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Elecciones israelíes 2024: la pugna de Netanyahu y la sombra de Irán bajo la lupa de la comunidad argentina

Una contienda que definirá el futuro de Israel y resonará en la comunidad argentina

En la noche del 27 de noviembre de 2024 los israelíes acudieron a las urnas para definir quién ocupará los 120 escaños de la Knesset y, con ellos, quién será el próximo primer ministro. La regla de oro sigue vigente: se requieren al menos 61 bancas para formar gobierno. El escenario está dividido entre el veterano primer ministro Benjamin Netanyahu, líder del Likud, y el general retirado Gadi Eisenkot, cabeza de la coalición opositora. La disputa se produce en medio de una profunda fractura social y bajo la presión de la amenaza iraní, factores que reverberan más allá de Oriente Medio, llegando a la comunidad judía de Argentina y a la política exterior del país.

Fragmentación política y alianzas de Netanyahu

Netanyahu apuesta por una coalición de derechas que incluye a Itamar Ben Gvir, del partido ultranacionalista Otzma Yehudit, y a Bezalel Smotrich, del Hazionut Hadatit. Estos socios han llevado al gobierno a posiciones extremas, reforzando la agenda de seguridad nacional y la retórica contra Irán. La alianza también cuenta con el apoyo de partidos religiosos ultraortodoxos como Shas y Judaísmo Unido de la Torá, que tradicionalmente actúan como árbitros clave en la formación de mayorías. Sin embargo, la dispersión de votos entre varias listas de derecha complica la tarea de alcanzar las 61 bancas necesarias.

Eisenkot y la coalición oposicionista

Del otro lado del espectro, el general Gadi Eisenkot lidera la alianza Yeshar! y se apoya en la coalición Beyachad, encabezada por Naftali Bennett y Yair Lapid. Este bloque reúne a sectores que antes respaldaban a Netanyahu, pero que ahora buscan frenar su reelección tras la catástrofe del 7 de octubre. La lista árabe unida – Ra’am, liderada por Mansour Abbas, y la coalición de partidos árabes (Hadash, Ta’al y Balad) – se ha comprometido a apoyar a Eisenkot, lo que añade un componente crucial de los escaños árabes a la ecuación. La oposición también cuenta con la crítica de figuras militares que denuncian la falta de rendición de cuentas del gobierno actual.

Irán y la seguridad regional: la preocupación de la comunidad argentina

El debate sobre la política hacia Irán ha pasado de ser una cuestión interna a un tema de interés para la diáspora judía en Argentina, la mayor de América Latina. El ministro Amichai Chikli, del gabinete de Netanyahu, ha declarado que aunque las capacidades nucleares de Irán se han reducido, la amenaza persiste y requiere una preparación constante. Para los argentinos de origen judío, la posible escalada militar implica riesgos de seguridad y la necesidad de reforzar lazos con Israel. Además, la comunidad argentina observa con atención los posibles efectos en los acuerdos de cooperación en tecnología y defensa que ambos países mantienen.

Impacto económico y diplomático para Argentina

Las elecciones israelíes pueden repercutir en los flujos comerciales entre ambos países. Argentina exporta productos agropecuarios, como soja y carnes, que encuentran mercado en Israel, mientras que la tecnología agrícola israelí representa una oportunidad de transferencia de conocimiento para la región del norte argentino. Un gobierno israelí más alineado con la política de Estados Unidos, como el de Netanyahu, podría fortalecer la presión sobre Irán, lo que a su vez influiría en la postura de la Argentina en foros internacionales como la ONU, donde el país ha buscado equilibrar relaciones con potencias regionales.

Eco en la tierra del tango: por qué le importa a los cordobeses

En Córdoba, la comunidad judía, aunque reducida, sigue siendo una pieza clave del tejido social y cultural. Las sinagogas de la ciudad, como la Congregación Israelita de Córdoba, organizan paneles y charlas para informar a sus miembros sobre la situación en Israel y sus posibles ramificaciones. Además, varias ONG cordobesas colaboran con organizaciones israelíes en proyectos de desarrollo sostenible, lo que implica que un cambio de gobierno en Tel Aviv podría modificar los fondos y la cooperación en marcha.

Desde la perspectiva de la política exterior argentina, un nuevo gobierno israelí podría reconfigurar la relación con Irán, un actor que también mantiene vínculos con grupos dentro del territorio argentino. Los analistas de la Universidad Nacional de Córdoba advierten que una postura más agresiva de Israel podría generar tensiones en la región, afectando la seguridad de la comunidad judía local y, por extensión, la percepción pública en la provincia.

En definitiva, la elección no solo decidirá el futuro de la política interna israelí, sino que también trazará líneas de influencia que alcanzarán a la diáspora argentina, a los intercambios económicos y a la estrategia diplomática de Buenos Aires. La expectativa es que, cualquiera sea el resultado, Córdoba seguirá observando de cerca cada paso, consciente de que la historia de Israel tiene eco en la historia de los cordobeses.

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