reto de conectar con una generación que valora la autenticidad y la acción social por encima de los rituales tradicionales. Iniciativas como la creación de espacios de diálogo interreligioso, la incorporación de la música contemporánea en liturgias y la promoción de proyectos comunitarios en barrios marginales son estrategias que buscan volver a hacer de la fe una experiencia cotidiana, tal como la práctica del mate o el compartir un asado en la provincia de Córdoba.
En definitiva, la visita del Papa León XIV a Uruguay no solo puso en relieve la secularización del país, sino que también abrió una ventana de oportunidad para que la Iglesia, tanto en Uruguay como en la Argentina vecina, reimagine su papel en la sociedad del siglo XXI, apostando por la cercanía, la solidaridad y la esperanza como pilares de una fe que no deje de transmitirse.
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