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Flávio Bolsonaro promete llevar a Brasil entre las siete potencias mundiales si gana la balotaje

Flávio Bolsonaro aseguró este sábado que, de resultar electo presidente en la segunda vuelta del 25 de octubre, Brasil volverá a ocupar un lugar entre las siete grandes potencias del planeta. El discurso se dio en un mitin masivo en Vitória, capital del estado de Espírito Santo, a escasos ocho días del balotaje contra Luiz Inácio Lula da Silva. El senador del Partido Liberal (PL) habló ante miles de seguidores, prometiendo “rescatar la dignidad de Brasil” y de sus ciudadanos.

Una meta ambiciosa: Brasil entre las siete grandes potencias

El candidato planteó que, en sus cuatro años de gobierno, Brasil alcanzará una posición de mayor peso internacional, aunque no detalló las políticas económicas que sustentan esa promesa. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), Brasil se ubica hoy en el décimo puesto del ranking de las mayores economías del mundo, lejos del selecto club de los siete más poderosos. La ausencia de un plan concreto dejó a analistas y periodistas cuestionando la viabilidad de la meta, mientras el discurso buscó reforzar la idea de continuidad del proyecto bolsonarista.

El mitin en Vitória y la maquinaria de seguridad

Flávio llegó al escenario con una camiseta verde‑amarilla, los colores de la bandera nacional, bajo un chaleco antibalas. El operativo de seguridad incluyó francotiradores apostados en edificios a lo largo del recorrido, una medida que recuerda los escenarios de alta tensión que se vivieron en campañas anteriores. Junto a él, se presentaron el diputado federal Nikolas Ferreira, el gobernador de São Paulo Tarcísio de Freitas y Lorenzo Pazolini, candidato a gobernador de Espírito Santo, todos alineados con la línea de continuidad del llamado “bolsonarismo”.

Impacto para la Argentina: ¿qué significa una Brasil potencia?

Desde Córdoba y el resto del país, la promesa de Flávio Bolsonaro despierta inquietud. Si Brasil lograra escalar posiciones, podría traducirse en una mayor capacidad de negociación comercial y una presión más fuerte en los foros internacionales donde Argentina busca acuerdos. Los exportadores argentinos de soja, carne y vino temen que una Brasil más fuerte imponga barreras arancelarias o busque desplazar la inversión extranjera que hoy fluye hacia la Argentina. Por otro lado, un Brasil con mayor influencia podría ser un aliado estratégico para impulsar la integración del Mercosur y contrarrestar la política proteccionista que algunos sectores de Lula están promoviendo.

El legado de Jair Bolsonaro y la retórica de la “dignidad”

Durante su intervención, Flávio reivindicó la trayectoria de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, quien sigue bajo prisión domiciliaria tras ser condenado por intentos de golpe. El joven senador afirmó que “Jair dejó millones de semillas” y lo describió como “el mejor presidente de la historia de Brasil”. Esa exaltación buscó movilizar a la base que aún se siente identificada con la línea dura del anterior gobierno, a pesar de los escándalos de violencia, cierre de empresas y aumento de asesinatos que, según el propio Flávio, son culpa de la gestión de Lula.

El escenario electoral y la diferencia de votos

En la primera vuelta, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47 % de los votos, frente al 45 % de Lula, una diferencia de apenas dos puntos que se mantiene en los últimos sondeos. La campaña se ha centrado en la continuidad del proyecto bolsonarista y en la convocatoria a los votantes que apoyaron al presidente saliente. La cercanía del balotaje ha intensificado la retórica y los actos masivos, como el de Vitória, que buscan consolidar la percepción de que la victoria es inminente.

Raíces del bolsonarismo y su eco en la política regional

El bolsonarismo nació como una corriente anti‑establishment que capitalizó el descontento popular con la clase política tradicional y la crisis económica de los últimos años. Su discurso, basado en la seguridad, la moral conservadora y el nacionalismo, encontró eco no solo en Brasil, sino también en sectores de la región que comparten frustraciones similares. En Argentina, aunque la figura de Bolsonaro no tiene el mismo peso, la retórica de “dignidad nacional” y la crítica a la izquierda resuena en algunos círculos políticos y en la prensa de derecha.

El legado de Jair Bolsonaro, a pesar de la condena judicial, sigue influyendo en la agenda de los candidatos que pretenden heredar su base. La promesa de Flávio de colocar a Brasil entre las siete potencias del mundo es, en última instancia, una extensión de esa visión de fuerza y soberanía que ha marcado la política brasileña desde 2018.

Para Córdoba y el resto de Argentina, la cuestión no es solo si Brasil logrará esa meta, sino cómo esa posible reconfiguración del poder regional afectará los lazos comerciales, la seguridad fronteriza y la cooperación en temas como energía y agricultura. La balotaje del 25 de octubre será, sin duda, un punto de inflexión que definirá la dirección de la política sudamericana en los próximos años.

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