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Irán lanza ataque con misiles y drones contra bases estadounidenses en Jordania en represalia por Larak

Irán responde a los bombardeos en Larak con un ataque aéreo contra bases estadounidenses en Jordania

Irán lanza ataque con misiles y drones contra bases estadounidenses en Jordania en represalia por Larak

En la madrugada del lunes, el Ejército de Jordania informó que sus sistemas de defensa aérea interceptaron ocho misiles que ingresaron al espacio aéreo del reino. Según el comunicado difundido por los medios oficiales de Teherán, la operación combinó el uso de misiles y drones contra las bases aéreas King Hussein y Al‑Azraq, instalaciones estratégicas donde operan fuerzas de los Estados Unidos.

Detalles del ataque y la respuesta iraní

El comunicado del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) aseguró que los impactos alcanzaron áreas destinadas al mantenimiento y reparación de aeronaves, así como sectores donde estaban estacionados aviones de combate. “Los combatientes de la Fuerza Aeroespacial de los Guardianes de la Revolución, en respuesta a la agresión aérea estadounidense‑israelí contra la isla de Larak, atacaron las infraestructuras técnicas y de mantenimiento y las posiciones de los cazas enemigos”, se lee en el texto.

Irán afirmó que los daños fueron “pesados” y advirtió que cualquier nueva acción hostil será respondida con “reacciones aún más contundentes”. La acusación se produce tras el bombardeo realizado por fuerzas estadounidenses sobre la isla de Larak, en el Golfo Pérsico, donde, según Washington, se intentó destruir dos lanzadores de cohetes y minas navales que preparaba el IRGC.

Implicancias para la seguridad regional y el comercio marítimo

Jordania, aliado histórico de Washington, alberga instalaciones clave para la proyección militar estadounidense en el Oriente Medio. El ataque a King Hussein y Al‑Azraq eleva la tensión en una zona que ya está bajo la lupa por el control del Estrecho de Ormuz, paso esencial para el tránsito global de hidrocarburos. Estados Unidos ha reiterado que vigila de cerca la zona y está preparado para garantizar la libre circulación comercial.

El conflicto, que arranca el 28 de febrero con una serie de ataques coordinados entre EE. UU. e Israel contra posiciones iraníes, ha visto una escalada constante. Un alto el fuego temporal en abril dio tregua, pero en julio se reanudaron las hostilidades, dejando en suspenso cualquier negociación de paz.

Repercusiones económicas y sanciones internacionales

Paralelamente al conflicto militar, Washington intensificó la presión económica sobre Irán. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció un nuevo paquete de sanciones que afecta a sectores como el oro, la tecnología, los activos digitales, la aviación y el transporte marítimo. Se sancionaron sesenta personas, empresas y embarcaciones por supuesta colaboración con Teherán en la generación de ingresos petroleros y la compra de armas.

El presidente iraní, Massoud Pezeshkian, reconoció que el país atraviesa “numerosas dificultades económicas”, pero sostuvo que las medidas estadounidenses no lograrán revertir la situación en el Estrecho de Ormuz. “Estados Unidos no obtendrá nada con estas medidas”, afirmó, descartando cualquier retorno a la situación anterior al conflicto.

Una mirada histórica a la disputa del Estrecho de Ormuz

El Estrecho de Ormuz ha sido, desde la época de la Guerra Fría, una pieza clave en la geopolítica del petróleo. Cada vez que una potencia intenta ejercer control sobre la vía, se desencadenan tensiones que repercuten en los mercados globales. En los años 80, la guerra Irán‑Irak también utilizó el estrecho como arma de presión, bloqueando el paso de buques petroleros y generando una crisis de precios.

En la década de 2000, Estados Unidos estableció una presencia naval permanente en la zona para garantizar la seguridad del tránsito. Desde entonces, Irán ha adoptado una política de amenaza intermitente, con episodios de captura de buques y despliegue de minas. La reciente escalada muestra cómo la rivalidad se ha trasladado a la esfera aérea y cibernética, involucrando a aliados regionales como Jordania.

Para la provincia de Córdoba, donde la industria petroquímica y el comercio de granos dependen de la estabilidad del mercado internacional, cualquier interrupción del flujo de crudo afecta directamente los precios internos y la balanza comercial. Los exportadores cordobeses sienten de cerca la volatilidad de los precios del petróleo, lo que repercute en el costo de los fertilizantes y, en última instancia, en la producción agrícola de la región.

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