Salud

El temido bajón de la tarde: por qué a las 15h el cerebro cordobés se apaga y cómo escaparse de él

La ciencia explica el bajón de la tarde y ofrece estrategias para mantener la productividad en Córdoba.

El temido bajón de la tarde: por qué a las 15h el cerebro cordobés se apaga y cómo escaparse de él

Lead: Cada día, alrededor de la una de la tarde, la mayoría de los trabajadores de Córdoba sienten que sus neuronas se ponen en pausa. No es solo la comida o el cansancio acumulado; la ciencia revela una combinación de procesos biológicos, luz natural y hábitos que hacen que el llamado “bajón de las 15h” sea una realidad inevitable para muchos. Entendamos qué ocurre en nuestro cuerpo y qué podemos hacer para mitigar sus efectos.

Persona cansada mirando el reloj a la una de la tarde

¿Por qué el cerebro se apaga a la una de la tarde?

El fenómeno no es una simple cuestión de “tener sueño”. Desde la neurociencia se conoce como el “bajón circadiano de la tarde” y está ligado a nuestro reloj interno, el llamado ritmo circadiano, que regula la alerta y el sueño en ciclos de aproximadamente 24 horas. A la 1‑3 p.m., el cuerpo experimenta un valle natural de vigilia, aunque el sol siga alto en el cielo. En Córdoba, donde la actividad comercial y los turnos de oficina suelen extenderse hasta tarde, este valle choca con la presión de terminar tareas antes de la hora de la merienda.

El modelo de dos procesos y la adenosina

Los científicos describen el control del sueño mediante el modelo de dos procesos. El primer proceso es homeostático: cada vez que estamos despiertos, nuestras neuronas acumulan adenosina, una molécula que genera la sensación de cansancio. Si no la contrarrestamos, la adenosina se vuelve imparable y nos obliga a dormir. El segundo proceso es circadiano y depende de la exposición a la luz. Durante el día, la luz suprime la producción de melatonina y mantiene la alerta; al anochecer, la melatonina se dispara y nos prepara para el descanso.

En la franja de la tarde, la adenosina ha subido lo suficiente como para generar somnolencia, mientras que los ritmos circadianos todavía no han recuperado su pico de alerta. El resultado: una sensación de “cerebro apagado” que se siente más intensa si la luz natural es escasa, como ocurre en oficinas sin ventanas o en casas con persianas cerradas.

Comida, luz y trucos para sobrevivir al bajón

El aporte de la alimentación al bajón de las 15h es real pero no determinante. Estudios de la Universidad de Bristol indican que comidas copiosas, especialmente ricas en carbohidratos, aumentan la liberación de insulina y, a su vez, reducen la actividad de las orexinas, neurotransmisores que mantienen la vigilia. En Córdoba, la tradicional “media mañana” con facturas y café puede empeorar el efecto si se combina con un almuerzo abundante.

Una solución práctica es maximizar la exposición a luz natural: abrir ventanas, trabajar cerca de una ventana o, si la oficina no permite luz solar directa, usar lámparas de espectro completo con alto contenido de azul. La luz azul inhibe la melatonina y refuerza el proceso circadiano de alerta. Otro truco es la “siesta relámpago”: 10‑15 minutos de descanso en una silla cómoda o en una zona tranquila pueden reducir la presión de la adenosina sin afectar la noche.

Qué significa para el laburo cordobés

En la provincia, el bajón de las 15h golpea con fuerza a sectores como la televenta, la atención al cliente y los call‑centers de la zona sur, donde los operadores reciben llamadas durante todo el día. La fatiga afecta la calidad del servicio, genera errores y eleva la rotación de personal. Además, en empresas industriales que operan en turnos de mañana‑tarde, la caída de la productividad se traduce en pérdidas económicas mensuales.

Algunas empresas cordobesas ya están experimentando con horarios flexibles: permitir que los empleados lleguen más tarde o introduzcan una pausa de 20 minutos a la 1 p.m. ha demostrado, según datos de la Cámara de Industria de Córdoba, un aumento del 12 % en la eficiencia de los equipos de producción. Estas medidas, aunque simples, alinean la jornada laboral con los ritmos biológicos y reducen el desgaste.

Una mirada al futuro: siestas y horarios flexibles

La tendencia global hacia la “cultura de la pausa” está cobrando fuerza en la capital cordobesa. Empresas de tecnología y startups están instalando “naps pods” y zonas de descanso con luces que simulan el amanecer. La evidencia sugiere que una siesta corta puede disminuir los niveles de adenosina y mejorar la memoria a corto plazo, algo valioso para programadores y diseñadores que requieren concentración sostenida.

Asimismo, la normativa laboral argentina está considerando la inclusión de descansos breves obligatorios en jornadas superiores a 6 horas, lo que podría convertirse en un alivio para millones de cordobeses que hoy luchan contra el cansancio de la tarde.

Raíces históricas de los ritmos circadianos

El concepto de ritmos circadianos no es nuevo; ya en la antigüedad, los monjes benedictinos dividían el día en ocho horas canónicas, reservando la tercera hora del día (aprox. 10‑11 a.m.) y la sexta (aprox. 2‑3 p.m.) para la reflexión y la oración, reconociendo instintivamente la caída natural de energía. En la era industrial, los horarios rígidos de fábrica intentaron combatir este descenso con luces artificiales intensas, pero la ciencia moderna demuestra que la luz natural sigue siendo la mejor aliada.

En Córdoba, la tradición del “mate de la tarde” surgió, en parte, como respuesta cultural al bajón: la infusión de yerba mate, con su contenido moderado de cafeína y antioxidantes, brinda un impulso suave sin los picos abruptos del café. Hoy, combinar un mate con una breve exposición a luz solar puede ser la receta cordobesa perfecta para vencer al sueño de las 15h.

En definitiva, entender el bajón de la tarde como un proceso biológico, no como una falta de voluntad, abre la puerta a soluciones más humanas y productivas para el trabajo y la vida cotidiana en nuestra provincia.

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